La sentencia del Pleno de Sala
de lo Civil del Tribunal Supremo de 24 de julio de 2024, nº 1070/2024, rec.
6363/2023, declara que la pandemia por Covid-19 no puede considerarse
fuerza mayor que justifique el incumplimiento de la obligación de pago de la
renta pactada, en un contrato de arrendamiento de local de negocio, cuando no
consta aceptado un acuerdo de pago de atrasos y reducción de rentas.
La prestación debida de pago
de las rentas, en cuanto deuda de dinero, sigue siendo posible, de modo que la
arrendataria no queda liberada de su obligación de pagar la renta por causa de
fuerza mayor.
A) Cuestiones planteadas y
resumen de antecedentes.
Se plantea como cuestión
jurídica si la pandemia por Covid-19 puede considerarse fuerza mayor que
justifique el incumplimiento de la obligación de pago de la renta pactada en un
contrato de arrendamiento de local de negocio, con el fin de declarar improcedente
la acción de desahucio por falta de pago y reclamación de rentas ejercitada por
la arrendadora.
Son antecedentes necesarios
los siguientes:
El 15 de enero de 2021, Begoña
interpone contra Flyshop Salmon S.L. (en adelante Flyshop) demanda de desahucio
por falta de pago de las obligaciones derivadas del contrato de arrendamiento
del local ubicado en la calle Petritxol nº 12 de Barcelona y propiedad de la
actora, que había sido suscrito por las partes el 10 de enero de 2018. La
actora solicita que se declare la resolución del contrato y se condene a la
demandada al pago de las rentas adeudadas desde enero de 2020, y que ascienden
a la suma de 34.928 euros, más las que se devenguen durante la tramitación del
procedimiento y hasta la entrega efectiva de las llaves, con sus intereses
legales y costas.
La demandante alega que la
renta pactada fue de 4.700 euros más IVA durante 2018 y 2019; 5.000 euros más
IVA durante 2020, 2021 y 2022; 5.500 euros de 2023 a 2027; 6.500 euros durante
2028 hasta 2023; y 7.500 euros para los últimos cinco años de vigencia del
contrato, de 2033 a 2037. La arrendataria entregó a la firma del contrato 9.400
euros en concepto de fianza y un aval bancario por importe de 20.000 euros, y
cumplió con su obligación de pagar la renta pactada por importe de 4.700 euros
más IVA hasta diciembre de 2019.
La demandante argumenta que, a
partir de enero de 2020, la renta que debía pagar la arrendataria era de 5.100
euros (5.000 euros, más 21% de IVA, menos 19% de retención del IVA), pero en
enero tan solo abonó 4.794 euros (según cuadro detallado en el hecho cuarto de
la demanda); en febrero y marzo, abonó 4.832,36 euros cada mes; en abril, mayo
y junio no abonó cantidad alguna; y en los meses de julio de 2020 a enero de
2021, abonó cada mes la cantidad de 2.416,18 euros, adeudando, por tanto, el
importe total reclamado.
La demandante añade que no es
de aplicación al caso la normativa aprobada con motivo de la pandemia de la
Covid-19 porque la arrendataria no ha solicitado aplazamiento del pago, su
actividad no ha sido objeto de suspensión, dado que buena parte de sus ventas
se realizan online, y la reducción de su facturación no ha alcanzado los
porcentajes exigidos por la normativa. También señala que, conforme a lo
previsto en el art. 22.4 LEC (EDL 2000/77463), no cabe la enervación de la
acción porque la actora efectuó un requerimiento de pago mediante burofax con
la antelación que marca la ley y la demandada no había pagado.
El Juzgado de Primera
Instancia n.º 7 de Barcelona dicta sentencia 3/2022, de 13 de enero, que estima
íntegramente la demanda de desahucio y reclamación de rentas interpuesta por
Begoña contra Flyshop.
La decisión del juzgado se
basa, en síntesis, en las siguientes consideraciones: i) se considera
acreditado el impago de las mensualidades comprendidas entre abril y junio de
2020, así como el pago parcial de las mensualidades de enero, febrero y marzo de
2020 y de los meses de julio de 2020 a enero de 2021; ii) no es de aplicación
el Real Decreto-ley 15/2020, de 21 de abril, de medidas urgentes
complementarias para apoyar la economía y el empleo, que preveía una moratoria
de pago una vez hecha la comunicación al arrendador, pues la demandada no
cumple los requisitos exigidos en la norma; iii) la demandada ha acreditado un intento
de negociación con la arrendadora y el envío de una propuesta por parte de la
arrendadora el 3 de septiembre de 2020 consistente en el pago de los atrasos y
el pago durante un periodo de tiempo hasta diciembre del 50% de la renta, pero
no consta que fuera aceptada tal propuesta, no siendo posible la aceptación
parcial, además de que en la propuesta se decía que en caso de no ser aceptada
se procedería a la resolución amistosa del contrato; iv) la negociación sobre
la renta no permite el incumplimiento de lo fijada en el contrato mientras se
negocia, salvo pacto en contrario entre las partes, que en el caso no consta.
La sentencia fue recurrida en
apelación por la demandada, alegando, en síntesis: error en la
valoración de la prueba sobre la existencia de acuerdo de reducción del importe
de la renta; y omisión de la valoración de la concurrencia de causa de fuerza
mayor que impide el pago íntegro de la renta.
La demandante apelada se opuso
al recurso.
Pendiente el recurso de
apelación, la apelante comunicó como hecho nuevo que había sido declarada en
concurso voluntario de acreedores por el Jugado de lo Mercantil n.º 1 de
Barcelona y había pedido que la administración concursal enervara el desahucio
y rehabilitara el contrato de arrendamiento, conforme al art. 168 de la Ley
Concursal, por lo que solicitaba la suspensión por prejudicialidad civil del
desahucio.
Por auto de 10 de enero de
2023, la sec. 4.ª de la Audiencia Provincial de Barcelona denegó la suspensión
del curso de las actuaciones. Esta resolución fue recurrida en reposición y
confirmada por auto de 6 de marzo de 2023, en el que se dice que, contra lo
alegado en el escrito de Flyshop por el que solicitaba la suspensión, lo que
instó de la administración concursal fue la rehabilitación del contrato (lo que
esta no interesó ante el juez del concurso, sino en el procedimiento de
desahucio), de modo que en todo caso sería lo que se decida en este proceso
sobre la cantidad que debe pagarse lo que podría condicionar los requisitos que
debían cumplirse para la rehabilitación del contrato.
Por sentencia de 2 de junio de
2023, la sec. 4.ª de la Audiencia Provincial de Barcelona desestima el recurso
de apelación interpuesto por Flyshop contra la sentencia del Juzgado de Primera
Instancia n.º 7 de Barcelona 3/2022, de 13 de enero.
En resumen, la Audiencia
considera que, si bien cabe considerar la posible eficacia de acuerdos de no
reclamación de rentas, en el caso ese acuerdo no existe. En concreto, se afirma
en el fundamento jurídico segundo de la sentencia recurrida:
"En primer lugar se alega
que hubo un acuerdo entre las partes para la reducción de las rentas. No se
discute la cuantía de la renta que se ha indicado con anterioridad, sino que se
argumenta el acuerdo para su reducción.
"La prueba de ese acuerdo
es muy endeble, por no decir que es prácticamente inexistente. Se aduce una
comunicación de la administradora de la finca aportada como documento 22 de la
contestación, en la que dicha administradora indicaba que la propietaria estaba
dispuesta a permitir el pago de una renta del 50 por ciento por un período de
tiempo. El documento, por extraño que pueda resultar, solo menciona el mes de
diciembre y lo hace en el sentido de proponer a la arrendataria, también, el
pago de los atrasos. Añade que, de no ser así, se proponía rescindir
amistosamente el contrato, o se entablaría demanda de desahucio.
"La comunicación se
refiere solo a un mes y, como en el propio recurso se indica, quedó pendiente
de acuerdo lo relativo a otros meses. Se afirma que había habido un acuerdo en
lo relativo a las rentas de los meses de julio a diciembre de 2020, pero lo
cierto es que la comunicación de la administradora, documento 22, solo se
refería a un mes, diciembre concretamente. El hecho de que, al día siguiente de
esa comunicación, la demandada pagase el 50 por ciento de la renta de los meses
de julio y agosto de 2020 no demuestra que existiese ese acuerdo. Por esos
meses en la demanda solo se reclama una parte de la renta, algo más de la
mitad. La comunicación de la arrendataria que daba respuesta a la de la
administradora (documento 23 de la contestación) indica claramente que quedaba
pendiente de acuerdo lo relativo a los meses de abril, mayo y junio de 2.020.
En la demanda se reclaman también, además de estos 3 meses, unas pequeñas
cantidades correspondientes a los meses de enero a marzo, siempre de 2020, que
no se alega que hubiesen sido pagadas.
"3. Así pues, el único
indicio probatorio de un acuerdo se refiere al mes de diciembre. Quedaban
pendientes otros períodos, para los que no se alega ni se acredita acuerdo
alguno".
Sobre la alegada concurrencia
de fuerza mayor, en su fundamento jurídico tercero la Audiencia señala lo
siguiente:
"1. Por otra parte, el
art. 444.1 LEC determina que en estos procesos solo cabe alegar el pago o lo
relativo a la enervación y lo que se está alegando es la existencia de un
acuerdo relativo a la no reclamación de rentas, que además claramente no se
refieren a todos los meses en cuya inefectividad se sustenta la demanda.
"Pese a la claridad del
precepto cabe considerar la posible eficacia de acuerdos de no reclamación de
rentas, porque no parece que pueda admitirse una reclamación de resolución
contractual si existe un acuerdo claro incompatible con esa reclamación. Pero
lo cierto es que en este caso ese acuerdo claro no existe, de modo que no hace
falta que se profundice en la procedencia de admitir su eficacia en estos
procesos, en caso de existir tal acuerdo evidente.
"2. Por razón de ese
mismo art. 444.1 no puede considerarse la objeción relativa a la fuerza mayor,
derivada de la pandemia y que habría impedido a la demandada desarrollar su
negocio y, por tanto, conseguir fondos para el pago de las rentas.
"No es una aplicación
rigurosa de la norma. Es que el precepto dice lo que dice y resulta imposible
prescindir de ese contenido. El ordenamiento jurídico dispone de medios para
discutir la misma cuestión, que están siendo utilizados por la demandada. La
norma legal no deja otra alternativa. La eficacia que pueda tener la doctrina
de la variabilidad de los contratos por razón de circunstancias imprevistas y
extraordinarias (rebus sic stantibus) puede hacerse valer mediante el proceso
ordinario. La demandada lo ha hecho. Es inadmisible que eso se intente mediante
el juicio verbal, como se pretende en el recurso, porque no lo permite la
ley".
B) Recurso extraordinario por
infracción procesal.
Desestimación del recurso
extraordinario por infracción procesal.
El recurso no se puede admitir
porque la apreciación del denunciado error en la valoración de la prueba que se
atribuye a la sentencia recurrida carecería de efecto útil. Ello por cuanto,
aunque en el recurso se menciona algún dato de hecho sobre el que la parte
recurrente tendría razón (en particular, que en la propuesta remitida por la
empresa que representaba a la propiedad la reducción del 50% no era solo para
el mes de diciembre, sino hasta el mes de diciembre, porque el documento 22
debe interpretarse junto con el documento 19), lo cierto es que la valoración
de la documental aportada confirma, como con más precisión expresó la sentencia
del juzgado al expresar las razones que le llevaban a esa conclusión, que no
existió el acuerdo al que se refiere la recurrente.
En efecto, de entre las
múltiples comunicaciones que intercambiaron la arrendataria y la propietaria
(esta última a través de la administradora de fincas), lo que resulta es que,
finalmente, la propietaria le ofreció una reducción del 50% de la renta desde
abril, pero en la oferta formulada se le decía también que debía pagar todos
los meses pendientes de pago, y no solo los que unilateralmente decidió pagar
la arrendataria (julio a diciembre de 2020) con el argumento de que sobre los
otros (abril a junio de 2020) debía consultar con su asesoría jurídica. Sin que
pueda deducirse tal acuerdo, contra lo que pretende la arrendataria, a partir
del correo de la administradora que se limita a acusar recibo del correo
enviado por la arrendataria y por el que le comunicaba un pago, pues la
administradora solo afirma que se traslada a contabilidad, sin manifestar
conformidad, más aún cuando la misma arrendataria alegó en su contestación a la
demanda que, pese a sus continuas llamadas y requerimientos, la empresa no le
enviaba los recibos de los pagos efectuados, o le enviaba facturas por la renta
completa. Es decir, no se alcanzó un acuerdo porque la arrendataria lo que hizo
por la vía de hecho fue solo aceptar parcialmente la oferta de la propiedad,
que en su propuesta incluía la advertencia de que, de no ser aceptada, tenía la
voluntad de rescindir amistosamente el contrato o interponer el desahucio
correspondiente.
C) Recurso de casación.
1º) El recurso de casación se
funda en un único motivo en el que se denuncia la infracción de los arts. 3.1 y
1105 CC.
Para justificar el interés
casacional, la recurrente cita como jurisprudencia reiterada del Tribunal
Supremo a la que se opondría la sentencia recurrida, las sentencias de 13 de
julio de 1999, 825/2002, de 12 de septiembre, 1321/2006, de 18 de diciembre,
167/2013, de 21 de marzo, y 266/2015, de 19 de mayo. La recurrente explica que
en estas sentencias se establecen los elementos característicos de la fuerza
mayor, como ser imprevisible, irresistible e inevitable, y que el Covid-19
reúne estas características.
2º) En el desarrollo del
motivo la recurrente alega que en el juicio verbal de desahucio por
falta de pago con reclamación de rentas es posible alegar, por vía de
excepción, a los efectos de que no pueda la apreciarse situación de impago que
fundamenta el desahucio, la causa de fuerza mayor que supuso el Covid-19.
Señala que se trata de una circunstancia sobrevenida, imprevisible e
insuperable, con un origen externo a la relación contractual, y que supuso que
no pudiera pagar la renta por causa análoga a la fuerza mayor.
3º) El recurso de casación va
a ser desestimado en atención a las siguientes consideraciones.
1. A efectos de delimitar la
cuestión sobre la que debe pronunciarse la sala, debemos partir de que la
sentencia de primera instancia declaró que la arrendataria demandada no podía
acogerse a las normas dictadas con ocasión de la crisis sanitaria del Covid-19
por no cumplir los requisitos exigidos para ello. La recurrente no recurrió en
apelación este pronunciamiento, que quedó firme, y la cuestión no se vuelve a
mencionar ni es objeto del recurso de casación.
2. Al resolver la petición de
suspensión por prejudicialidad ya nos hemos referido en el fundamento segundo
de esta sentencia a la doctrina de la sala conforme a la cual, en el juicio
verbal en el que a la acción de desahucio por falta de pago se acumula la de
reclamación de rentas o cantidades debidas, se puede invocar la cláusula rebus
sic stantibus siempre que se formule demanda reconvencional, pues con la
invocación de la cláusula se pretende introducir como objeto del pleito una
pretensión sobre modificación o extinción del contrato ( arts. 438.2, 249.1.6.º
y 250.1.º LEC, y sentencias 966/2023, de 19 de junio, y 1006/2023, de 21 de
junio).
Y sobre el conocimiento en el
juicio verbal de las excepciones sobre si se debe o no, en todo o en parte, la
cantidad reclamada, en la sentencia 1006/2023, de 21 de junio, dijimos:
"La recurrente considera
que la referencia que se introdujo por la Ley 37/2011 en el art. 440.3 LEC a la
oposición por el demandado consistente en alegar "las razones por las que,
a su entender, no debe, en todo o en parte, la cantidad reclamada o las
circunstancias relativas a la procedencia de la enervación", debe entenderse
en el sentido de que cuando a la acción de desahucio se acumula la acción de
reclamación de cantidad, el demandado puede oponer las excepciones relativas a
si se debe o no la cantidad reclamada.
"La sala entiende que la
recurrente tiene razón y que, en virtud del último inciso del primer párrafo
del art. 440.3 LEC transcrito, en el juicio de desahucio al que se acumula la
acción de reclamación de las cantidades debidas, el demandado puede oponerse
alegando, y probando, las razones por las que entiende que no debe, en todo o
en parte, la cantidad reclamada.
"La acumulación de la
acción de reclamación de cantidad a la acción de desahucio permite alegar y
conocer acerca de si se debe o no la cantidad reclamada conforme al contrato,
sin que se puedan establecer limitaciones a la cognición de las excepciones al
pago invocadas. De esta forma, hay que concluir que el procedimiento pasa a
tener la naturaleza plenaria propia de un pleito en el que se reclama el pago
de una cantidad, con efectos de cosa juzgada, dada la imposibilidad de escindir
los efectos que el conocimiento de la reclamación de rentas puede provocar en
el desahucio por impago. En la medida en que la estimación de una excepción al
pago puede determinar que la cantidad reclamada no se deba, ello puede dar
lugar al fracaso de la acción de desahucio, pues sin impago no hay causa de
desahucio.
"Por esta razón, la
sentencia recurrida infringe el art. 440.3 LEC cuando afirma que son cuestiones
complejas que exceden del estrecho margen del juicio de desahucio y no se
pronuncia sobre las razones por las que la demandada, ahora recurrente,
entiende que no debía las cantidades reclamadas".
En esta sentencia del TS nº 1006/2023,
de 21 de junio, estimamos el recurso por infracción procesal y devolvimos las
actuaciones a la Audiencia Provincial para que dictara la resolución procedente
en la que diera respuesta a las razones alegadas por la arrendataria por las
que, a su juicio, en virtud de los compromisos derivados del contrato, no debía
nada a la demandante en el momento en el que esta interpuso la demanda de
desahucio y reclamación de cantidad.
3. En el procedimiento en el
que se plantea el recurso que ahora debemos resolver, la arrendataria demandada
no formuló reconvención ni invocó la cláusula rebus sic stantibus. Desde la
contestación a la demanda, mediante excepción, ha venido invocando tanto la
existencia de un acuerdo de reducción de rentas y admisión de un pago tardío
como la fuerza mayor que haría imposible el pago.
En apelación, la arrendataria
alegó que la sentencia del juzgado, tras descartar la existencia de un acuerdo
entre la propietaria y la arrendataria sobre la cuantía y el pago de la renta,
debió desestimar la demanda de desahucio por concurrir causa de fuerza mayor,
sobre lo que el juzgado no había hecho pronunciamiento alguno. La Audiencia,
que confirmó la inexistencia de acuerdo, razonó que no haber podido desarrollar
la arrendataria su negocio y obtener fondos para pagar la renta como
consecuencia de la pandemia no era una objeción invocable por la vía del art.
444.1 LEC, y que lo que procedía, como ya había hecho la arrendataria, era
invocar la doctrina de la rebus sic stantibus en un proceso ordinario.
La demandada recurrente, que
no ha interpuesto un motivo de infracción procesal para combatir el
pronunciamiento de la Audiencia Provincial acerca de la improcedencia de
invocar fuerza mayor como medio defensivo a los efectos de la desestimación de
la demanda, en casación reitera, como ha venido diciendo en la instancia, que
sí es posible alegar fuerza mayor vía excepción, y sostiene que en el caso debe
apreciarse su concurrencia.
En particular, con cita del
art. 1105 CC (que se refiere al caso fortuito como causa de exoneración de la
responsabilidad del deudor por los daños y perjuicios ocasionados al acreedor
como consecuencia de la lesión de su derecho de crédito), la demandada
recurrente solicita que se considere que, por razón de la pandemia, suceso
ajeno e imprevisible, le resultaba imposible el pago de la renta a que estaba
obligada en virtud del contrato de arrendamiento concertado con la actora. La
consecuencia que extrae la recurrente es que, manteniendo el contrato, no puede
apreciarse la existencia del impago que sería presupuesto de la acción de
desahucio y reclamación de rentas.
4. Este razonamiento de la
recurrente no puede ser aceptado.
4.1. En primer lugar, es
dudoso que las concretas alegaciones que en este caso efectúa la arrendataria
no presupongan una petición de modificación temporal (para el tiempo anterior a
la presentación de la demanda de desahucio), puesto que presuponen que la
arrendataria no estaba obligada a cumplir las obligaciones pactadas en el
contrato sobre pago de la renta, y que la arrendadora debía aceptar como bien
hecho el pago realizado (algunos meses nada, otros cerca del 50% de la renta).
Las circunstancias
sobrevenidas a las que se ha referido ampliamente la arrendataria en las dos
instancias de este procedimiento, aunque ahora en el escrito de su recurso no
las detalle, son que como consecuencia de la situación de pandemia (inevitable
e imprevisible) durante un tiempo se produjo el cierre del local, y luego hubo
restricciones de aforo y de desplazamientos que habrían afectado al turismo en
la ciudad de Barcelona, a la presencia de clientes y, en definitiva, a las
ventas de la empresa, dando lugar a una reducción de los ingresos, lo que
determinó que no pudiera pagar la renta.
Las alegaciones de que no se
debe lo reclamado porque ha sobrevenido un suceso inevitable e imprevisible no
se alejan mucho de la invocación de un cambio de circunstancias para excluir la
aplicación de las previsiones contractuales sobre la renta, lo que propiamente
no es un problema de fuerza mayor. En realidad, vienen a coincidir
sustancialmente con lo que suele entenderse por la doctrina de la cláusula
rebus sic stantibus, pues lo que justificaría a juicio de la arrendataria la
falta de un pago correcto por su parte serían las dificultades a las que se
enfrentó para obtener ingresos como consecuencia de las medidas legales y
administrativas adoptadas por razón de la crisis sanitaria. Algo que anunció en
la contestación de la demanda que iba a solicitar en el juicio ordinario que
luego promovió contra la arrendadora con el fin de que se revisara
judicialmente "la renta del contrato de arrendamiento suscrito ..., así como
las rentas abonadas durante el tiempo de pandemia".
Desde este punto de vista, de
acuerdo con la doctrina de la sala, la arrendataria debería haber formulado
reconvención para hacer valer una pretensión que iba más allá de la aparente
finalidad meramente defensiva frente a la demanda de desahucio, pues no estaría
planteando que en virtud de los compromisos asumidos en el contrato no debía
nada, sino que no debía nada pese a lo previsto en el contrato, que debería
entenderse modificado por el cambio de circunstancias.
Lo anterior, con independencia
de que, además, en la sentencia de primera instancia, confirmada por la de
apelación, se consideró acreditado que la arrendataria no había pagado
íntegramente la renta antes de la pandemia, sobre lo que la recurrente no ha dicho
nada en este recurso.
4.2. En todo caso, como la
recurrente invoca la causa de fuerza mayor que supuso el Covid-19 a los
efectos, dice literalmente, "de que no pueda apreciarse la existencia de
situación de impago, fundamentadora del desahucio", debemos señalar que,
así expresadas, sus alegaciones no pueden ser aceptadas.
Para que el deudor quede
liberado de su obligación es preciso que la prestación sea imposible, conforme
a los arts. 1182 y 1184 CC que, sin prejuzgar la facultad resolutoria del
acreedor sinalagmático, permiten que el deudor de una prestación que ha devenido
objetivamente imposible quede liberado de su obligación. Y en este caso la
prestación debida por el deudor de pagar las rentas, en cuanto deuda de dinero,
sigue siendo posible. Incluso, la misma recurrente las consignó para poder
apelar en este procedimiento de desahucio. No puede afirmarse que la
arrendataria quedara liberada de su obligación de pagar la renta por causa de
fuerza mayor.
En este sentido, la
jurisprudencia de la sala ha negado que en las deudas pecuniarias el deudor
pueda quedar liberado al amparo de los arts. 1182 y 1184 CC. Así, en la
sentencia del TS nº 820/2012, de 17 de enero de 2013, seguida de otras, como la
sentencia 266/2015, de 19 de mayo, se dijo:
"El régimen de los arts.
1182 a 1184 CC, referido a la pérdida de la cosa debida como causa de extinción
de la obligación de entregarla, y a la liberación del deudor cuando este lo sea
de una obligación de hacer y la prestación resultare legal o físicamente
imposible, se compadece mal con los hechos litigiosos ... porque la obligación
de estos no era la de entregar una cosa determinada, hipótesis del art. 1182 CC,
ni tampoco una obligación de hacer, hipótesis del art. 1184 del mismo Código,
sino la de pagar una suma de dinero, siendo el dinero una cosa genérica sujeta
a la regla de que el género nunca perece".
En definitiva, el recurso de
casación debe ser desestimado porque la recurrente parte de que la obligación
de pago se hizo de imposible cumplimiento y de que por este motivo quedaría
liberada de la deuda y la arrendadora no podría exigir que se pudieran en
marcha los mecanismos que pone a su disposición el ordenamiento en caso de
incumplimiento. Sin embargo, por lo dicho, las circunstancias
que expone tendrían que ver con las dificultades para cumplir, pero son ajenas
a la imposibilidad sobrevenida como causa de extinción de las obligaciones
propia de la fuerza mayor que ha invocado en el recurso de casación.
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