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sábado, 31 de octubre de 2026

Cuando un heredero acepta una herencia a beneficio de inventario y simultáneamente adquiere por cesión un crédito contra los mismos deudores solidarios, no se produce la extinción de la obligación por confusión de patrimonios prevista en el artículo 1192 del Código Civil.

 

El Auto de la Audiencia Provincial de Barcelona, sec. 17ª, de 8 de noviembre de 2018, nº 281/2018, rec. 586/2017, declara que cuando un heredero acepta una herencia a beneficio de inventario y simultáneamente adquiere por cesión un crédito contra los mismos deudores solidarios, no se produce la extinción de la obligación por confusión de patrimonios prevista en el artículo 1192 del Código Civil, por lo que la ejecución puede continuar contra dicho heredero hasta donde alcancen los bienes de la herencia.

El tribunal da la razón a la parte apelante, la heredera y cesionaria del crédito, al considerar que la aceptación de la herencia a beneficio de inventario limita la responsabilidad del heredero al valor del activo hereditario y evita la confusión de patrimonios prevista en el artículo 1192 del Código Civil. Por tanto, no se extingue la obligación y la ejecución puede continuar contra la parte ejecutada.

Se revoca el auto que estimó la oposición a la ejecución y se desestima dicha oposición, imponiendo las costas a la parte ejecutada. No se condenan las costas de la apelación.

El fallo confirma que la cesión de créditos es válida y que la condición de heredero a beneficio de inventario no impide la prosecución de la ejecución, estableciendo una interpretación clara sobre la coexistencia de ambas figuras jurídicas en este contexto.

La sentencia clarifica que la aceptación de una herencia a beneficio de inventario no produce la extinción de la obligación por confusión de patrimonios cuando el heredero es también cesionario del crédito, permitiendo la continuación de la ejecución contra el heredero hasta el límite del patrimonio hereditario.

A) Introducción.

1º) El procedimiento se originó tras la ejecución hipotecaria contra Inversiones Blanca Subur SL y avalistas, donde Elena, heredera a beneficio de inventario de uno de los avalistas fallecidos, adquirió por cesión el crédito para continuar la ejecución.

¿Debe estimarse la oposición a la ejecución por confusión de patrimonios debido a que Elena, heredera a beneficio de inventario, es también cesionaria del crédito contra los ejecutados?.

Se desestima la oposición a la ejecución y se permite que la misma continúe.

El artículo 1192 del Código Civil exceptúa la extinción de la obligación por confusión cuando la herencia es aceptada a beneficio de inventario, limitando la responsabilidad del heredero al valor del activo hereditario (artículos 1023 y 1026 del Código Civil). Además, la cesión de crédito es válida sin necesidad del consentimiento del deudor (artículo 1527 del Código Civil), y la ejecución puede proseguir conforme al artículo 579 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, que permite continuar la ejecución por la cantidad que falte tras la subasta de bienes hipotecados.

2º) La aceptación de una herencia a beneficio de inventario impide la confusión de patrimonios (art. 1192 CC). Por tanto, si el heredero adquiere además un crédito contra la propia herencia o sus deudores solidarios, la obligación no se extingue y la ejecución matrimonial o dineraria puede continuar contra el patrimonio hereditario.

3º) La Audiencia Provincial desestima la oposición de los deudores basándose en tres pilares del Derecho Civil y Procesal español:

- Inexistencia de confusión (Art. 1192.2 CC): El propio Código Civil excepciona de forma expresa la extinción de la obligación por confusión cuando la herencia se hubiera aceptado a beneficio de inventario. El patrimonio personal del heredero y el patrimonio de la herencia se mantienen estrictamente separados.

- Efectos del beneficio de inventario (Arts. 1023 y 1026 CC): El heredero no queda obligado a pagar las deudas del causante sino hasta donde alcancen los bienes de la misma. Al mantenerse separados los patrimonios, el crédito cedido sigue vivo y es perfectamente exigible frente a la masa hereditaria.

- Validez de la cesión de créditos (Art. 1527 CC): La transmisión del crédito a favor de la heredera es plenamente válida y eficaz desde que se celebra, sin que el deudor solidario o la sociedad necesiten prestar su consentimiento.

- Prosecución de la ejecución (Art. 579 LEC): Al no haberse extinguido la deuda, la ley procesal ampara que la ejecución continúe por la cantidad que falte (el remanente) tras haber subastado los bienes hipotecados.

B) Regulación legal.

El artículo 579 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, titulado "Ejecución dineraria en casos de bienes especialmente hipotecados o pignorados", en su redacción dada por la Ley 37/2011, de 10 de octubre, de medidas de agilización procesal, dispone que "Cuando la ejecución se dirija exclusivamente contra bienes hipotecados o pignorados en garantía de una deuda dineraria se estará a lo dispuesto en el capítulo V de este Título . Si , subastados los bienes hipotecados o pignorados, su producto fuera insuficiente para cubrir el crédito, el ejecutante podrá pedir el despacho de la ejecución por la cantidad que falte, y contra quienes proceda, y la ejecución proseguirá con arreglo a las normas ordinarias aplicables a toda ejecución."".

De la dicción del precepto parece inferirse que, en el supuesto de que el producto fuera insuficiente para cubrir el crédito una vez subastados los bienes hipotecados, la facultad (<<podrá>>) que confiere al ejecutante para pedir el despacho de la ejecución por la cantidad que falte se la otorga dentro del mismo procedimiento especial hipotecario, bastando, al efecto, la simple solicitud de ejecución por dicha cantidad que falte, sin necesidad de atenerse a los requisitos de la demanda de ejecución, solicitud o petición que, lógicamente, habrá de hacerse ante el Juzgado que ha tramitado el procedimiento hipotecario hasta la subasta con el resultado de que el producto ha resultado insuficiente para cubrir el crédito, sin perjuicio de que, una vez pedido el despacho de la ejecución por la cantidad que falte que, la ejecución deba proseguir, como el precepto dispone, con arreglo a las normas ordinarias aplicables a toda ejecución.

Así se infiere de la dicción legal del precepto al decir que " la ejecución proseguirá", empleando el verbo proseguir (<<proseguirá>>), que quiere decir, según el Diccionario de la lengua española, de la Real Academia Española, "seguir", "continuar", "llevar adelante lo que se tenía empezado", y ello quien puede o debe hacerlo es quien lo había iniciado.

Y que es lo que el legislador expone en el preámbulo de dicha Ley al decir que "En cuanto a la ejecución de sentencias, se aclaran aspectos relativos a la relación entre la ejecución especial hipotecaria y la ordinaria, precisando la forma en que la ejecución especial, dirigida contra determinados bienes, pasa a convertirse en general, dirigida contra todo el patrimonio de los responsables . ", y dicha forma en que la ejecución especial pasa a convertirse en general lo es, como hemos adelantado, mediante la solicitud que, a tal efecto, formule el acreedor en la ejecución especial.

En el presente caso quien solicitó la prosecución de la ejecución fue la cesionaria del crédito que, a su vez, es heredera a beneficio de inventario de uno de los avalistas fallecido.

En virtud de la cesión estaba legitimada para el ejercicio de la acción deducida, pues dice la Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 30 de septiembre de 2015 (ROJ: STS 4339/2015; Sentencia: 506/2015) que:

"Como ha declarado esta Sala anteriormente (sentencia del TS núm. 829/2004, de 13 de julio, y STS nº 679/2009, de 3 de noviembre), la cesión de crédito es un negocio de disposición, bilateral, cuyos sujetos son el antiguo acreedor, cedente, y el nuevo, cesionario. Solo es necesario el consentimiento de ambos, pero no el del deudor cedido, al que tan sólo debe notificarse la cesión para impedir su eventual liberación con el pago al acreedor cedente, que establece el art. 1527 del Código Civil.

La cesión produce el efecto de una inmediata transmisión, a favor del cesionario, del crédito del cedente contra el deudor cedido. No es necesario para ello acto alguno complementario; en particular, un traspaso posesorio a modo de tradición, pese a estar el negocio regulado en el Código Civil en el título IV del libro IV, de la compraventa. Tampoco es necesario para su eficacia, como se ha dicho, el consentimiento ni el conocimiento del deudor , salvo a los fines previstos en el art. 1527 del Código Civil, que le libera si paga al cedente antes de conocerla."

Dice también la referenciada Sentencia que:

"La cesión de créditos no requiere el consentimiento del deudor. Una vez perfeccionada por la conjunción de los consentimientos de cedente y cesionario, la transmisión del crédito se produce y el cesionario se convierte en acreedor , sin necesidad de que el deudor cedido lo consienta, ni siquiera que lo conozca. La liberación del deudor que paga al cedente antes de tener conocimiento de la cesión no se produce porque este siga siendo su acreedor , sino porque lo ha hecho de buena fe a quien seguía siendo el acreedor aparente . Los arts. 1164 y 1527 del Código Civil no condicionan la eficacia de la cesión al conocimiento del deudor cedido, sino que protegen la buena fe del deudor que paga al acreedor original porque considera que sigue en posesión del crédito, esto es, protege al deudor frente a la apariencia de titularidad de quien recibe el pago, en la que pudo legítimamente confiar."

El problema se plantea porque la cesionaria ostenta, a su vez, la condición de heredera del que fuera uno de los deudores solidarios.

Consta que la aceptación de la herencia lo es a beneficio de inventario .

La Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 28 de enero de 2011 ( Sentencia: 24/2011) dice lo siguiente:

"La ley pone a disposición del llamado a la herencia el beneficio de inventario para que pueda adquirirla separada de su propio patrimonio, hasta que se hayan pagado todos los acreedores (y legatarios). Su función esencial, no otra, es limitar la responsabilidad del heredero al valor del activo hereditario. Por ello, el efecto básico es la no confusión de los patrimonios de heredero y causante(artículo 1023 .3º del Código civil) lo que conlleva la limitación de la responsabilidad de dicho heredero(artículo 1023.1º) quedando la herencia en administración hasta que resulten pagados los acreedores (y legatarios)(artículo 1026)".

Dicho artículo 123.1 del Código Civil prevé que:

"1.º El heredero no queda obligado a pagar las deudas y demás cargas de la herencia sino hasta donde alcancen los bienes de la misma ".

Y el artículo 1026 del mismo texto legal dispone que:

"Hasta que resulten pagados todos los acreedores conocidos y los legatarios, se entenderá que se halla la herencia en administración.

El administrador, ya lo sea el mismo heredero, ya cualquiera otra persona, tendrá , en ese concepto, la representación de la herencia para ejercitar las acciones que a ésta competan y contestar a las demandas que se interpongan contra la misma ".

Luego, se da el caso en el que la actora, aunque haya aceptado la herencia a beneficio de inventario , está obligada a pagar la deuda que aquí se reclama " hasta donde alcancen los bienes " de la herencia , juntamente con los demás obligados solidarios.

El artículo 1192 Código Civil dispone que:

"Quedará extinguida la obligación desde que se reúnan en una misma persona los conceptos de acreedor y de deudor.

Se exceptúa el caso en que esta confusión tenga lugar en virtud de título de herencia , si ésta hubiese sido aceptada a beneficio de inventario".

Por consiguiente, hasta donde alcancen dichos bienes se produce no una confusión de patrimonios sino que se da el caso de que, por una parte, reúne, por el hecho de ser heredera, la condición de deudora y está obligada a pagar las deudas y demás cargas de la herencia hasta donde alcancen los bienes de la misma, y , por otra parte, en virtud de la cesión de créditos, ostenta la condición de acreedora , pero sin que ello signifique que se ha producido una confusión de derechos ya que, incluso, resulta ser acreedora de la deuda que su difunto esposo tenía frente al cedente y , como tal acreedora, tiene también derecho a que le sea pagada la misma con los bienes de la herencia.

Consiguientemente, al no haberse producido una confusión de derechos, procede la estimación del recurso de apelación.

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No es procedente exigir imperativamente el requerimiento notarial del artículo 1005 del Código Civil a los nietos llamándoles a la herencia para su aceptación o renuncia, correspondiendo al órgano judicial efectuar las convocatorias que estime oportunas según el procedimiento judicial.

 

El Auto de la Audiencia Provincial de Madrid, sec. 14ª, de 24 de junio de 2026, nº 282/2026, rec. 713/2025, declara que no es procedente exigir imperativamente el requerimiento notarial del artículo 1005 del Código Civil a los nietos llamándoles a la herencia para su aceptación o renuncia, correspondiendo al órgano judicial efectuar las convocatorias que estime oportunas según el procedimiento judicial.

En un procedimiento de división judicial de patrimonios relativo a una herencia intestada, no es procedente exigir imperativamente el requerimiento notarial previsto en el artículo 1005 del Código Civil para que los herederos renuncien o acepten la herencia, siendo esta comunicación potestativa, y corresponde al órgano judicial convocar a quienes estime oportuno en el proceso según los artículos 782 y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

El tribunal estima el recurso de apelación interpuesto por la parte demandante, en base a que la solicitud del contador-partidor de practicar un requerimiento notarial obligatorio a los nietos conforme al artículo 1005 CC carece de fundamento legal, ya que dicha comunicación es facultativa y no puede imponerse de forma imperativa.

Se afirma que la carga de convocar a los herederos corresponde al órgano judicial mediante los procedimientos que establece la Ley de Enjuiciamiento Civil para la división judicial de patrimonios. En consecuencia, se revoca el auto de archivo y se ordena que el juzgado decida conforme a los artículos vigentes quiénes deben ser convocados, procediéndose posteriormente a la formación del cuaderno particional conforme a las normas generales de aceptación y repudiación de herencia.

La sentencia destaca que, en los procedimientos de división judicial de patrimonios, la comunicación notarial a los herederos prevista en el artículo 1005 del Código Civil es facultativa y no se puede requerir obligatoriamente a los interesados, siendo competencia exclusiva del órgano judicial determinar y convocar a los llamados a la herencia mediante los mecanismos procesales adecuados.

A) Introducción.

1º) En un procedimiento de división judicial de patrimonios relativo a una herencia intestada, el heredero del primer grado falleció después de los causantes y sus hijos renunciaron a su herencia, surgiendo controversia sobre la necesidad de que los nietos acepten o renuncien a la herencia de dicho heredero.

¿Es procedente requerir a los llamados nietos de un heredero fallecido la aceptación o renuncia de la herencia de su abuelo mediante el trámite notarial previsto en el artículo 1005 del Código Civil en el procedimiento de división judicial de patrimonios?.

No es procedente exigir imperativamente el requerimiento notarial del artículo 1005 del Código Civil a los nietos llamándoles a la herencia para su aceptación o renuncia, correspondiendo al órgano judicial efectuar las convocatorias que estime oportunas según el procedimiento judicial; así, se revoca el auto de sobreseimiento.

El artículo 1005 del Código Civil configura un cauce potestativo para la comunicación a los llamados a la herencia, sin fundamento legal para imponerlo de manera imperativa a los promotores; corresponde al órgano judicial, conforme a los arts. 782 y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Civil, convocar a los herederos y legitimados en el procedimiento de división judicial de patrimonios.

2º) No se puede obligar a las partes promotoras de una división judicial de herencia a instar la interpelación notarial del artículo 1005 del Código Civil.

La Audiencia Provincial aclara que el mecanismo de la interpellatio iure (el requerimiento notarial para que un llamado a la herencia acepte o repudie en el plazo de 30 días) es una facultad potestativa de los interesados. Al ser una vía de jurisdicción voluntaria/notarial y de carácter facultativo, un Juzgado o un contador-partidor no pueden imponerla como un requisito obligatorio ni, mucho menos, archivar el proceso judicial si las partes deciden no utilizarla.

3º) La Competencia del Órgano Judicial (Arts. 782 y ss. LEC). El Auto recuerda las reglas de juego de la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC) para la división judicial de patrimonios:

- Impulso y control judicial: Es el propio juzgado el que ostenta la competencia exclusiva para identificar, localizar y convocar a las personas que deban formar parte del proceso (herederos, legatarios de parte alícuota, cónyuge sobreviviente, etc.).

- Mecanismos procesales: La comparecencia para la formación de inventario y la convocatoria a la junta de herederos deben encauzarse a través de las notificaciones, citaciones y emplazamientos regulados en la LEC, no derivando esa carga obligatoriamente a la vía notarial externa.

B) Antecedentes.

El presente recurso de apelación trae causa de procedimiento de división judicial de patrimonios, respecto de la herencia intestada de los causantes don Eusebio y doña Estefanía.

Designado contador-partidor, en el mes de abril de 2022 presentó escrito solicitando se requiriese a las promotoras del procedimiento, doña Agueda y doña Silvia, para que aporten la interpelación a que se refiere el art. 1005 del CC. , dirigida a los nietos de don Leovigildo, hijo de los causantes y fallecido con posterioridad a éstos, por haber renunciado los tres hijos de don Leovigildo a la herencia de su padre mediante acta notarial de 21 de Junio de 2018.

Mediante diligencia de ordenación de 23 de Mayo de 2023, se requirió a las promotoras del expediente en los términos interesados por el contador-partidor, para que aporten la interpelación a la que se refiere el art. 1005 CC., al no estar previsto dicho trámite en el presente procedimiento de división judicial de patrimonios, tal y como solicita el contador-partidor en su escrito.

Reiterado el referido requerimiento a las promotoras del expediente, y considerando que no resultó cumplimentado, mediante auto de 11 de Febrero de 2025, se acordó el sobreseimiento y archivo de las actuaciones.

C) Motivos de recurso.

Interponen recurso de apelación doña Silvia y doña Agueda, alegando que no resulta procedente la práctica del requerimiento previsto en el art. 1005 del CC., pretendida por el contador partidor.

Asimismo, alegan que, en el marco de la sucesión intestada, es de considerar que don Leovigildo, hijo de los causantes don Eusebio y doña Estefanía, falleció en fecha 18 de Febrero de 2018, con posterioridad al fallecimiento de sus padres. Así como que los tres hijos de don Leovigildo, es decir, don Hermenegildo, don Sebastián y doña Ramona, renunciaron pura y simplemente a los derechos en la herencia de su padre el 21 de Junio de 2018. Resultando que dicha renuncia pura y simple, ex arts. 922 y 929 CC., surte efectos para sí y para sí y para su estirpe. Por lo que alcanza a los nietos de don Leovigildo.

D) Resolución.

1.- Hechos relevantes.

En la resolución del recurso son de considerar los hechos siguientes:

- Los causantes, don Eusebio y doña Estefanía, fallecieron, respectivamente, el 5 de Agosto de 1989 y el 13 de Julio de 2016.

- A su fallecimiento sobrevivieron seis hijos. De los cuáles, don Leovigildo falleció el 18 de Febrero de 2018, sin haber aceptado ni renunciado la herencia de sus padres.

- Los tres hijos de don Leovigildo, don Hermenegildo, don Sebastián y doña Ana, renunciaron pura y simplemente a la herencia de su padre mediante acta notarial de 21 de Junio de 2018.

- Existen nietos de don Leovigildo que no han aceptado ni renunciado a la herencia de don Leovigildo, instándose por el contador-partidor del presente procedimiento que se requiera a dichos nietos para la aceptación o renuncia de la herencia de su abuelo, don Leovigildo (hijo de los causantes), por el cauce del art. 1005 CC.

2.- Controvertido llamamiento a la herencia de los nietos de don Leovigildo.

Existe controversia en la primera instancia sobre la procedencia de entender o no llamados a la herencia a los nietos de don Leovigildo, hijo éste de los causantes. Sobre la premisa de que don Leovigildo falleció después de los causantes, y que sus tres únicos hijos renunciaron a la herencia de don Leovigildo.

Sobre dicha cuestión, es cierto, como se alega en el recurso, que a tenor del art. 922 CC:

"Si hubiere varios parientes de un mismo grado , y alguno o algunos no quisieren o no pudieren suceder, su parte acrecerá a los otros del mismo grado, salvo el derecho de representación cuando deba tener lugar".

Asimismo, que a tenor del art. 929 del mismo texto:

"No podrá representarse a una persona viva sino en los casos de desheredación o incapacidad".

Sin embargo, omite la parte apelante la previsión del art. 923 del CC., cuando dispone que:

"Repudiando la herencia el pariente más próximo, si es solo, o , si fueren varios, todos los parientes más próximos llamados por la ley heredarán los del grado siguiente por su propio derecho y sin que puedan representar al repudiante".

Precepto este último que contempla específicamente la renuncia a la herencia por todos los parientes más próximos llamados por la ley , con la consecuencia de que los parientes del grado siguiente heredan por derecho propio , no por derecho de representación .

Sin perjuicio de apuntar el contenido de los anteriores preceptos, no es objeto del presente recurso la determinación de quiénes resultan llamados a la herencia de los causantes.

3.- Requerimiento a las promotoras para instar la comunicación del art. 1005 CC.

Dispone el art. 1005 CC. Que:

"Cualquier interesado que acredite su interés en que el heredero acepte o repudie la herencia podrá acudir al Notario para que éste comunique al llamado que tiene un plazo de treinta días naturales para aceptar pura o simplemente, o a beneficio de inventario, o repudiar la herencia . El Notario le indicará, además, que si no manifestare su voluntad en dicho plazo se entenderá aceptada la herencia pura y simplemente."

En el presente caso, fallecido el heredero hijo de los causantes don Leovigildo el 18 de Febrero de 2018, y habiendo renunciado sus tres únicos hijos a la herencia de su padre mediante acta notarial de 21 de Junio de 2018, considera el contador-partidor requisito necesario, para la práctica del cuaderno particional conocer si los nietos de don Leovigildo aceptan o renuncian a la herencia.

A ese efecto, mediante escrito de Abril de 2022, el contador-partidor solicitó la práctica de requerimiento, en los términos del art. 1005 del Código civil, a los nietos de don Leovigildo, fallecido el 18 de Febrero de 2018, hijos de sus hijos don Hermenegildo, don Sebastián y doña Ana, para aceptar o repudiar la herencia de don Leovigildo "como único cauce para poder aceptar la herencia a la que éste resultaba heredero", es decir, la herencia de los padres de don Leovigildo.

Proveyendo el anterior escrito, mediante diligencia de ordenación de 23 de Mayo de 2023 se acordó conferir "un plazo de 2 meses a los promotores del expediente para que aporten la interpelación a que se refiere el artículo 1005 CC, al no estar previsto dicho trámite en el presente procedimiento, tal y como solicita el contador-partidor en su escrito".

Reiterado tal requerimiento en sucesivas ocasiones a las promotoras del expediente, y considerando que no resultó atendido, se acordó el archivo del procedimiento mediante el auto apelado.

Tal resolución, sin embargo, resulta improcedente, pues la comunicación que los interesados pueden dirigir, por cauce notarial, a los llamados a la herencia para su aceptación o renuncia, prevista en el art. 1005 CC., es puramente potestativa o facultativa para el interesado, sin que se aprecie fundamento legal que justifique exigirle imperativamente la práctica de dicha comunicación.

Lo anterior debe ponerse en relación con la debida constitución de la relación jurídico-procesal propia del procedimiento de división judicial de patrimonios, de los arts. 782 y ss. L.E.c., en el que corresponde al órgano judicial el llamamiento o convocatoria a "los herederos, a los legatarios de parte alícuota y al cónyuge sobreviviente", en todo caso a quienes entienda llamados a la herencia , así como al Ministerio Fiscal cuando resulte procedente.

En el presente caso, no cabe trasladar esa carga que incumbe al órgano judicial, a quienes son promotoras del expediente, por el cauce del art. 1005 CC.

Por lo expuesto, se estima el recurso, para que por el juzgado a quo se acuerde lo procedente sobre convocatoria al procedimiento de quienes estime oportuno en aplicación de los arts. 782 y ss. L.E.c.

A cuya vista habrá de confeccionarse el cuaderno particional mediante la aplicación de la normativa general sobre aceptación y repudiación de la herencia.

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Validez y eficacia de los poderes preventivos con cláusula de subsistencia otorgados voluntariamente antes de la entrada en vigor de la Ley 8/2021, los cuales pueden coexistir con otras medidas judiciales complementarias en ámbitos no cubiertos por el poder.

 

El Auto de la Audiencia Provincial de Alicante, sec. 6ª, de 17 de septiembre de 2026, nº 295/2026, rec. 661/2026, reconoce la validez y eficacia de los poderes notariales preventivos con cláusula de subsistencia otorgados voluntariamente antes de la entrada en vigor de la Ley 8/2021, los cuales pueden coexistir con otras medidas judiciales complementarias en ámbitos no cubiertos por el poder; además, el control judicial y el respeto a la voluntad del poderdante son salvaguardias necesarias, y la resolución no vulnera derechos fundamentales ni infringe los pronunciamientos de la doctrina jurisprudencial reciente.

Cuando una persona con discapacidad ha otorgado previamente un poder preventivo con cláusula de subsistencia en el ámbito económico, este poder constituye una medida voluntaria de apoyo suficiente en ese ámbito, aunque ello no impide que se establezcan judicialmente otras medidas de apoyo, como una curatela asistencial, para ámbitos distintos como el personal y de salud.

La Sala desestima el recurso de apelación interpuesto por la esposa y confirma el auto que concede curatela asistencial en el ámbito personal y sanitario a favor de la esposa, manteniendo el poder preventivo otorgado previamente en el ámbito económico a la hija.

Considera que el poder preventivo con cláusula de subsistencia es suficiente para cubrir el ámbito económico y que la ley favorece las medidas voluntarias, complementadas en su caso con otras judiciales para otros ámbitos.

La convivencia, distancia o dificultades comunicativas entre familiares no justifican la supresión del poder otorgado ni la ampliación de la curatela, y que la voluntad expresada por el Sr. Gabriel se respeta en la resolución. No se aprecia vulneración de derechos fundamentales de la esposa ni error en valoración probatoria.

La sentencia distingue claramente entre medidas voluntarias y judiciales de apoyo, validando que un poder preventivo con cláusula de subsistencia otorgado antes de la Ley 8/2021 mantiene su eficacia como medida voluntaria en el ámbito económico, y que ello no impide la constitución de otras medidas judiciales para otros ámbitos como el personal o sanitario, asegurando así una aplicación flexible y respetuosa de la voluntad y derechos de la persona con discapacidad.

A) Introducción.

1º) Una persona con discapacidad otorgó poderes económicos a uno de sus hijos antes de la vigencia de la Ley 8/2021 y se solicitó establecer medidas judiciales de apoyo complementarias, nombrando a su cónyuge curador asistencial para el ámbito personal y sanitario, mientras que el poder otorgado cubría únicamente el ámbito económico.

¿Es procedente limitar la medida de apoyo judicial a una curatela asistencial para el ámbito personal y sanitario dejando vigente el poder preventivo económico otorgado a la hija, o debe confirmarse la nombramiento del cónyuge como curador tanto asistencial como representativo en todos los ámbitos, incluidos los económicos?.

Se considera procedente mantener la curatela asistencial para el ámbito personal y sanitario a favor del cónyuge y conservar vigente el poder preventivo económico a favor de la hija, confirmando la resolución que estableció tal régimen, sin atribuir curatela representativa completa al cónyuge.

La aplicación de la Ley 8/2021 reconoce la validez y eficacia de los poderes preventivos con cláusula de subsistencia otorgados voluntariamente antes de su entrada en vigor, los cuales pueden coexistir con otras medidas judiciales complementarias en ámbitos no cubiertos por el poder; además, el control judicial y el respeto a la voluntad del poderdante son salvaguardias necesarias, y la resolución no vulnera derechos fundamentales ni infringe los pronunciamientos de la doctrina jurisprudencial reciente.

2º) Primacía de la voluntad de la persona con discapacidad.

El espíritu de la reforma de la Ley 8/2021 sitúa la voluntad, deseos y preferencias de la persona con discapacidad en el centro de cualquier actuación.

- Los poderes preventivos con cláusula de subsistencia son medidas voluntarias de apoyo.

- La ley otorga preferencia absoluta a las medidas que el propio interesado diseñó cuando tenía plena capacidad, por encima de las medidas judiciales (como la curatela).

- Aunque el poder se otorgara con anterioridad a la entrada en vigor de la Ley 8/2021, su eficacia se mantiene plenamente válida como expresión de esa voluntad soberana.

3º) Principio de necesidad y subsidiariedad de las medidas judiciales. La intervención de un juez para establecer apoyos solo debe darse en defecto o por insuficiencia de las medidas voluntarias.

- Suficiencia en lo económico: Al existir un poder preventivo que cubre de forma adecuada y eficaz la gestión patrimonial a través de la hija, no existe necesidad jurídica de proveer un apoyo judicial (curatela) para ese mismo ámbito. Hacerlo supondría revocar de facto una decisión libre del afectado sin una causa justificada de mal uso o abuso.

- Insuficiencia en lo personal/sanitario: Al no estar cubiertos los aspectos de salud y esferas personales por dicho poder, es aquí —y solo aquí— donde la intervención judicial es necesaria y proporcionada, justificando la constitución de la curatela asistencial a favor de la esposa.

B) Antecedentes.

Por Auto de fecha 24 de marzo de 2026se acuerda con estimación en parte de las pretensiones de la ahora recurrente Dña. Adela, establecer como medida de apoyo judicial en el ámbito personal y de la salud en relación con D. Gabriel, esposo de la anterior, una curatela asistencial, nombrando como curadora con funciones asistenciales a la demandante, para los actos que concreta antes citados. Y ello al entender que la amplitud de los poderes con cláusula de subsistencia, otorgados por D. Gabriel antes de la entrada en vigor de la Ley 8/2021de 2 de julio a favor de una de sus hijas, constituye una medida de carácter voluntario que hace innecesaria la constitución de una curatela representativa en el ámbito económico y patrimonial.

Frente a dicha resolución se alza en apelación la demandante Dña. Adela interesando la revocación de la resolución recurrida y se la nombre como curadora de su esposo tanto con funciones asistenciales como representativas, para todos los ámbitos y concretamente: 1º Actos para el cuidado de la persona del discapaz, así como decisiones sobre tratamientos médicos, quirúrgicos, suministro de medicamentos e internamientos en hospitales y residencias (públicas o privadas). 2º Actos y decisiones relativos a cuestiones económicas, jurídicas, administrativas y contractuales del discapaz. 3º Actos de disposición de las cuentas bancarias y de cualquier producto bancario del que sea titular el discapaz. 4º Actos de trascendencia patrimonial para tomar decisiones de contenido económico (seguimiento de cuentas corrientes y de cualquier producto bancario que tenga contrato el discapaz, ingresos y gastos).

Así mismo interesa: 1º.- Se autorice expresamente a la esposa (Doña Adela) para poder contratar a personal de ayuda para el discapaz, si lo estima necesario. 2º.- Se acuerde la revocación del poder general otorgado el 10 de julio de 2021 ante el Notario de Jávea Don Antonio (protocolo 1.963). 3º.- Se autorice a la esposa (Doña Adela) para poder ejercitar las acciones judiciales en nombre del discapaz necesarias para poder revocar los poderes y escrituras otorgadas por el discapaz que se hayan otorgado en contra de sus intereses. 4º.- Se imponga a la esposa (Doña Adela) la obligación de presentar un informe anual sobre la situación personal del discapaz y presentar rendición anual de las cuentas del discapaz.

Recurso que funda en error en la valoración de la prueba siendo las medidas inadecuadas e insuficientes al no tener en cuenta que es la demandante la única persona que convive con D. Gabriel, la distancia con sus hijos que residen en Reino Unido y la indebida comunicación existente entre éstos y la demandante. La indebida interpretación que hace el Auto que se recurre de la STS que cita. La imposibilidad de separar una curatela asistencial y una curatela representativa. Considerando que la decisión adoptada vulnera la voluntad de D. Gabriel manifestada en el acto de la vista. Alegando en definitiva que si no se le atribuye la curatela representativa en el ámbito patrimonial no aceptaría el cargo de curadora con funciones asistenciales, considerando que la resolución recurrida vulnera sus derechos fundamentales como esposa-cuidadora.

Recurso al que se oponen tanto las hijas de D. Gabriel que se personaron en el procedimiento, como el Ministerio Fiscal, interesando todos ellos la confirmación de la resolución dictada al considerar que la misma es conforme a derecho y adecuada a las necesidades y a la voluntad de la persona necesitada de apoyo.

C) Valoración jurídica.

En el presente caso debemos de partir de que constituye un hecho no controvertido que D. Gabriel es una persona necesitada de medidas de apoyo y que éste, con anterioridad a la entrada en vigor de la Ley 8/2021otorgó amplios poderes en el ámbito económico, negocial y patrimonial a favor de una de sus hijas, poderes que contienen cláusula de subsistencia.

Al respecto de los referidos poderes en relación con las necesidades de apoyo sobrevenidas y la nueva regulación que al respecto introduce la Ley 8/2021, se debe atender a lo dispuesto en la STS nº 1449/24 de 4 de noviembre de 2024, citada por la resolución objeto de recurso, dicha sentencia viene a resolver la cuestión de si constatado que la persona en cuestión necesita apoyos para el ejercicio de su capacidad jurídica, debe constituirse judicialmente una curatela a pesar del previo otorgamiento del poder, concluyéndose que si existe un poder preventivo general que resulte suficiente no procede constituir la curatela; y que esa necesidad de no hace ineficaz el poder general que se otorgó, sino que el poder con cláusula de subsistencia, en el nuevo régimen legal, se convierte en una medida de apoyo voluntaria sometida a la ley y puede funcionar como tal.

Así recoge la referida sentencia del TS nº 1449/2024, de 4 de noviembre de 2024, que:

"La regulación introducida en el Código civil por la Ley 8/2021, de 2 de junio, se refiere a los poderes preventivos tanto en su modalidad de poder con cláusula de subsistencia (con eficacia desde el otorgamiento, pero con cláusula de continuidad y subsistencia si en el futuro el poderdante precisa poyo en el ejercicio de su capacidad) como en su modalidad de «poder preventivo puro», es decir, aquellos poderes cuya vigencia se pospone al momento en que en el futuro el poderdante precise apoyo en el ejercicio de su capacidad (arts. 256 y 257 CC).

Así, entre las disposiciones generales referidas a las medidas de apoyo establece el art. 250 párrafo primero CC: «Las medidas de apoyo para el ejercicio de la capacidad jurídica de las personas que lo precisen son, además de las de naturaleza voluntaria, la guarda de hecho, la curatela y el defensor judicial». Y, en sede de medidas voluntarias de apoyo , dispone el art. 256 CC: «El poderdante podrá incluir una cláusula que estipule que el poder subsista si en el futuro precisa apoyo en el ejercicio de su capacidad ». Y, conforme al art. 257: «El poderdante podrá otorgar poder solo para el supuesto de que en el futuro precise apoyo en el ejercicio de su capacidad . En este caso, para acreditar que se ha producido la situación de necesidad de apoyo se estará a las previsiones del poderdante. Para garantizar el cumplimiento de estas previsiones se otorgará, si fuera preciso, acta notarial que, además del juicio del notario, incorpore un informe pericial en el mismo sentido».

Como medida de apoyo , los poderes preventivos, fundados en el respeto a la autonomía de la voluntad, quedan sujetos a las disposiciones generales establecidas como criterios aplicables a todas las medidas de apoyo a las personas con discapacidad (arts. 249 y 250 CC ).

La ley, además, otorga preferencia a las medidas voluntarias, pues solo en defecto o por insuficiencia de medidas de naturaleza voluntaria (y a falta de guarda de hecho que suponga apoyo suficiente), podrá la autoridad judicial adoptar otras supletorias o complementarias ( art. 255, párrafo quinto CC)."

Como recoge la disposición transitoria 3.ª de la Ley 8/2021, de 2 de junio, que entró en vigor el3 de septiembre de 2021 "Las previsiones de autotutela se entenderán referidas a la autocuratela y se regirán por la presente Ley...

Los poderes y mandatos preventivos otorgados con anterioridad a la entrada en vigor de la presente Ley quedarán sujetos a esta. No obstante, cuando, en virtud del artículo 259, se apliquen al apoderado las reglas establecidas para la curatela, quedarán excluidas las correspondientes a los artículos 284a290 del Código Civil...".

En el supuesto analizado en la sentencia citada, como en el que se analiza en el presente procedimiento, la parte demandante considera que debe establecerse una curatela como medida de apoyo a la discapacidad sobrevenida entendiendo que el poder otorgado con cláusula de subsistencia a favor de la hija no es suficiente. Encontrándonos igualmente con un poder otorgado con anterioridad a la entrada en vigor de la Ley 8/2021, con la única diferencia entre supuestos, de que el poder otorgado en el presente caso va dirigido solo a un ámbito de la vida concreto, el económico, mientras que el previsto en la STS citada se trataba de un poder general. Pero ello no determina que la doctrina contenida en dicha sentencia no sea de aplicación al caso que nos ocupa, como en definitiva pretende la parte apelante. Por lo que este motivo de recurso debe ser desestimado, no concurriendo error alguno en la interpretación del contenido de la misma.

D) Aunque la persona necesite apoyos para el ejercicio de su capacidad jurídica, ello no hace ineficaz el poder general que otorgó, sino que el poder con cláusula de subsistencia, en el nuevo régimen legal, se convierte en una medida de apoyo voluntaria sometida a la ley y puede funcionar como tal.

En cuanto a la alegada imposibilidad de separar una curatela asistencial y una curatela representativa. Tampoco esta pretensión de la parte apelante puede merecer favorable acogida. Por cuanto que si bien en la STS nº 1449/24 de 4 de noviembre de 2024citada, concluye que si existe un poder preventivo general que resulte suficiente no procede constituir la curatela, ello lo refiere para aquellos supuestos de que se trate de un poder general y que no sea necesario adoptar ninguna otra medida en otros ámbitos de la vida, como sucedía en el concreto caso que analiza. Sin embargo, también se recoge en la citada STS que "los poderes preventivos son compatibles con otras medidas de apoyo que puedan establecerse a favor del poderdante ", por resultar así del art. 258 LEC, cuando señala que "Los poderes a que se refieren los artículos anteriores mantendrán su vigencia pese a la constitución de otras medidas de apoyo en favor del poderdante , tanto si estas han sido establecidas judicialmente como si han sido previstas por el propio interesado.........."

Lo que concluye la referida sentencia es que, si queda constatado que la persona necesita apoyos para el ejercicio de su capacidad jurídica , ello no hace ineficaz el poder general que otorgó, sino que el poder con cláusula de subsistencia, en el nuevo régimen legal, se convierte en una medida de apoyo voluntaria sometida a la ley y puede funcionar como tal.

Y así recoge que "también es cierto que, para lo no previsto por el poderdante que haya otorgado un poder general (que «comprenda todos los negocios del otorgante»), el art. 259 CC ha optado por ordenar la aplicación supletoria de la regulación de la curatela:

«Cuando el poder contenga cláusula de subsistencia para el caso de que el poderdante precise apoyo en el ejercicio de su capacidad o se conceda solo para ese supuesto y, en ambos casos, comprenda todos los negocios del otorgante, el apoderado, sobrevenida la situación de necesidad de apoyo , quedará sujeto a las reglas aplicables a la curatela en todo aquello no previsto en el poder , salvo que el poderdante haya determinado otra cosa».

Pero se trata de un régimen dispositivo aplicable de manera subsidiaria de la voluntad individual y que el poderdante puede excluir puesto que, como termina diciendo el art. 259 CC, la sujeción del poder a las reglas aplicables a la curatela para lo no previsto por el poderdante es «salvo que el poderdante haya determinado otra cosa».

Con todo, es evidente que, pese a la amplitud con la que se permite al poderdante configurar el contenido del poder y evitar la aplicación supletoria del régimen de la curatela, lo que el poderdante no podrá excluir eficazmente es el control judicial que resulta de lo dispuesto en el último párrafo del art. 258 CC y en el art. 1732.5.º CC,.."

Señalando que "estos preceptos no permiten excluir el control judicial, sino porque sería contrario a las exigencias de la Convención de Nueva York sobre los derechos de las personas con discapacidad, que en su art. 12.4 4 exige a los Estados Parte que aseguren «que en todas las medidas relativas al ejercicio de la capacidad jurídica se proporcionen salvaguardias adecuadas y efectivas para impedir los abusos de conformidad con el derecho internacional en materia de derechos humanos. Esas salvaguardias asegurarán que las medidas relativas al ejercicio de la capacidad jurídica respeten los derechos, la voluntad y las preferencias de la persona, que no haya conflicto de intereses ni influencia indebida, que sean proporcionales y adaptadas a las circunstancias de la persona, que se apliquen en el plazo más corto posible y que estén sujetas a exámenes periódicos por parte de una autoridad o un órgano judicial competente, independiente e imparcial. Las salvaguardias serán proporcionales al grado en que dichas medidas afecten a los derechos e intereses de las personas»."

Consecuentemente el hecho de que se hayan mantenido los poderes con cláusula de subsistencia y voluntad de D. Gabriel en el ámbito económico manifestada antes de la entrada en vigor de la Ley 8/2021, como una medida voluntaria de apoyo , ello no impide que se impongan otras medidas de apoyo incluso judiciales para otros ámbitos de la vida, como ocurre en el presente caso al constituirse una curatela asistencial para el ámbito personal y sanitario. Curatela que también cumple con la voluntad de la persona necesitada al declarar D. Gabriel en el acto de la vista que quiere continuar al cuidado de su esposa.

E) Por lo que respecta al alegado error en la valoración de la prueba siendo las medidas inadecuadas e insuficientes al no tener en cuenta que es la demandante la única persona que convive con D. Gabriel, la distancia con sus hijos que residen en Reino Unido y la indebida comunicación existente entre éstos y la demandante. Este motivo de recurso no debe ser acogido, no incurriendo el juzgador de instancia en error alguno, en la medida en que ni la distancia geográfica ni las dificultades lingüísticas impiden el ejercicio de las facultades encomendadas a la hija en virtud del poder preventivo otorgado en su día, ni el ejercicio de las funciones asistenciales acordadas en la resolución objeto de recurso. Sin que se haya constatado dificultad alguna, más allá de la discrepancia o conflicto entre la esposa de D. Gabriel, hoy apelante, y las hijas del aquel, en cuanto al control de la economía y patrimonio de D. Gabriel. Hasta el extremo de alegar o amenazar la apelante que no aceptaría la curatela asistencial si no se le atribuye la curatela representativa en el ámbito económico, cuestión esta en la que no debe entrar esta Sala por afectar a una cuestión de ética y moral, siendo ajena a la cuestión jurídica, única que debe ser resuelta por la Sala.

Sin que el ejercicio de una curatela asistencial atribuido a la esposa vulnere derechos fundamentales de la misma como pretende, de no atribuirle también la curatela representativa en el ámbito económico, en la medida en que el juzgador de instancia en la resolución que se recurre, ya hace referencia al supuesto en que se haga necesario contratar a personal de ayuda para atender a D. Gabriel indicando que tal eventualidad quedaría en el ámbito de la gestión ordinaria de la curatela asistencial, sin perjuicio de que, si ello comporta un gasto extraordinario que deba sufragar el propio discapaz, será preciso contar con la intervención de la apoderada para la gestión de sus asuntos económicos; recordando a ambas partes que una eventual falta de asistencia económica (ajustada a los recursos económicos que posee D. Gabriel), que pusiera en riesgo las atenciones o necesidades que precisa el discapaz, pudiera, en su caso, dar lugar a causa de remoción del curador(art. 278 del CC), y motivar la extinción del poder preventivo (art. 258, párrafo cuarto, del CC).

No concurriendo tampoco error en la valoración de las declaraciones de D. Gabriel vertidas en el acto de la vista, ni las medidas acordadas van en contra de su voluntad, pues el mismo manifestó que quería seguir viviendo con su mujer como hasta ahora, que le parecía bien que esta sacase pequeñas cantidades de su cuenta para la gestión normal, si bien con la salvedad de que se lo dijese y lo gastase para los dos, y que quería que la vivienda fuese para sus hijos. Quedando constatado que la hija de D. Gabriel encargada de la gestión económica, ha autorizado disposiciones semanales de 200 € de la cuenta de D. Gabriel, donde manifestó se encuentran domiciliados todos los gastos. Sin que las manifestaciones vertidas en la vista por D. Gabriel determinen su deseo de dejar sin efecto o extinguir el apoderamiento en su día conferido a su hija, ni de atribuir a su esposa la gestión jurídica y económica de su patrimonio.

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La declaración judicial de disolución del matrimonio por fallecimiento no procede cuando ambos cónyuges han fallecido, ya que la muerte de uno de ellos extingue automáticamente el matrimonio y la sociedad de gananciales, sin necesidad de trámite judicial adicional.

 

El Auto de la Audiencia Provincial de Madrid, sec. 22ª, de 9 de diciembre de 2021, nº 719/2021, rec. 1426/2021, declara que la declaración judicial de disolución del matrimonio por fallecimiento no procede cuando ambos cónyuges han fallecido, ya que la muerte de uno de ellos extingue automáticamente el matrimonio y la sociedad de gananciales, sin necesidad de trámite judicial adicional.

Los recurrentes presentaron un expediente de jurisdicción voluntaria solicitando la declaración judicial de disolución del matrimonio y de la sociedad de gananciales debido al fallecimiento de ambos cónyuges, aportando certificados de matrimonio y defunción.

El Juzgado de Primera Instancia nº 29 de Madrid inadmitió a trámite la demanda por considerar que la acción de divorcio se extingue con la muerte de cualquiera de los cónyuges y que, en este caso, al haber fallecido ambos, no procede la declaración judicial solicitada.

La Sala desestima el recurso de apelación interpuesto por los recurrentes, confirmando la inadmisión a trámite de la demanda por inadecuación del procedimiento. Se fundamenta en que la muerte de uno de los cónyuges extingue automáticamente el matrimonio y la sociedad de gananciales, conforme al artículo 85 del Código Civil, por lo que no procede la declaración judicial solicitada ni la tramitación de expediente alguno para tal fin.

La inadmisión se ajusta a derecho y no vulnera el derecho a la tutela judicial efectiva, dado que la pretensión carece de fundamento jurídico para su admisión.

La sentencia clarifica que la disolución del matrimonio por fallecimiento opera automáticamente sin necesidad de declaración judicial, incluso cuando ambos cónyuges han fallecido, y que la inadmisión a trámite de demandas que carecen de fundamento legal es compatible con el derecho a la tutela judicial efectiva, siempre que se haga con base en causas legales expresas y razonadas.

A) Introducción.

1º) Dos personas presentaron un expediente de jurisdicción voluntaria solicitando la declaración judicial de disolución del matrimonio y de la sociedad de gananciales por fallecimiento de ambos cónyuges.

¿Es procedente admitir a trámite una demanda para declarar judicialmente la disolución del matrimonio y de la sociedad de gananciales cuando ambos cónyuges han fallecido?.

No procede admitir a trámite la demanda, confirmando que la disolución del matrimonio por fallecimiento se produce ipso iure sin necesidad de declaración judicial, por lo que se desestima el recurso.

De acuerdo con el artículo 85 del Código Civil, la muerte de uno de los cónyuges disuelve el matrimonio automáticamente, y conforme a la jurisprudencia y principios constitucionales, la inadmisión de la demanda es procedente cuando falta un presupuesto esencial para su admisión, evitando así un trámite innecesario.

2º) La Audiencia Provincial desestima el recurso y confirma íntegramente la inadmisión del expediente apoyándose en los siguientes pilares normativos:

- Automaticidad del artículo 85 del Código Civil: El matrimonio se disuelve, entre otras causas, por la muerte de uno de los cónyuges. Esta disolución opera ope legis (por ministerio de la ley) en el preciso instante del fallecimiento, sin necesidad de que un juez lo declare o ratifique.

- Extinción del régimen económico matrimonial: Al disolverse el vínculo matrimonial por el deceso del primer cónyuge, la sociedad de gananciales queda automáticamente extinguida (artículo 1392.1º del Código Civil), transformándose en una comunidad postganancial que debe liquidarse en el ámbito sucesorio, no a través de una declaración matrimonial posterior.

- Inadecuación de procedimiento: La jurisdicción voluntaria no es una vía para obtener declaraciones de derechos o hechos que la propia ley ya define y ejecuta de manera automática. Al no existir objeto jurídicamente tutelable, la inadmisión inicial es la respuesta procesal correcta.

B) Antecedentes.

Por don Pedro Jesús y doña Casilda se presenta expediente de Jurisdicción Voluntaria, que por reparto correspondió al Juzgado de Primera Instancia nº 29 de Madrid, solicitando la declaración judicial de disolución del matrimonio y de la sociedad de gananciales por fallecimiento del matrimonio formado por don Fernando y doña Pilar, acompañando el correspondiente certificado del referido matrimonio, así como los certificados de defunción de don Fernando y de doña Pilar.

Por auto de fecha 11 d junio de 2021 se inadmite a trámite la demanda por inadecuación del procedimiento, haciendo constar en el razonamiento jurídico primero que la acción de divorcio se extingue por la muerte de cualquiera de los cónyuges y por su reconciliación que deberá ser expresa cuando se produzca después de interpuesta la demanda , y en el presente caso las dos personas han fallecido por lo no cabe la declaración judicial de divorcio.

Contra dicho auto se interpone recurso de apelación por don Pedro Jesús y por doña Casilda.

C) Recurso contra la inadmisión de la demanda.

Para resolver la cuestión planteada en la segunda instancia partiremos de que la LEC establece como principio general que la inadmisión de la demanda únicamente podrá tener lugar en aquellos supuestos expresamente previstos en la Ley, de lo que se deriva el carácter imperativo de la admisibilidad de la demanda . El TC en sentencia de fecha 11/88, de 2 de febrero señala : "En punto a la valoración de las decisiones judiciales de inadmisión -teniendo en cuenta que el derecho a la tutela judicial comprende una decisión sobre el fondo STC 118/1987- la doctrina reiterada de este Tribunal es la de que para que aquéllas sean constitucionalmente legítimas ha de apoyarse en una causa a la que la norma legal anude tal efecto (inadmisión)".

Es cierto que la inadmisión a trámite entraña el cierre del acceso del ciudadano a obtener la tutela judicial efectiva que le reconoce el art. 24 de la Constitución Española en defensa de los derechos o intereses legítimos de los que es o cree ser titular, por lo que ha de darse a tal posibilidad una interpretación restrictiva y sólo, en aquellos casos en los que el ordenamiento jurídico así lo prevea, ello será factible, si bien, como señaló la Audiencia Provincial de Madrid en auto de 30 de abril de 2008 "el derecho fundamental se satisface, no sólo cuando el órgano competente decide sobre el fondo de la cuestión, sino también cuando se inadmiten "a limine" la acción o el recurso formulados, haciendo aplicación razonada y razonable o no arbitraria de una causa legal de inadmisión que determina la improcedencia de entrar en el conocimiento y resolución de la controversia (SS.T.C. 8 julio 1987, 11 marzo 1991 y STC de 14 febrero 1995, entre otras)". Los Tribunales tienen la exigencia de interpretar los requisitos y presupuestos procesales en el sentido más favorable para la plena efectividad del referido derecho a la tutela judicial sin producir indefensión y , en definitiva, a obtener una resolución sobre el fondo. De acuerdo con esta doctrina, reflejada en el art. 11, 3º de la LOPJ, y con el principio "pro actione", hay que entender que el/la Juez/a únicamente podrá inadmitir a trámite la demanda en aquellos supuestos en que falten los presupuestos esenciales que la ley exige para darle curso, y en aquellos otros en que la pretensión se formule con manifiesto abuso de derecho o en fraude de Ley.

D) El auto recurrido inadmite a trámite la demanda porque las dos personas han fallecido , y añade, por lo tanto, no cabe la declaración judicial de divorcio, sin embargo, lo que se solicita por las partes que instan el expediente de jurisdicción voluntaria es que se declare judicialmente la disolución del matrimonio por fallecimiento y consecuentemente de la sociedad de gananciales.

Atendiendo a lo establecido en el art. 85 del Código Civil, las causas de disolución del matrimonio, civil o religioso son la muerte o declaración de fallecimiento de uno de los cónyuges y el divorcio.

En todo caso, disuelto el matrimonio por fallecimiento , como ocurre en el caso de autos, o sentencia firme de divorcio, el régimen de participación se extingue ipso iure, por lo que no hay que tramitar expediente alguno para que se acuerde la misma.

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viernes, 30 de octubre de 2026

La obligación de anonimato en la realización de ejercicio de oposiciones de ingreso a la función pública debe exigirse aunque las bases de la correspondiente convocatoria no la contemplen.

 

La sentencia de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo, sec. 4ª, de 14 de octubre de 2026, nº 1152/2026, rec. 5981/2024, establece que, el hecho de que las bases generales del proceso selectivo sólo impusiesen de manera expresa la exigencia de anonimato en los dos primeros ejercicios de la fase de oposición, no puede considerarse como causa suficiente para excluirla del tercer ejercicio, de carácter teórico, escrito y eliminatorio, que era leído directamente por el órgano de valoración y luego puntuado.

La acreditación de la identidad de los aspirantes no es más que un sistema propio de control de algún participante individual para asegurar la concurrencia válida de personas o por otras circunstancias concretas, sin que esa facultad pueda ser confundida con una exigencia global de identificación con nombres y apellidos de todos los participantes en el ejercicio.

No cabe exigir la identificación de los opositores en los ejercicios con el fin de facilitar su corrección, debe garantizarse el anonimato de los opositores.

El Tribunal Supremo clarifica que la potestad de controlar o verificar la identidad de los opositores (para evitar suplantaciones o asegurar la concurrencia válida) es una medida de control individual. Esta facultad de comprobación no puede confundirse ni utilizarse como pretexto para imponer una identificación global (con nombres y apellidos) en las cabeceras o contenidos de los exámenes de todos los participantes durante su fase de corrección o evaluación.

La obligación de garantizar el anonimato de los aspirantes en las pruebas selectivas es consustancial con los principios constitucionales del acceso a la función pública (artículos 23.2 y 103 de la Constitución), siendo posible su exclusión solo si concurren circunstancias objetivas con finalidad legítima que aseguren la igualdad; la mera finalidad organizativa de facilitar o agilizar la corrección de exámenes no justifica la supresión del anonimato.

El Tribunal Supremo estima el recurso de casación presentado por el recurrente y revoca la sentencia anterior que justificó la identificación nominal en el tercer ejercicio del proceso selectivo. Argumenta que el anonimato es un principio consustancial que protege la igualdad, mérito y capacidad en el acceso a la función pública y que sólo puede suprimirse mediante justificaciones objetivas y legítimas que aseguren la observancia de dichos principios. La mera organización o agilización de la corrección no constituye una causa válida para eliminar el anonimato.

Asimismo, la admisión implícita de la no imposición del anonimato en el tercer ejercicio, debido a que las bases expresamente sólo lo exigían para los primeros dos ejercicios, es insuficiente para justificar su supresión. En consecuencia, se anula la corrección del tercer ejercicio y se ordena su repetición respetando el anonimato, salvaguardando a terceros de buena fe.

El fallo es de estimación parcial del recurso contencioso-administrativo y casación, con una fijación y matización doctrinal que complementa y limita la exigencia del anonimato en procesos selectivos.

La sentencia matiza la doctrina sobre el anonimato en procesos selectivos al reconocer que, aunque no es absoluto, su exclusión debe estar justificada objetivamente para asegurar la igualdad real de acceso, descartando como causa válida la mera conveniencia organizativa para la corrección de los exámenes. Además, clarifica que la facultad de requerir acreditación de identidad no implica la supresión general del anonimato en las pruebas.

A) Introducción.

1º) Un trabajador fue excluido del proceso selectivo para ingreso al Cuerpo de Gestión Procesal y Administrativa por no alcanzar la nota mínima en el tercer ejercicio, cuyo desarrollo exigía que los opositores consignaran sus nombres y apellidos, lo que fue impugnado por violar el principio de anonimato en pruebas de acceso a la función pública.

¿Puede la convocatoria de un proceso selectivo permitir o exigir que los candidatos indiquen sus nombres y apellidos en algunas pruebas, específicamente en aquellas que no sean corregidas por medios mecánicos, sin vulnerar los principios constitucionales de igualdad, mérito, capacidad y el principio de anonimato en el acceso a la función pública?.

Se confirma que el principio de anonimato en las pruebas de acceso a la función pública es consustancial a los principios constitucionales y generalmente exigible cuando la naturaleza de la prueba lo permita, pero la exclusión de este principio solo es posible si concurren circunstancias objetivas con finalidad legítima que aseguren la igualdad, descartándose que la mera finalidad de facilitar o agilizar la corrección justifique la exclusión del anonimato. El tribunal confirma y complementa la doctrina previa sin cambio sustancial en la misma.

Basándose en los artículos 23.2 y 103 de la Constitución Española y la jurisprudencia consolidada del Tribunal Supremo, se establece que el anonimato es una garantía instrumental para la imparcialidad y objetividad en la evaluación; sin embargo, la exclusión del anonimato requerirá una justificación objetiva que no puede limitarse a razones organizativas o de eficiencia administrativa, ya que ello podría afectar la igualdad y equidad del proceso selectivo.

2º) El anonimato de los opositores como garantía constitucional.

- Principio consustancial: El Tribunal Supremo determina que el anonimato es una garantía instrumental inseparable de los principios constitucionales de igualdad, mérito y capacidad (artículos 23.2 y 103 de la Constitución Española). Su finalidad es asegurar la absoluta imparcialidad y objetividad del órgano de valoración.

- Carácter general: Debe aplicarse y respetarse siempre que la naturaleza de la prueba (escrita, teórica, eliminatoria) lo permita, con independencia de que el ejercicio sea leído posteriormente por el opositor ante el tribunal.

3º) Criterios de exclusión estrictos:

- Insuficiencia del silencio o de las bases: El hecho de que las bases de la convocatoria solo exijan el anonimato de forma expresa para determinados ejercicios no faculta a la Administración a suprimirlo en los demás. La falta de mención explícita en una prueba escrita no es causa suficiente para identificar nominalmente a los aspirantes.

- Justificación objetiva y legítima: La exclusión del anonimato no es absoluta, pero solo es válida si concurren circunstancias objetivas con una finalidad legítima que persiga, precisamente, asegurar la igualdad real.

- Rechazo a la eficiencia organizativa: Motivos puramente administrativos o logísticos, tales como facilitar, agilizar u organizar la corrección de los exámenes, no justifican bajo ningún concepto la supresión del anonimato.

B) Recurso de casación.

1.- La representación procesal de don Epifanio, recurre en casación la sentencia de 25 de abril de 2024, dictada por la Sección Séptima de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, en el recurso contencioso administrativo n.º 439/2021. Impugnaba entonces las resoluciones administrativas que acordaron su exclusión del proceso selectivo para ingreso al Cuerpo de Gestión Procesal y Administrativa convocado por Orden/JUS/764/2019, de 10 de julio, por no alcanzar la nota mínima de 12,50 puntos exigida en el tercer ejercicio de la fase de oposición, en el que había obtenido 12,41 puntos. También atacaba la desestimación por silencio del recurso de alzada interpuesto por el recurrente contra la resolución de 23 de diciembre del 2020 que hizo pública la relación de aspirantes que habían superado la fase de oposición de dicho proceso selectivo. El recurrente había participado en las pruebas selectivas en el ámbito territorial de Andalucía.

2.- La Orden JUS/764/2019, de 10 de julio, convocó el proceso selectivo para ingreso, por el sistema general de acceso libre, en el Cuerpo de Gestión Procesal y Administrativa de la Administración de Justicia. Contiene las Bases Comunes y Específicas del proceso selectivo:

a) En cuanto a las Bases Comunes dispone: "Las bases comunes por las que se regirá la presente convocatoria son las establecidas en la Orden JUS/291/2019, de 4 de marzo, por la que se establecen las bases comunes que regirán los procesos selectivos para el acceso a los cuerpos de funcionarios al servicio de la Administración de Justicia.".

La Base Decimocuarta, sobre el desarrollo del proceso selectivo, fase de oposición, dispone:

"5. El Tribunal adoptará las medidas necesarias para garantizar que en los ejercicios de la fase de oposición que deban ser corregidos por medios mecánicos no se conozca la identidad de los aspirantes en el momento de la corrección. El Tribunal podrá excluir a aquellos opositores en cuyas hojas de examen figuren nombres, rasgos, marcas o signos que permitan conocer la identidad de los mismos.

6. El Tribunal podrá requerir, en cualquier momento del proceso selectivo, la acreditación de la identidad de los aspirantes. Asimismo, si tuviera conocimiento de que alguno de los aspirantes no cumple cualquiera de los requisitos exigidos en la convocatoria, previa audiencia al interesado deberá proponer su exclusión a la autoridad competente del Ministerio de Justicia.".

b) La Bases Específicas las desarrolla la convocatoria incluida en la Orden JUS/764/2019, de 10 de julio y, en lo que a este recurso de casación afecta, dispone:

Según la Base 2.1 "El proceso selectivo tendrá lugar por el sistema de concurso-oposición. La fase de oposición será eliminatoria y se desarrollará en primer lugar con los ejercicios, puntuaciones y valoraciones que se especifican en el anexo I-A de esta convocatoria.".

La Base 7.3 regula la fase de oposición y dispone:

"Los ejercicios de la oposición se detallan en el anexo I-A de esta convocatoria.

El primer y segundo ejercicio se celebrarán conjuntamente en un mismo acto, el mismo día y a la misma hora en todas las sedes de examen, dentro de los 45 días siguientes a la publicación de la Resolución por la que se eleva a definitiva la relación de admitidos y excluidos, publicándose en el «Boletín Oficial del Estado» la fecha, hora y lugares de su celebración.

El tercer ejercicio se realizará en la fecha que el Tribunal determine.

El Tribunal hará públicas en la página web del Ministerio de Justicia (www.mjusticia.gob.es ) las listas de opositores de cada ámbito territorial que hayan alcanzado el mínimo establecido que se haya considerado para superarlo, con indicación de la puntuación obtenida y, en su caso, la convocatoria al siguiente. Los opositores que no se hallen incluidos en cada relación de aprobados tendrán la consideración de no aptos, quedando eliminados del proceso selectivo.

Las listas de aprobados también se podrán publicar en las páginas web de las Comunidades Autónomas."

El Anexo IA de las Bases, cuando describe el tercer ejercicio de la fase de oposición, dispone:

"1.3. Tercer ejercicio.

De carácter teórico, escrito y eliminatorio. Consistirá en contestar sin ayuda de texto alguno y con letra legible a 10 preguntas de contenido procesal referidas a distintos temas del Programa.

La duración de la prueba será de 90 minutos.

El espacio para la respuesta de las preguntas se limitará a una página para la contestación de cada una de las mismas.

El Tribunal del ámbito correspondiente, procederá a la lectura del ejercicio y lo puntuará de 0 a 25 puntos, a razón de un máximo de 2,5 puntos por pregunta, atendiendo al nivel de conocimientos de los aspirantes, la claridad y el orden de ideas y la calidad de expresión escrita, su forma de presentación, así como al número de plazas convocadas. Para superar la prueba se precisará un mínimo de 12,5 puntos.".

3.- La sentencia dictada por la Sala Territorial realizó un pronunciamiento estimatorio parcial por admitir únicamente el primero de los vicios alegados y referido a la falta de motivación, ello porque tras su solicitud de revisión del tercer ejercicio "no existe el más mínimo dato en las actuaciones que permita intuir las razones de por qué la aplicación de los criterios de valoración establecidos por el Tribunal de Selección actuante se tradujeron en la puntuación numérica que se le otorgó en el tercer ejercicio, y no cualquier otra; ni qué valoraciones cuantitativas se otorgaron al actor por los distintos componentes del Tribunal de Selección actuante". Ordenó por ello que el Tribunal calificador actuante en la convocatoria emitiese un informe suficientemente motivado y detallado sobre "por qué la aplicación de los criterios establecidos condujo al resultado individualizado que determinó la concreta valoración que se otorgó al recurrente en el tercer ejercicio, que le impidió la superación del mismo".

En lo que a este recurso de casación interesa, la citada sentencia rechazó el vicio referido a la vulneración del anonimato en el tercer ejercicio, que fue alegado por haberse exigido durante su práctica que cada opositor hiciese constar su nombre y apellidos. La Sala Territorial consideró que las bases de la convocatoria no contenían ninguna exigencia de anonimato en la realización del tercer ejercicio: "Es de destacar, en este sentido, la Orden JUS/291/2019, de 4 de marzo, por la que se establecen las bases comunes que regirán los procesos selectivos para ingreso o acceso a los cuerpos de funcionarios al servicio de la Administración de Justicia, que si bien prohíbe "la introducción de nombres en los ejercicios de la fase de oposición que deba ser corregidos por medios mecánicos", (es decir, en los dos primeros ejercicios del proceso selectivo que examinamos), pero nada se dice respecto del tercer ejercicio, disponiendo, además, el apartado 6 de las referidas Bases Comunes, que" el Tribunal podrá requerir, en cualquier momento del proceso selectivo, la acreditación de la identidad de los presentes.". Rechazó el motivo de impugnación añadiendo que el órgano de valoración "decidió que se identificaran cada una de las hojas, ya que, dado el volumen de participantes en este proceso selectivo y la mecánica de corrección de este tercer ejercicio resultaba muy difícil la adecuada corrección de los mismos, así como la remisión al TCU, (así se desprende de la respuesta que obra en el expediente administrativo, de fecha 23 de febrero de 2023 al requerimiento de la Subdirección General de Acceso y Promoción del Personal de la Administración de Justicia)".

C) Por auto dictado el 14 de enero de 2026 por la Sección Primera de esta Sala se acordó admitir a trámite el presente recurso de casación fijando como cuestión de interés casacional a resolver el determinar:

"Si, a la luz de los principios constitucionales que rigen el acceso a la función pública (artículos 23.2 y 103 de la Constitución) las propias bases pueden permitir o incluso exigir, de manera expresa o implícita, que los candidatos en un procedimiento de acceso a la función pública hagan constar sus nombres y apellidos en algunas pruebas, con el fin facilitar la corrección de las mismas."

El auto identificó como preceptos que, en principio y sin perjuicio de que la sentencia haya de extenderse a otros si así lo exigiere el debate finalmente trabado en el recurso ex artículo 90.4 LJCA, deberían ser objeto de interpretación son los artículos 23.2 y 103 de la Constitución, así como la jurisprudencia expuesta en la sentencia de la Sala Tercera (Sección Cuarta) del Tribunal Supremo n.º 582/2025, de 19 de julio, recaída en el recurso de casación n.º 8561/2022.

En su escrito de interposición la parte recurrente denuncia la vulneración del principio de anonimato en el acceso a la función pública como garantía de la imparcialidad y objetividad en el proceso selectivo, a efectos del respeto a los principios constitucionales de igualdad mérito y capacidad ex artículo 23.2 y 103.3 de la Constitución española, tal y como ha sido declarado por diversas sentencias de esta Sala 3ª del TS, con mención de las sentencias del TS de 19 de enero de 2009 (recurso de casación 8098/2004), de 8 de julio de 2015 (recurso de casación 1460/2014), y las STS núm. 1443/2017, de 26 de septiembre (recurso de casación (recurso de casación 1553/2015), y STS nº 582/2025, de 19 de mayo (recurso de casación 8561/2022).

Sostiene que según nuestra jurisprudencia el anonimato en la corrección de pruebas escritas constituye una garantía instrumental al servicio de los principios de igualdad, mérito y capacidad, en cuanto mecanismo objetivo dirigido a preservar la imparcialidad del órgano calificador y a excluir cualquier riesgo de influencia subjetiva -consciente o inconsciente- en la valoración técnica. El anonimato es, por tanto, consustancial a la objetividad del proceso selectivo cuando el ejercicio es escrito y no está sometido a lectura pública, pues en tales supuestos nada justifica que el juicio técnico se emita con conocimiento previo de la identidad del autor.

Afirma que la sentencia impugnada es contraria a esta doctrina en cuanto realiza una interpretación restrictiva al admitir que, conforme a las bases generales, solo es exigible el anonimato en las pruebas que deban ser corregidos por medios mecánicos y no en los dos demás, y cuando de forma indebida y extensiva justifica la exigencia de identificación en el tercer ejercicio de la fase de oposición por la facultad que las bases otorgan al órgano calificador para requerir, en cualquier momento del proceso selectivo, la acreditación de la identidad de los aspirantes. Cuestiona que pueda justificarse el sacrificio del anonimato por razones organizativas.

Por todo ello solicita la confirmación de la doctrina ya fijada por la Sala, con estimación del recurso de casación y la revocación de la sentencia impugnada. Además, al amparo de lo dispuesto en el artículo 93 LJCA y en aplicación de los principios de tutela judicial efectiva, economía procesal y plenitud de jurisdicción, pide que se valore la procedencia de resolver definitivamente su situación jurídica individualizada, de manera que si la Sala aprecia que la retroacción no resulta idónea para restablecer plenamente el derecho fundamental vulnerado, declare directamente la aptitud del recurrente en el tercer ejercicio, con los efectos administrativos inherentes a tal pronunciamiento.

D) No cabe exigir la identificación de los opositores en los ejercicios con el fin de facilitar su corrección, debe garantizarse el anonimato de los opositores.

1.- De conformidad con los fundamentos de Derecho segundo y tercero del auto de admisión, la respuesta que demos a la cuestión de interés casacional exige partir de que nuestra sentencia del TS nº 582/2025, de 19 de mayo (recurso de casación 8561/2022), sentencia que, tras tomar en consideración otras anteriores que citan y analizan las partes implicadas en este proceso casacional, concluyó su fundamento de Derecho Sexto de esta manera: "Pues bien, no existiendo razones en Derecho para una interpretación distinta, los principios de seguridad jurídica y de igualdad en la aplicación de la Ley, nos llevan a reiterar la anterior doctrina en el sentido de que la obligación de garantizar el anonimato de los aspirantes en las pruebas que por sus características así lo permitan es consustancial con los principios constitucionales que rigen el acceso a la función pública (artículos 23.2 y 103 de la constitución), por lo que no resulta necesario que en las bases de la convocatoria del proceso selectivo se establezca expresamente esta previsión.".

2.- Nuestra doctrina ha declarado que la obligación de anonimato en la realización de ejercicio de oposiciones de ingreso a la función pública debe exigirse aunque las bases de la correspondiente convocatoria no la contemplen y ello porque está íntimamente vinculada y es consustancial con los principios constitucionales que rigen el acceso a la función pública (artículos 23.2 y 103 de la constitución), siendo una herramienta al servicio de lograr en la mayor medida posible la eficacia del principio de igualdad en el acceso. Y es importante resaltar que esa doctrina ha sido fijada no en forma abstracta sino en función de las características de las pruebas.

La Sala entiende que procede mantener nuestra jurisprudencia y las eventuales matizaciones vendrían dadas, no tanto en su formulación como en la aplicación ya al caso por razón de las concretas circunstancias de hecho.

3.- Lo que ahora se nos pide es declarar si cabe la posibilidad de que las bases permitan o incluso exijan, de forma expresa o implícita, que en algunas pruebas los aspirantes hagan constar sus nombres y apellidos. Es decir, si es posible que las bases contemplen la exclusión de la obligación de anonimato en alguna prueba de los procesos selectivos.

Es evidente que hasta ahora nuestra doctrina no ha declarado que la obligación de garantizar el anonimato de los aspirantes sea absoluta y total, ello hasta el punto de impedir que las bases que regulen las convocatorias pueden excluirla en función de determinadas circunstancias. No se ha declarado que el anonimato sea el único medio que permite salvaguardar tales principios y que, por lo tanto, sea imprescindible o estructural en todas las pruebas que integren el proceso selectivo y que su exigibilidad derive directamente de la Constitución. Es más, de la propia doctrina fijada se infiere fácilmente que esa posibilidad existe y que dependerá del tipo de pruebas y de las circunstancias que se aduzcan para ello. No en vano, se ha admitido la no exigencia de anonimato en casos de pruebas escritas que luego deben ser leídas públicamente ante el órgano de valoración (sentencia de 19 de enero de 2019, en recurso de casación nº. 8089/2004).

Por tanto, siendo el anonimato un principio consustancial que rige el acceso a la función pública como una herramienta al servicio de lograr la mayor eficacia del principio de igualdad en el acceso, su exclusión será posible siempre que concurren y queden justificadas circunstancias objetivas que tengan una finalidad legítima y hagan posible la observancia del principio de igualdad en el acceso. En este sentido complementaremos nuestra doctrina.

4.- Pero la cuestión de interés casacional nos exige dar un paso más en nuestro análisis. Nos exige determinar si la exclusión del anonimato puede justificarse con el fin de facilitar su corrección.

Esta justificación -facilitar la corrección de las pruebas- se entiende en su verdadero alcance si reparamos en lo que resolvió la sentencia impugnada: el órgano de valoración "decidió que se identificaran cada una de las hojas, ya que, dado el volumen de participantes en este proceso selectivo y la mecánica de corrección de este tercer ejercicio resultaba muy difícil la adecuada corrección de los mismos, así como la remisión al TCU, (así se desprende de la respuesta que obra en el expediente administrativo, de fecha 23 de febrero de 2023 al requerimiento de la Subdirección General de Acceso y Promoción del Personal de la Administración de Justicia)".

Estamos pues ante una justificación que tiene su origen en una causa derivada de la organización de la Administración que, sin una justificación que entronque directa y objetivamente con el principio de igualdad, no puede condicionar las exigencias constitucionales.

5.- Como conclusión, respondemos la cuestión de interés casacional reiterando la doctrina hasta ahora fijada, con las matizaciones que ahora añadimos.

1º) La obligación de garantizar el anonimato de los aspirantes en las pruebas que por sus características así lo permitan es consustancial con los principios constitucionales que rigen el acceso a la función pública (artículos 23.2 y 103 de la constitución), por lo que no resulta necesario que en las bases de la convocatoria del proceso selectivo se establezca expresamente esta previsión.

2º) La exclusión del anonimato será posible siempre que concurran y queden justificadas circunstancias objetivas que tengan una finalidad legítima y hagan posible la observancia del principio de igualdad en el acceso, sin que la mera finalidad de agilizar la corrección de las pruebas del proceso selectivo pueda integrarlas.

E) Conclusión.

1.- La aplicación de esta doctrina al caso concreto debe llevarnos a la estimación del recurso de casación, con revocación de la sentencia de instancia, que justificó la falta de anonimato por la finalidad de agilizar el resultado del proceso selectivo.

Además, el hecho de que las bases generales del proceso selectivo sólo impusiesen de manera expresa la exigencia de anonimato en los dos primeros ejercicios de la fase de oposición, no puede considerarse como causa suficiente para excluirla del tercer ejercicio, de carácter teórico, escrito y eliminatorio, que era leído directamente por el órgano de valoración y luego puntuado (apartado 5 de la base general decimocuarta, en relación con el apartado 1.3 del Anexo IA de la convocatoria). Se trataba, por tanto, de un supuesto contrario a lo declarado en nuestra sentencia de 19 de enero de 2019 (recurso de casación nº. 8089/2004), donde admitimos la no exigencia de anonimato en casos de pruebas escritas que luego debían ser leídas públicamente ante el órgano de valoración.

Finalmente, el hecho de que esas bases generales (apartado 6 de la base general decimocuarta) contemplasen que el órgano de valoración pudiese requerir, en cualquier momento del proceso selectivo, la acreditación de la identidad de los aspirantes no es más que un sistema propio de control de algún participante individual para asegurar la concurrencia válida de personas o por otras circunstancias concretas, sin que esa facultad pueda ser confundida con una exigencia global de identificación con nombres y apellidos de todos los participantes en el ejercicio, que es lo que integran el anonimato.

2.- La sentencia que dictamos como órgano de instancia ex artículo 93.1 de la Ley jurisdiccional 29/1998 (LJCA) debe ser estimatoria parcial del recurso contencioso administrativo. Este pronunciamiento estimatorio conllevará:

a) lo ya declarado por la sentencia inicial de instancia, que no ha sido objeto de impugnación, en orden a que el Tribunal calificador actuante en la convocatoria efectuada por la Orden JUS/764/2019, de 10 de julio, emite un informe suficientemente motivado y detallado de los extremos que fijó;

b) la declaración de nulidad del tercero de los ejercicios. En este punto hay que decir que no es posible acceder a la solicitud de reconocer la aptitud del recurrente en el tercer ejercicio, con los efectos administrativos inherentes a tal pronunciamiento, por cuanto no existe base alguna para que podamos darlo por superado. Es más, nunca lo superó. Ese tercer ejercicio deberá ser repetido con observancia de lo declarado en esta sentencia y con la reiterada doctrina de esta Sala sobre la no afectación de los terceros de buena fe que participaron en el mismo de buena fe y tuvieron éxito. Véanse en este sentido, entre otras muchas, nuestras sentencias del TS de 14 de febrero de 2023 (recurso de casación nº. 3686/2021), STS de 4 de octubre de 2023 (recurso de casación nº. 5352/2021) y STS de 13 de junio (recurso de casación nº 1240/2022).

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