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domingo, 8 de noviembre de 2026

La fijación unilateral por parte de la empresa de periodos obligatorios de vacaciones que contradicen el convenio colectivo es nula sin pacto previo.


La sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo, sec. 1ª, de 9 de septiembre de 2026, nº 697/2026, rec. 142/2025, declara la nulidad de la parte del protocolo empresarial que impone obligatoriamente el disfrute de dos semanas de vacaciones, fuera del periodo estival, pues es una previsión imperativa al imponerse el disfrute de vacaciones en un cierto periodo, e impeditiva en cuanto prohíbe su disfrute en otros distintos, que no se deriva del Convenio Colectivo aplicable, e implica una clara restricción de sus términos que no puede atribuirse a la libre e incondicionada voluntad de la empresa, sin mediar, para ello, un acuerdo idóneo al efecto.

Es válida la parte del protocolo que regula la gestión y petición de las vacaciones, pues solo organizan dicha gestión y permiten el acuerdo individual con los trabajadores, sin contradecir disposiciones imperativas de la ley o el convenio colectivo.

La empresa puede establecer protocolos para la gestión y ordenación de las solicitudes de vacaciones, siempre que no impongan obligatoriamente el disfrute de vacaciones en periodos específicos que restrinjan derechos reconocidos en el convenio colectivo sin negociación previa y acuerdo con los trabajadores o sus representantes.

El Tribunal concede parcialmente la razón a la representación sindical al declarar nula la parte del protocolo empresarial que impone obligatoriamente el disfrute de dos semanas de vacaciones fuera del periodo estival, porque dicha imposición restringe los derechos recogidos en el convenio sin negociación ni acuerdo. Sin embargo, el Tribunal reconoce la validez del resto del protocolo que regula criterios de gestión, presentación y asignación de vacaciones, considerando que estos solo organizan la gestión y permiten el acuerdo individual con los trabajadores. Se desestiman los recursos presentados por ambas partes en todas las demás pretensiones, confirmando la parcialidad de la nulidad sin costas.

El fallo confirma la sentencia recurrida y reafirma que la fijación unilateral por parte de la empresa de periodos obligatorios de vacaciones que contradicen el convenio es nula sin pacto previo.

La sentencia clarifica que los protocolos empresariales para la gestión de vacaciones pueden establecer criterios organizativos sin necesidad de negociación previa, pero que la imposición de disfrute obligatorio de vacaciones fuera del periodo estival, cuando se contravienen disposiciones del convenio colectivo, no puede hacerse sin un acuerdo válido, estableciendo límites claros sobre el alcance de las facultades empresariales en la planificación de vacaciones.

A) Introducción.

1º) La Confederación General del Trabajo presentó demanda por conflicto colectivo contra la empresa Castilian Enterprise Union S.A. debido a la imposición unilateral de una normativa de vacaciones que obligaba a los trabajadores a disfrutar dos semanas fuera del periodo estival, aplicable en los años 2024 y 2025, contraviniendo lo establecido en el Convenio Colectivo del sector Contact Center.

¿Es válida la normativa interna impuesta unilateralmente por la empresa que obliga a los trabajadores a disfrutar dos semanas de vacaciones fuera del periodo estival, en contra de lo establecido por el Convenio Colectivo aplicable?
Conclusión Se declara la nulidad parcial de la normativa empresarial que obliga al disfrute de dos semanas fuera del periodo estival sin acuerdo, confirmando que dicha fijación debe realizarse de común acuerdo entre trabajador y empresa; no se produce un cambio doctrinal sino una reafirmación de la necesidad de acuerdo para modificaciones sustantivas en las condiciones de vacaciones.

El artículo 38.2 del Estatuto de los Trabajadores y el artículo 29 del Convenio Colectivo establecen que el periodo de disfrute de las vacaciones debe fijarse de común acuerdo entre empresa y trabajador y la jurisprudencia sostiene que las decisiones empresariales generales sobre criterios de ordenación no requieren negociación previa, pero la imposición unilateral de periodos específicos de disfrute que restringen derechos requiere acuerdo previo o puede ser anulada.

2º) No es válida la normativa interna impuesta unilateralmente por la empresa. La Sala de lo Social del Tribunal Supremo ha declarado la nulidad parcial de dicho protocolo empresarial en lo que respecta a la obligación de disfrutar dos semanas de vacaciones fuera del periodo estival.

Los argumentos legales y doctrinales clave que sustentan esta decisión son:

- Vulneración del marco regulador: La imposición unilateral es una previsión imperativa e impeditiva que restringe los derechos de los trabajadores recogidos en el Convenio Colectivo del sector Contact Center y en el artículo 38.2 del Estatuto de los Trabajadores.

- Exigencia de mutuo acuerdo: Tanto la legislación laboral como el convenio sectorial establecen que el periodo de disfrute de las vacaciones se debe fijar siempre de común acuerdo entre la empresa y el trabajador o sus representantes. La empresa no puede alterar estas condiciones por su "libre e incondicionada voluntad" sin una negociación previa o un acuerdo idóneo.

- Límite a la facultad organizativa: Aunque la empresa sí tiene potestad para aprobar protocolos que organicen la gestión, presentación y asignación de solicitudes de vacaciones (los cuales siguen siendo válidos), estas reglas no pueden cruzar la línea de imponer periodos específicos de disfrute obligatorio que contradigan lo pactado colectivamente.

En definitiva, no se establece un cambio en la doctrina, sino que se reafirma de manera contundente la nulidad de cualquier fijación unilateral de vacaciones por parte del empleador que implique una modificación sustantiva de las condiciones laborales sin el debido consenso.

B) Antecedentes.

La empresa KONECTA SERVICIOS DE BPO SL aplica el II Plan de Igualdad, obrante al descriptor nº 89 y cuyo contenido se da aquí por reproducido íntegramente.

En el centro de trabajo de Sevilla la empresa KONECTA, previo acuerdo con la RLT, estableció para los trabajadores adscritos a la campaña de Vodafone la normas para las vacaciones del año 2016 obrantes al descriptor nº 91. En el año 2018, en el mismo centro de trabajo de Sevilla, la empresa estableció la normativa interna de vacaciones obrante al descriptor nº121. Se dan ambos documentos por reproducidos.

En fecha 23 de enero de 2025 esta misma Sala dictó sentencia en el procedimiento de Conflicto Colectivo 371/2024 y que ha sido recurrida en casación por la empresa ahora demandada (no controvertido). El tenor literal del Fallo de aquella resolución es el siguiente:

"Estimamos la demanda interpuesta por la Federación Estatal de Servicios, Movilidad y Consumo de la Unión General de Trabajadores (FeSMC-UGT), a la que se adhieren los sindicatos CCOO, USO y CGT, frente a la empresa CASTILIAN ENTERPRISE UNION S.A; declaramos que el "período estival", dentro del cual las personas trabajadoras han de disfrutar dos semanas de vacaciones, comprende desde el solsticio de verano hasta el equinoccio de otoño, siendo en 2025 las fechas comprendidas desde el 21 de junio hasta el 21 de septiembre; y, en consecuencia, declaramos la nulidad del apartado de la "Normativa de vacaciones 2025" que señala que tal período es el comprendido entre el 9 de junio y el 14 de septiembre de 2025. Sin imposición de costas".

En fecha 12 de febrero de 2024 se planteó consulta a la Comisión Paritaria del Convenio Colectivo, dándose tal Comisión por informada en su reunión de 16 de abril de 2024 (descriptores nº 6, 31 y 32).

Tras la presentación de papeleta de conciliación en fecha 27 de diciembre de 2024 se celebró tal acto en el SIMA en fecha 14 de enero de 2025 con el resultado de falta de acuerdo (descriptores nº 4, 5 y 45). ».

C) Objeto de la litis.

1.- El objeto principal del debate planteado en el presente procedimiento, se refiere, en definitiva, a determinar el alcance de las facultades empresariales en orden a establecer los criterios por los que ha de regirse el disfrute de las vacaciones por parte de sus trabajadores.

A tal efecto, el sindicato Confederación General del Trabajo CGT (en adelante CGT), presentó demanda de conflicto colectivo instando «la nulidad de la normativa de vacaciones impuesta unilateralmente por la empresa, ciñéndose a lo que establece el Convenio colectivo al respecto». Dicha pretensión fue estimada en parte por la sentencia de la Audiencia Nacional ahora recurrida que, tras rechazar las excepciones de falta de litisconsorcio pasivo necesario, falta de acción, falta de agotamiento de la vía administrativa previa y caducidad de la acción, declaró la nulidad del apartado de los protocolos cuestionados que imponían la necesidad de disfrute de dos semanas fuera del periodo estival, una en el primer semestre, y otra en el segundo de cada año.

2.- Contra esta resolución han presentado recurso de casación ordinaria, de un lado, la empresa demandada, que formaliza un motivo de revisión de hechos probados al amparo de la letra d/ del art. 207 de la LRJS, y un segundo motivo de revisión jurídica por el cauce de la letra e/ del mismo precepto.

Y de otro lado la CGT demandante, que hace lo propio con dos motivos de revisión jurídica, y un último en el que, al menos formalmente, se dice que se quiere corregir un error en la apreciación de la prueba, con el mismo fundamento que en el caso anterior.

3.- El recurso presentado por la empresa empleadora ha sido impugnado por el sindicato demandante, así como por la de la Confederación Unión Sindical Obrera (USO), la Federación Estatal de Servicios, Movilidad y Consumo de la Unión General de Trabajadores (FESMC-UGT), y la Federación se Servicios de Comisiones Obreras (CCOO).

Mientras que el presentado por el sindicato accionante CGT ha sido impugnado por la empresa.

Por su parte, el Ministerio Fiscal ha presentado informe entendiendo que debía desestimarse el recurso de la empresa, y estimarse el del sindicato demandante.

D) Recurso de casación.

1.- Expuestos así los términos formales del debate, decidiremos en primer lugar los motivos de revisión fáctica de ambos recursos, en cuanto los hechos que sirven de base a la decisión judicial son indivisibles, y sirven (con provecho o perjuicio) a todas las partes por igual.

2.- Para la decisión del tal tipo de motivos, debe ahora recordarse que, como tiene dicho esta Sala de manera reiterada, el éxito de la revisión fáctica al amparo del art. 207 d/ de la LRJS, basada en error en la apreciación de la prueba, precisa inexcusablemente de los siguientes requisitos (SSTS 11 de febrero de 2014 -rec. 27/2013, STS de 8 de noviembre de 2016 -rec. 259/2015, STS de 17 de enero de 2017 -rec. 2/2016-, STS nº 68/2019 de 29 de enero -rec. 168/2018-, STS nº 927/2021 de 22 de septiembre -rec. 75/2021-, STS nº 308/2022 de 5 de abril -rec. 151/2021-, STS nº 510/2023 de 12 de julio -rec. 19/2023-, STS nº 1218/2024 de 30 de octubre -rec. 264/2022- o STS nº 248/2025 de 26 de marzo -rec. 16/2023-, entre otras muchas):

a/ que se identifique si la reforma se orienta la modificación, inclusión o exclusión de un hecho, concretando con claridad y precisión el que haya sido incluido de manera errónea u omitido indebidamente en el relato fáctico de la sentencia recurrida.

b/ que el hecho que se quiere hacer valer resulte de manera clara, patente y directa de la prueba documental obrante en autos, sin necesidad de realizar valoraciones jurídicas o conjeturas, excluyéndose por tanto la consideración de cualquier otra clase de medio probatorio..

c/ que, en el caso de las modalidades aditiva y modificativa, se ofrezca un texto alternativo para integrar la narración que se tilda de equivocada, bien sustituyendo o suprimiendo alguno de sus puntos, bien complementándolos.

d/ que el resultado de la modificación resulte útil o trascendente para la decisión del debate, incluyéndose tanto las que sean susceptibles de modificar la decisión de la instancia, como las que las que refuerzan argumentalmente aquella.

Se trata, en definitiva, de que el intento revisorio ponga de manifiesto la existencia de un error patente en la apreciación de la prueba, sin que sirva por tanto la expresión por la parte de una mera discrepancia, o la propuesta de una valoración alternativa más conforme a sus intereses, en cuanto la naturaleza extraordinaria de la casación ordinaria implica la atribución de las facultades plenas de valoración de la prueba al órgano judicial de instancia, y la restricción de la revisión del órgano ad quem, que se contrae a los supuestos en los que concurran los requisitos antedichos.

3.- Tomando como inexcusable base los referidos criterios, debemos descartar ahora que el último motivo del recurso del sindicato CGT, a pesar de ampararse en la letra d/ del art. 207 de la LRJS, constituya un cauce real de cuestionamiento de los hechos probados de la resolución recurrida.

Ello se debe a que dicho motivo se limita a afirmar que la sentencia recurrida omite una valoración conjunta y razonada de la prueba documental y testifical practicada y, en particular, en relación con los extremos que la parte recurrente considera relevantes, relacionados con lo que a su juicio supone una ausencia de negociación, las limitaciones de la aplicación informática, o la falta de consideración de situaciones particulares.

Como puede observarse, la parte no identifica un concreto error volcado por adición indebida o por omisión en los hechos probados de la resolución combatida y que pudiera derivarse de la consideración de un concreto documento, sino que se limita a expresar su disconformidad con el resultado de la convicción plasmada en dicha sentencia. Y lo hace además mediante la aportación de juicios de valor que no resultan idóneos para fundamentar la revisión de hechos probados.

En consecuencia, el motivo considerado debe ser rechazado sin más consideraciones.

4.- Por su parte, el motivo que el recurso de la empresa demandada dedica a la revisión de hechos probados contiene dos apartados distintos.

a/ En el primero de ellos se dice que se quiere modificar los ordinales cuarto y quinto de la sentencia de instancia, con objeto de adicionar un texto en el que se diga:

«Las personas trabajadoras del centro de trabajo de Castilian Enterprise Union S.A. en la localidad de Sevilla y vinculados a la campaña MasMovil/Yoigo; son trabajadores subrogados de la mercantil Konecta BTO y Konecta Servicios de BPO. Los cuales y desde 2016 (descriptor 91) tienen pactada con la RLT la normativa de vacaciones y que se ha ido prorrogando en el tiempo. Los trabajadores pertenecientes al centro de trabajo de Córdoba a través de la RLT han pactado la normative de vacaciones».

Designando a tal efecto los documentos obrantes en los descriptores 91 y 107 de las actuaciones digitales.

Pues bien, al margen de que el motivo en cuestión no especifique cuál de los dos hechos probados (cuarto o quinto, o ambos), se quiere alterar, lo cierto es que la pretensión de reforma debe rechazarse en todo caso tanto por su falta de utilidad, como por el carácter valorativo y sesgado del texto propuesto.

En efecto, la sentencia de instancia ya hace referencia en sus hechos probados segundo y séptimo tanto de la existencia de la subrogación a la que se refiere el texto que se propone, como a la existencia de un acuerdo con la legal representación de los trabajadores en el centro de trabajo de Sevilla para la fijación de las vacaciones de 2016 de los empleados adscritos a la campaña de Vodafone.

Pero, además de lo anterior, lo que el recurso que ahora resolvemos pretende hacer valer, es que dicho acuerdo se ha ido prorrogando en el tiempo para los centros de trabajo de Córdoba y Sevilla «por lo que el fallo de la sentencia debería en todo caso, solo circunscribirse a los centros de Madrid y Elche». Como puede observarse, que el acuerdo en cuestión se encuentre actualmente vigente implica una valoración jurídica compleja, que no puede derivarse ni en la más forzada de las interpretaciones de la documental propuesta sino, por el contrario, de un conjunto de elementos de convicción cuya consideración conjunta se encuentra reservada a la Sala de instancia, que ha realizado ya la oportuna valoración, extrayendo una conclusión que no puede suplirse ahora a conveniencia de la parte. El motivo debe por ello ser desestimado.

b/ En el segundo apartado del mismo motivo la parte se limita a expresar su discrepancia con que en el antecedente de hecho cuarto 4 de la sentencia recurrida se entienda que CEX es parte interesada en el conflicto colectivo.

En este caso la parte recurrente pretende hacer pasar como una reforma de hechos probados, ya sin sumisión a ninguno de los presupuestos que definen tal posibilidad a tenor de la letra d/ del art. 207 de la LRJS, lo que implica una simple mención de acontecimientos relevantes dentro del historial procesal conforme a la naturaleza de los antecedentes de hecho.

En efecto, lo único que hace la sentencia combatida en dicho apartado, es dar noticia de que «la Asociación CEX, en su condición de interesada, sostiene su falta de legitimación pasiva e interesa el dictado de una sentencia ajustada a derecho». Mientras que la parte ahora recurrente prescinde completamente del hecho de que al final del fundamento de derecho cuarto de la resolución recurrida, se diga expresamente que la demanda se estima parcialmente «sin perjuicio de la falta de legitimación pasiva de la Asociación CEX, traída al procedimiento en su condición de interesada».

En definitiva, si la parte tenía algún reparo de orden jurídico sobre lo así decidido, debió canalizar su discrepancia por un cauce distinto, y no por este que ahora debemos descartar.

E) Valoración jurídica.

En el ámbito de los motivos de revisión jurídica, el recurso de la empresa invoca en dos apartados, de un lado, la infracción del art. 29 del Convenio Colectivo de Contact Center en relación con su correlativo del Estatuto de los Trabajadores, combatiendo la decisión de la sentencia recurrida de anular el apartado de los protocolos impugnados que imponían la necesidad de disfrute de dos semanas fuera del periodo estival, una en el primer semestre, y otra en el segundo de cada año; y, de otro, y con cita de infracción del art. 155 del ET (sic), se insiste en cuestionar que CEX se mencionara en la sentencia recurrida como parte interesada en el procedimiento.

Por su parte, el recurso del sindicato demandante alega, en dos motivos formalmente separados, la infracción, en el primero de ellos, del art. 29 del Convenio aplicable y, en el segundo, de las sentencias de esta misma Sala de 7 de octubre de 2009 -rec. 2694/08- y de 17 febrero de 2014, estas resoluciones a los solos efectos de hacer valer la concurrencia de abuso de derecho y fraude de ley, todo ello para sostener que el protocolo en cuestión debió anularse en su integridad.

Como puede observarse, en el recurso de la empresa se plantea un extremo autónomo, que requiere de una decisión separada, y ello con independencia de que se haya formulado de manera correcta. Mientras que el resto de las cuestiones así planteadas, tanto en uno como en otro recurso, son conceptualmente indivisibles, y serán por ello resueltas de manera conjunta, para evitar desarrollos argumentales desestructurados.

De manera previa a la decisión de los recursos así planteados, parece conveniente recordar que en nuestra STS 755/2025 de 9 de septiembre -rco. 99/2025-, nos pronunciamos sobre un extremo relacionado con el asunto que ahora centra nuestra atención, relativo en aquel caso a definir a qué momento temporal debía referirse el concepto "periodo estival" aludido en el convenio colectivo aplicable, para concluir que el mismo era el comprendido entre el solsticio de verano y el equinoccio de otoño. Pero al margen de ello, aquella resolución no incidía en ningún extremo que pudiera ser relevante en la presente decisión.

F) Conclusión.

1.- Llegado este punto, nos corresponde decidir, como también anunciamos, de manera conjunta, el resto de los motivos de revisión jurídica de los dos recursos considerados.

Como venimos explicando, lo que se impugna en el presente procedimiento, es el protocolo aplicado por la empresa en los años 2024 y 2025 para la tramitación de las solicitudes de vacaciones de sus trabajadores, así como su posterior decisión.

En aras a evaluar dichos protocolos, debe ahora recordarse que, a tenor del art. 38.2 del ET:

«El periodo o periodos de su disfrute se fijará de común acuerdo entre el empresario y el trabajador, de conformidad con lo establecido en su caso en los convenios colectivos sobre planificación anual de las vacaciones.

En caso de desacuerdo entre las partes, la jurisdicción social fijará la fecha que para el disfrute corresponda y su decisión será irrecurrible. El procedimiento será sumario y preferente».

Por su parte, el Convenio aplicable al caso, que es el III Convenio colectivo de ámbito estatal del sector de Contact Center (BOE de 9 de junio de 2023) dispone en su art. 29, en los extremos que ahora interesan:

«Las vacaciones serán de treinta y dos días naturales.

Se podrán dividir en periodos de 7 días continuados, debiéndose disfrutar en periodo estival, preferentemente, al menos 14 días continuados, respetando las necesidades del servicio.

Podrán disfrutarse cuatro días sueltos, bien de forma separada o conjuntamente, cualquier día laborable del año, de común acuerdo entre empresa y solicitante.

Las vacaciones comenzarán siempre en día laborable para la persona interesada.

El periodo de disfrute de vacaciones se fijará de común acuerdo entre el empresario y la persona interesada, quien conocerá las fechas que le correspondan dos meses antes, al menos, del comienzo del disfrute de las vacaciones».

2.- Finalmente, la empresa elaboró una "normativa" sobre vacaciones para los años 2024 y 2025 que, en lo sustancial, se referían a los siguientes extremos:

a/ la manera en que debían presentarse las solicitudes, en cuanto a las fechas, la forma (vía web), y en relación con los trabajadores en situaciones especiales (por ejemplo, baja por enfermedad o ciertos permisos).

b/ se decía que en la solicitud se elegiría «la quincena del periodo estival, periodo en el que se han de disfrutar dos semanas; así como las dos semanas restantes, una en el primer semestre y otra en el segundo. Igualmente solicitarán las semanas de ambos semestres quienes renuncien al periodo estival. Exigiendo en cada periodo 3 opciones, tanto para la primera vuelta como para la segunda».

c/ se establecían los criterios de elección y reconocimiento de vacaciones, que se producía por departamentos y turnos, adoptando la técnica del orden alfabético, comenzando por la "V", y con las variaciones para años sucesivos que se describían en detalle. Igualmente se preveía la distribución de vacaciones por periodos y quincenas, con especial a las personas trabajadoras con cargas familiares.

d/ se previa la posibilidad de modificar, cambiar o permutar los periodos de vacaciones, sin que el porcentaje de agentes que se acogieran a dicha posibilidad pudiera superar el 3% de la plantilla.

e/ se establecían criterios especiales con relación al periodo estival, tanto para el caso de los trabajadores que renunciaran a dichos periodos, como para el caso de que quedasen semanas disponibles.

f/ se establecía una "bolsa de cargas familiares", con un sistema específico de asignación de vacaciones y rotación en años sucesivos.

g/ se establecía un régimen específico de elección y asignación de días sueltos.

3.- Como puede observarse, lo que aquí se pone en juego, entre otros aspectos, es la interpretación de instrumentos colectivos, ya sea el Convenio Colectivo aplicable ya sean pactos específicos. Y para tales casos este Tribunal tiene sentada una constante doctrina contenida, entre otras muchas, en las SSTS 104/2020 de 5 febrero -rec. 3174/2017-, STS nº 904/2020 de 13 octubre -rec. 132/2019-, STS nº 577/2020 de 1 de julio -rec. 223/2018-, STS nº 1125/2020 de 15 diciembre -rec. 80/2019-, STS nº 1135/2020 de 21 diciembre -rec. 76/2019-, STS nº 281/2023 de 18 de abril -rec. 102/2021-, o STS nº 410/2024 de 5 de marzo -rec. 143/2021-, o STS nº 986/2025 de 21 de octubre -rec. 42/2024-, a cuyo tenor los criterios aplicables a un caso como el presente son los siguientes:

a/ Teniendo en cuenta el carácter mixto de los pactos colectivos, que son contratos con alcance normativo, su interpretación debe realizarse conciliando tanto los criterios hermenéuticos de las normas (arts. 3 y 4 del C.Cv.), como los específicos de los contratos (arts. 1281 y ss. del C.Cv.).

b/ De este modo, y conciliando ambos órdenes de criterios, los de las normas y los de los contratos, prevalece en primer lugar la interpretación literal, de forma tal que, si el sentido de las cláusulas es claro según su sentido propio y literal, este deberá ser el aplicado, salvo que resulte a todas luces contrario a la intención evidentes de las partes. En su defecto, debe aplicarse la interpretación sistemática, atribuyendo a las cláusulas dudosas el sentido que resulte del conjunto de todas; la histórica, atendiendo a los antecedentes históricos y a los actos anterior y coetáneos de las partes negociadoras; y la finalista, atendiendo a la intención de las partes negociadoras. Además, los convenios colectivos deberán ser interpretados en su conjunto, considerando que las diferentes cláusulas adquieren su sentido las unas por las otras, sin que se admita por tanto la selección que implica la técnica del "espigueo".

c/ Finalmente, es cierto que inicialmente este Tribunal entendió que la interpretación de los contratos y demás negocios jurídicos era facultad privativa de los Tribunales de instancia, cuyo criterio, como más objetivo, debía prevalecer sobre el del recurrente, salvo que aquella interpretación no pudiera tenerse como racional o lógica, o se apreciara una notoria infracción de las normas que regulan la exégesis contractual. Sin embargo, en el momento actual tal criterio se ha matizado sensiblemente, para entender que, frente a la opción de dar por buena, en todo caso, la interpretación efectuada por la sentencia de instancia, cuando se pone en cuestión aquella debe verificarse que la exégesis del precepto convencional efectuada por la sentencia recurrida se adecúa a las reglas de interpretación antes expuestas, tal como las ha venido analizando la Sala en la jurisprudencia de referencia.

4.- Partiendo de esta base fáctica, normativa y jurisprudencial, debemos ahora dilucidar la adecuación de los referidos protocolos empresariales con la normativa aplicable.

A tal efecto, debe ahora recordarse que, a tenor tanto del art. 38.2 del ET como del art. 29 del Convenio Colectivo aplicable, coincidentes en este aspecto, el periodo de disfrute de vacaciones se fija de común acuerdo entre el trabajador interesado y la empresa. Ahora bien, el referido acuerdo puede alcanzarse por múltiples vías, sin que exista exigencia alguna que imponga una negociación personalizada con cada persona trabajadora, ciertamente difícil cuando no impracticable cuando se trata de empresas como la hora considerada que, tal como se dice en la sentencia de instancia, cuenta con una plantilla de aproximadamente 500 personas. Por el contrario, lo decisivo es que cada persona trabajadora pueda formular su petición, que la empresa la tenga en consideración, que pueda existir una coincidencia entre las partes y que, de no existir, quede expedita la posibilidad de la persona trabajadora de oponerse a la decisión de su empleadora.

En este punto importa distinguir con claridad aquellas decisiones de alcance general de la empresa, llámense "protocolos" o de cualquier otro modo, que impliquen meros criterios de gestión y ordenación de las peticiones de vacaciones, de aquella otras que implican una predeterminación de los periodos vacacionales. Estas segundas se someterían a la exigencia de negociación previa, ya fuera con cada persona trabajadora, ya con la legal representación de los trabajadores. Mientras que las primera no precisarían de negociación de tipo alguno.

No olvidamos que en nuestra STS nº 533/2021 de 18 de mayo -rec. 134/2019-, para un caso similar al presente, en el que se discutía si la empresa podía obligar a sus empleados a disfrutar al menos de una semana de sus vacaciones en los cinco primeros meses del año, tras haber emitido la empresa un protocolo negociado con acuerdo en algunos centros de trabajo pero no en otros, dijimos que «es correcto afirmar que, con base en aquellas previsiones normativas, la empresa que pretende articular un protocolo general de vacaciones debe negociarlo con los representantes legales de los trabajadores y así lo hizo en este caso, alcanzando determinados acuerdos en diferentes centros».

Pero acto seguido se precisa esta afirmación, y ello desde varias perspectivas, no solo porque podía analizarse «si, ante el fracaso de las negociaciones, la empresa puede adoptar las pautas que recoge el Comunicado o protocolo para organizar las vacaciones anuales de sus empleados» sino, lo que es más importante porque, atendiendo a la naturaleza del protocolo en cuestión, resultaba que «en él tan solo se dan unas pautas para poder organizar las vacaciones de los más de 6000 empleados que conforman la plantilla. En ese sentido y como ya indica la sentencia recurrida, el propio comunicado ya pone de manifiesto que con las líneas de actuación que figuran en el protocolo se trata de conciliar las necesidades del servicio y el correcto disfrute de las vacaciones por los empleados y, a tal fin, tan solo señala unos plazos y periodos de solicitud de las vacaciones. Y ello se corresponde con lo que dispone el art. 27 del Convenio Colectivo que no ignora el concepto de "respeto a las necesidades del servicio».

Esto es, lo decisivo en el caso era que el protocolo en cuestión permitía que se produjera el exigible común acuerdo entre la empresa y sus trabajadores:

«Tampoco el Comunicado deja sin contenido la existencia de un acuerdo entre empresa y trabajador. No puede ignorar la parte recurrente que en una empresa con más de 6000 trabajadores el proceso de determinación del periodo de disfrute de las vacaciones de cada uno de ellos requiere un sistema de asignación lo más preciso posible para poder coordinar los intereses de todos los trabajadores y el desarrollo de la actividad empresarial. Y para ello el acuerdo al que se refiere el art. 38 del ET y art. 27 del Convenio Colectivo puede alcanzarse por diferentes vías, como la que describe el Comunicado, consistente en que el trabajador solicite un determinado periodo y la empresa lo conceda, o de otra oportunidad de solicitud de otras fechas, sin que se le prive al trabajador de poder impugnar la decisión que no le satisfaga. El común acuerdo entre el empresario y la persona interesada al que se refieren aquellos preceptos a los que acude la parte recurrente no es limitativo de las formas en las que la conciliación de los intereses de las partes puede obtenerse».

5.- Recapitulando lo dicho hasta el momento: si un protocolo empresarial relativo a vacaciones incorpora criterios de recepción, gestión, ordenación e incluso decisión de las solicitudes de sus trabajadores relativas al disfrute de vacaciones de acuerdo con la normativa aplicable, no se requiere negociación ni acuerdo con la legal representación de aquellos. Solo se precisará el acuerdo, ya sea personalizado con cada interesado, ya general con la legal representación de los trabajadores, si aquellos criterios implican una predeterminación en la fijación de los periodos vacacionales contrarios a lo previsto en la ley o el convenio colectivo aplicable en cada caso.

Ello implica, por tanto, que debe realizarse un examen de cada caso concreto para determinar el alcance de la decisión empresarial colectiva.

6.- En el supuesto que ahora nos ocupa, y tal como se deriva de lo dicho hasta el momento, la empresa ha utilizado en los años 2024 y 2025 sendos protocolos que suponen, en esencia (y sin perjuicio de la fijación obligatoria de dos periodos fuera del periodo estival, a lo que nos referiremos luego), la implantación de un cierto sistema de presentación de solicitudes, de ordenación por departamentos y turnos y de aplicación de la preferencia por orden alfabético, con previsión en todo caso de supuestos especiales, incluyendo el caso de las cargas familiares. Del mismo modo, se preveía la posibilidad de permutar periodos, bolsa de cargas familiares, y particularidades para los periodos estivales y la gestión de los días sueltos.

Nada de lo reseñado implica una contravención de lo dispuesto en el Convenio Colectivo aplicable que, como ya vimos en su momento, contiene dos previsiones imperativas (las vacaciones serán de 32 días naturales, y 14 días continuados se disfrutarán, preferentemente en periodo estival), y otras dos potestativas, en cuanto se permite cierta ordenación de las vacaciones (se pueden dividir en periodos de 7 días continuados, así como 4 días sueltos, separada o conjuntamente). Por el contrario, los protocolos no solo no contradicen en los extremos aludidos las disposiciones imperativas del Convenio, sino que amplían las previsiones potestativas, en cuanto permiten peculiaridades, incluidas las permutas o las bolsas de vacaciones en ciertos supuestos, no previstas en el Convenio.

Lo importante en el caso es que los protocolos de la empresa, en aquellas primeras precisiones aludidas, no inciden en nada en las disposiciones del Convenio Colectivo, ni obstan que cada persona trabajadora formule sus peticiones de acuerdo con sus preferencias, ni que la empresa las apruebe tal como se realizan o las modifique ni, por supuesto, que exista acuerdo o desacuerdo, y que la persona trabajadora obre en consecuencia.

Es más, ante una petición masiva de vacaciones, obviamente concentradas en mayor medida con relación al periodo vacacional, que habrían de decidirse por la empresa de acuerdo con ineludibles criterios organizativos y de coordinación, los protocolos en cuestión implican una garantía para los trabajadores de la empresa, en cuanto aportan transparencia y objetividad a los criterios utilizados para adoptar la correspondiente decisión que, de otro modo, serían desconocidos.

7.- A conclusión distinta debe llegarse en lo relativo a la previsión de los protocolos que obliga a situar dos semanas de las vacaciones fuera del periodo estival, una en el primer semestre y otra en el segundo. En este caso nos encontraríamos ante una previsión imperativa al imponerse el disfrute de vacaciones en un cierto periodo, e impeditiva en cuanto prohíbe su disfrute en otros distintos, que no se deriva del Convenio Colectivo aplicable, e implica una clara restricción de sus términos que no puede atribuirse a la libre e incondicionada voluntad de la empresa, sin mediar para ello, como ya explicamos en su momento, acuerdo idóneo al efecto.

Conviene señalar que ya en la STS 533/2021 antes reseñada validamos la decisión recurrida que anuló una decisión empresarial que obligaba a los trabajadores a disfrutar al menos una semana de sus vacaciones en los cinco primeros meses del año.

Y, de igual modo, en nuestra STS 976/2024 de 3 de julio -rec. 242/2022- y en relación con la impugnación de un calendario laboral que incidía sobre el disfrute de vacaciones, estimamos la pretensión de anulación de la decisión empresarial, en cuanto preveía que pudiera exigirse el disfrute fuera del periodo general de un cierto periodo de vacaciones, invirtiendo con ello los términos del convenio, que regulaban dicha posibilidad como una opción para el trabajador y no como una elección de la empresa.

8.- En fin, a la vista de cuanto antecede, no queda sino concluir que la sentencia de la Sala de instancia se muestra plenamente ajustada a derecho y que, por tanto, deben rechazarse todos los motivos considerados.

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Derecho de un trabajador a recibir la parte proporcional del premio de fidelidad, en función de la antigüedad acumulada, incluso durante la suspensión del contrato y hasta su jubilación, cuando, en el acuerdo pactado de suspensión y en el convenio colectivo, el trabajador mantiene los beneficios sociales equivalentes a estar activo.

 

La sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo, sec. 1ª, de 9 de septiembre de 2026, nº 704/2026, rec. 4056/2025, reconoce el derecho de un trabajador a recibir la parte proporcional del premio de fidelidad, en función de la antigüedad acumulada, incluso durante la suspensión del contrato y hasta su jubilación, cuando, en el acuerdo pactado de suspensión y en el convenio colectivo, el trabajador mantiene los beneficios sociales equivalentes a estar activo, lo que supone incluir el derecho a dicho premio de fidelidad de forma proporcional al tiempo trabajado.

Cuando un trabajador de Endesa SA acogido a un pacto voluntario de suspensión del contrato amparado en un acuerdo marco de medidas voluntarias entre 2013 y 2018 pasa a la situación de jubilación, tiene derecho a percibir la parte proporcional del premio de fidelidad correspondiente a la antigüedad generada, manteniendo este beneficio social como si estuviera en activo, con independencia de que el contrato se encuentre suspendido.

Se estima el recurso de casación para unificación de doctrina presentado por el trabajador a quien se reconoce el derecho al abono de la parte proporcional del premio de fidelidad correspondiente por antigüedad generada durante el periodo de suspensión de la relación laboral.

La Sala considera que, conforme a lo pactado en el acuerdo de suspensión y a la normativa convencional, el trabajador mantiene los beneficios sociales equivalentes a estar activo, lo que incluye el derecho al premio de fidelidad de forma proporcional al tiempo trabajado, aunque en suspensión. Se revoca la sentencia de instancia y la de suplicación, estimando la demanda en su integridad y condenando a la empresa a abonar la cantidad reclamada con intereses procesales aplicables, sin imposición de costas.

Se fija una doctrina clara que confirma el derecho a los beneficios sociales proporcionales durante suspensión contractual y se unifican criterios jurisprudenciales divergentes previos en la materia.

La sentencia destaca la interpretación extensiva de los beneficios sociales durante la suspensión del contrato en el contexto de acuerdos voluntarios, clarifica la aplicabilidad de los premios de fidelidad en proporción al tiempo trabajado aún en suspensión, y resuelve una contradicción jurisprudencial entre tribunales superiores sobre el derecho a la parte proporcional del premio de fidelidad en casos de jubilación tras suspensión laboral.

A) Introducción.

1º) Un trabajador de Endesa SA, con antigüedad desde 1998, suscribió un pacto de suspensión voluntaria de su contrato laboral en 2015, percibiendo un 80% de salario hasta su jubilación en 2022 antes de cumplir 25 años de antigüedad, y solicitó a la empresa el abono proporcional del premio de fidelidad, derecho que le fue denegado y que desencadenó un litigio culminado en recurso de casación para unificación de doctrina.

¿Tiene derecho un trabajador de Endesa SA que ha estado con relación laboral suspendida voluntariamente a recibir la parte proporcional del premio de fidelidad al momento de su jubilación, aun sin haber completado los 25 años de antigüedad requeridos en el convenio colectivo?.

El tribunal determina que el trabajador tiene derecho a recibir la parte proporcional del premio de fidelidad a la antigüedad devengada hasta su jubilación, estableciendo así una unificación de doctrina que revoca las decisiones previas en contra de tal derecho.

Se fundamenta en lo previsto en el artículo 54 y 55 del XVI Convenio colectivo de Endesa, el Acuerdo Marco de Garantías para el periodo 2013-2018 y el pacto voluntario de suspensión que estipulan el mantenimiento de beneficios sociales durante la suspensión, interpretando el premio de fidelidad como beneficio social que debe abonarse proporcionalmente, en concordancia con precedentes jurisprudenciales y lo acordado en pactos colectivos y contractuales.

2º) El trabajador tiene derecho a recibir la parte proporcional del premio de fidelidad al momento de su jubilación, aun sin haber alcanzado los 25 años de antigüedad efectiva en activo, conforme a la doctrina fijada por el Tribunal Supremo en su sentencia de 9 de septiembre de 2026.

La clave de esta resolución radica en la interpretación conjunta de las normas convencionales y el pacto individual de suspensión:

- Mantenimiento de beneficios sociales: El Acuerdo Marco de Garantías (2013-2018) y el pacto voluntario de suspensión de Endesa estipulan que el trabajador mantiene los beneficios sociales equivalentes a estar en activo durante el periodo de suspensión de la relación laboral.

- Naturaleza del premio de fidelidad: El Tribunal Supremo determina que el premio de fidelidad (regulado en el Convenio Colectivo de Endesa) forma parte de estos beneficios sociales protegidos.

- Cómputo y proporcionalidad: Al equipararse la situación de suspensión voluntaria a la de activo a efectos de protección social, el tiempo transcurrido en dicha suspensión computa para el devengo del derecho, reconociéndose el abono de forma proporcional al tiempo de antigüedad acumulado hasta la fecha de su jubilación.

Con esta resolución, el Tribunal Supremo unifica los criterios contrapuestos de los Tribunales Superiores de Justicia, revocando las sentencias previas que habían denegado el derecho y obligando a la empresa al pago de la cantidad reclamada más los intereses procesales.

B) Objeto de la litis.

1.- La cuestión discutida en el presente procedimiento, consiste en determinar si un trabajador de Endesa SA que tenía suspendida su relación laboral al amparo del Acuerdo sobre medidas voluntarias de suspensión o extinción de contratos de trabajo en el periodo 2013-2018, y pasó luego a la situación de jubilación, tiene derecho a recibir la parte proporcional del premio de fidelidad, previsto en la normativa aplicable para dos ocasiones: cuando se 25 y 40 años de antigüedad en la empresa.

2.- Como se deriva de las actuaciones, el demandante venía prestando servicios para Endesa SA desde el 1 de abril de 1998, hasta que su relación laboral quedó en suspenso al acogerse el interesado de manera voluntaria, con efectos de 1 de septiembre de 2015, al «Acuerdo sobre medidas voluntarias de suspensión o extinción de contratos de trabajos en el período 2013-2018, del Acuerdo marco de garantías para Endesa, SA. y sus filiales eléctricas», pasando a partir de dicho momento a percibir el 80% de su salario hasta la edad de jubilación.

Tras acceder a la jubilación con efectos de 4 de diciembre de 2022 por el cumplimiento de los 65 años, el interesado solicitó a la empresa el abono de la parte proporcional del premio de fidelidad, previsto en el art. 54 del XVI Convenio colectivo de Endesa (BOE de 7 de agosto de 1996), que le fue denegado.

Presentada demanda, la misma fue desestimada por sentencia del juzgado de lo social nº 44 de Madrid de 25 de junio de 2024.

3.- Presentado a su vez recurso de suplicación contra esta, también fue rechazado por la sentencia del TSJ de Madrid de 6 de marzo de 2025, que confirmó la resolución combatida.

En lo sustancial, la Sala madrileña entendió que, tanto el pacto individual como el acuerdo que lo rige, solo preveían el abono del premio de fidelidad si los requisitos de permanencia se cumplían durante el periodo de suspensión, pero sin contemplar el abono en proporción, que se reservaba para otros supuestos y, en particular, para ciertos casos de jubilación.

4.- Es contra esta sentencia que ahora se presenta por la parte demandante recurso de casación unificadora, que se estructura en tres aparentes motivos formales al amparo de la letra e/ del art. 207 de la LRJS (sic).

A la vista de esta invocación, parece necesario hacer notar que la parte cita erróneamente la normativa aplicable al recurso de casación ordinario, cuando es palmario que nos encontramos ante un recurso de casación unificadora, que se rige por lo dispuesto en los arts. 218 y ss. de la LRJS. Se trata, no obstante, de una mera irregularidad que no afecta la posibilidad de decisión de esta Sala, en cuanto el recurso que ahora resolvemos dedica buena parte de su contenido a identificar de manera correcta y suficiente el núcleo del debate y la contradicción entre las sentencias consideradas, citando, ahora sí, la normativa procesal correcta.

Dicho esto y al margen de lo anterior, resulta igualmente claro que en los apartados que se quieren cobijar impropiamente en el art. 207 de la LRJS, y que se pueden reconducir sin mayores esfuerzos a la invocación de la infracción legal cometida a la que se refiere el art. 224 de la LRJS, el recurso se refiere a una única cuestión debatida.

En efecto, en el primero de ellos se invoca la infracción del art. 3.1 del V Convenio Colectivo Marco del Grupo Endesa (BOE de 17 de junio de 2020), puesto en relación con el artículo 3.1.b) ET. En el segundo se invoca la infracción de la disposición transitoria 10ª del mismo Convenio en relación con la STS de 20 de marzo de 2024, rec. 332/2021. Y en el tercero se hace lo propio con los arts. 1089 y 1258 C.c., con relación al artículo 1815 del mismo texto.

Pero tal división formal parece deberse más bien a una voluntad de ordenar o sistematizar el recurso, en cuanto inciden en una única cuestión conceptualmente indivisible que define el núcleo de contradicción ya enunciado (si el interesado tiene derecho a recibir la parte proporcional del premio de fidelidad) y, además, se invoca una sola sentencia de contraste, la dictada por el TSJ Castilla y León/Valladolid 537/2024 de 21 de marzo -rec. 771/2023-. Se decidirá por tanto el recurso en función de un único motivo, en los términos ya descritos.

5.- La reseñada sentencia de contraste, valoraba el caso de un trabajador que había prestado servicios para Endesa Generación SA con antigüedad de 1 de febrero de 1984, hasta que su relación laboral quedó en suspenso al acogerse el interesado de manera voluntaria, con efectos de 1 de marzo de 2018 al Acuerdo entre la dirección empresarial y los representantes de los trabajadores sobre medidas voluntarias de suspensión o extinción de contratos de trabajo para el periodo 2013/2018 (BOE de 24 de enero de 2014).

Permaneció en tal situación hasta su jubilación por el cumplimiento de los 65 años con efectos de 1 de marzo de 2021, solicitando luego el abono de la parte proporcional del premio de fidelidad que le fue denegado por la empresa. Presentada demanda, la misma fue estimada por el correspondiente juzgado de lo social, en decisión luego refrendada por la resolución de contraste que ahora se invoca.

En esta última, entendía la Sala castellano leonesa que en el pacto de suspensión se decía expresamente que el trabajador mantendría los beneficios sociales que le hubieran correspondido de mantenerse en activo, y que la normativa convencional aplicable al caso no impedía el proporcional del premio de fidelidad.

6.- El mentado recurso de casación ha sido impugnado por la contraparte, entendiendo que no concurría contradicción y que, en todo caso, dicho recurso debía ser desestimado.

Por su parte, el Ministerio Fiscal ha presentado informe considerando que la buena dotrina se contiene en la sentencia de contraste y por ello la casación debía ser estimada.

C)  Valoración jurídica.

1.- Como venimos diciendo, lo decidido en el caso se refiere a determinar si el trabajador demandante tiene derecho a recibir la parte proporcional del premio de fidelidad, en función de la antigüedad generada en el caso tras permanecer un periodo con la relación laboral suspendida al amparo del Acuerdo sobre medidas voluntarias de suspensión o extinción de contratos de trabajo en el periodo 2013-2018, pasando luego a la situación de jubilación.

2.- La decisión del debate así enunciado hace necesario una referencia a la normativa aplicable al caso.

El art. 54 del XVI Convenio colectivo de Endesa ya reseñado, regulaba el premio de fidelidad, en lo que ahora interesa, en los siguientes términos:

«Este premio se acreditará a todo trabajador por los servicios continuados en la empresa y sin interrupción alguna por excedencia voluntaria o por licencia sin sueldo superior a 3 meses, y sin que haya sido sancionado por falta muy grave. Se concederá en dos ocasiones: Una, al cumplir los 25 años de plantilla en la empresa, y otra, al cumplir los 40 años en la misma...».

Por su parte, el art. 55 del mismo texto reconoce:

«1°... El abono de la parte proporcional de los premios de fidelidad, aquel de los dos que fuera más beneficioso, al personal que habiendo cotizado a la Seguridad Social, con anterioridad al 1 de enero de 1967, se jubilara a los sesenta años de edad. Asimismo se abonará dicho premio de fidelidad, en proporción a los años devengados, a aquel personal que, no habiendo cotizado a la Seguridad Social con anterioridad al 1 de enero de 1967, se jubilará al cumplir los sesenta y cinco años».

De otro lado, el Acuerdo Marco de Garantías para Endesa para el periodo 2013/18, a cuyo amparo el interesado suspendió su relación laboral, establecía en su apartado 9.5:

«Cuando se hayan cumplido los requisitos, se abonará el premio de fidelidad a la fecha de cumplimiento de dichos requisitos En el supuesto de causar derecho, durante la vigencia inicial o renovada del presente contrato a un premio de fidelidad, el importe del mismo se abonará en el mes de su cumplimiento».

Y en el apartado 9.6:

«La empresa continuará abonando a los trabajadores que hayan suscrito el pacto de suspensión del contrato de trabajo los beneficios sociales y realizará las correspondientes aportaciones al Plan de Pensiones en los mismos términos que a los trabajadores en activo, de conformidad con lo previsto en el Pacto Individual de Suspensión».

Mientras que, en las estipulaciones del Pacto Voluntario de Suspensión suscrito en su día por el interesado, se decía que

«El Trabajador mantendrá los beneficios sociales que le hubiera correspondido disfrutar en caso de mantenerse en activo en la Empresa a todos los efectos».

Finalmente, el V Convenio Colectivo Marco del Grupo Endesa que también se reseñó en su momento, disputo en su disposición transitoria 10ª:

«Con carácter exclusivo para aquellos empleados en activo que, por aplicación de su convenio de origen tienen derecho al cobro de algún premio de fidelidad o vinculación, se les abonara la parte proporcional del primero de los premios que hubiese cumplido de permanecer en activo en la empresa, según los años devengados hasta la fecha de su jubilación ordinaria, siempre y cuando su acceso a la citada jubilación se produzca una vez trascurridos 10 años ininterrumpidos de alta y en activo en la empresa».

Y en su disposición derogatoria 1ª, destinada a los Beneficios Sociales, se dice:

«A partir de la firma del V Convenio Colectivo, y en virtud de lo establecido en el artículo 86.4 del Estatuto de los Trabajadores, quedan expresamente derogadas en su integridad la totalidad de las disposiciones de los Convenios de origen, referidos a beneficios sociales, atenciones sociales o cualquier otra denominación que pudiera recogerse en los Convenios de origen reguladores de cuestiones sobre esta materia, así como cualquier tipo de pactos, acuerdos, decisiones unilaterales colectivas o, en su caso, individuales, o usos y costumbres que los pudieran haber desarrollado.

Lo previsto en el párrafo anterior será de aplicación al personal en activo, al personal en situación de suspensión de contrato y al personal acogido a alguno de los EREs vigentes en la Compañía y al personal pasivo».

3.- Partiendo de estas previsiones, debemos ahora recordar que el debate planteado ha sido resuelto ya por esta misma Sala, entre otras, en nuestras STS 12677/2025 de 16 de diciembre -rec. 4789/2024-, STS nº 147/2026 de 5 de febrero -rec. 48212024-, STS nº 300/2026 de 25 de marzo -rec. 4364/2024-, o STS nº 569/2026 de 23 de junio -rec. 254/2025-.

Como hacíamos notar en todas ellas, del tenor literal de las anteriores previsiones, se deriva de manera inequívoca que durante el periodo de suspensión del contrato se puede percibir el premio de fidelidad del art. 54 del XVI Convenio colectivo de Endesa. Y ello por cuanto, como acabamos de ver, de manera expresa se dice que tal premio se abonará a la fecha de cumplimiento de los respectivos requisitos.

En realidad, la incertidumbre no se deriva de esta posibilidad aludida expresamente en el Acuerdo Marco, sino que se refiere a si los trabajadores con la relación laboral en suspenso pueden generar el premio de fidelidad en proporción al tiempo transcurrido hasta el momento de la jubilación, y ello por cuanto, como también vimos, el V Convenio Colectivo Marco del Grupo Endesa reserva esa posibilidad para los «empleados en activo».

Ahora bien, como hemos dicho en las resoluciones que nos sirven ahora de precedente, en el pacto de suspensión suscrito por el trabajador con la empresa, se acordó expresamente el mantenimiento de «los beneficios sociales que le hubiera correspondido disfrutar en caso de mantenerse en activo a todos los efectos». Y como dijimos también en la STS nº 487/2024, de 20 de marzo -rec. 332/2021-, «no se puede afirmar que (el premio de fidelidad) no sea un beneficio social». Esta sentencia se refería a la regulación del Acuerdo 2019-2024, pero ya dejamos claro entonces que la regulación del premio de fidelidad en dicho Acuerdo es igual que la contenida en el correspondiente al periodo 2013-2018, que es la que ahora nos ocupa.

4.- Además de lo anterior, no puede olvidarse que la ya reseñada STS 487/2024, transcribía los hechos probados de la entonces recurrida sentencia de la Audiencia Nacional dictada para resolver un proceso de conflicto colectivo, en los que se hacía constar que «al personal que se acogió (al Acuerdo 2103-2018) se les reconoció la parte proporcional del premio de fidelidad». Y, siendo ello así, no tiene justificación que al actor del presente supuesto la empresa le pretenda negar lo que sí ha reconocido con carácter general a quienes se encuentran en su misma situación.

Dado que el escrito de impugnación de la empresa alude a esta cuestión, conviene hacer notar que la pretendida diferencia entre el Acuerdo de 2019-2024 y el de 2013-2018, en el sentido de que el primero vincularía el percibo del premio de fidelidad con una jubilación obligatoria que no existía en el primero, carece de trascendencia en el caso. Ello se debe a que la propia STS 487/2024 recuerda que los acogidos a la «misma» cláusula del Acuerdo 2013-2018 «llegada la jubilación ... percibieron el citado premio de fidelidad en la parte proporcional».

En definitiva, aun estando estrictamente a lo pactado en el acuerdo de suspensión del contrato de trabajo suscrito por el interesado, resulta, de un lado, que en la cláusula sexta del pacto de suspensión del contrato de trabajo del actor se acordó expresamente el mantenimiento de «los beneficios sociales que le hubiera correspondido disfrutar en caso de mantenerse en activo a todos los efectos». Y, de otro, que en la cláusula cuarta 2, del documento 2, del pacto de suspensión se preveía que se podía causar derecho al premio de fidelidad.

D) Conclusión.

La consecuencia de cuanto antecede, es que la doctrina correcta se contenga en la sentencia de contraste y, en consecuencia, y tal como tenía interesado el Ministerio Fiscal, proceda estimar el recurso de casación unificadora presentado y, tras casar y anular la sentencia recurrida, resolver el debate planteado en suplicación para revocar a su vez la sentencia de instancia, y estimar la demanda en los términos planteados, en cuanto no se ha promovido discusión o discrepancia de tipo alguno sobre la procedencia de la cuantía reclamada.

Solo parece necesario realizar una precisión en cuanto a los intereses solicitados en la demanda, que literalmente se refieren, de manera prudente y genérica, al «interés por mora legalmente aplicable», sin que tampoco en este punto se haya promovido controversia alguna. Así las cosas, nada impide la íntegra estimación de la demanda, entendiendo que los intereses aplicables en el caso no son los específicos del 10% del art. 29.3 del ET, reservados para conceptos salariales entre los que no cabe incluir un beneficio social como el ahora considerado, sino los procesales que se generan ante el impago de cualquier cantidad con independencia de la naturaleza del concepto reclamado.

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Cuando existe una vacante en su categoría o similar y la empresa demora injustificadamente la reincorporación tras excedencia, el trabajador tiene derecho a una indemnización por daños y perjuicios equivalente a los salarios dejados de percibir, sin que se deba descontar la prestación por desempleo consumida.

 

La sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, sec. 4ª, de 28 de julio de 2026, nº 632/2026, rec. 257/2026, declara que cuando existe una vacante en su categoría o similar y la empresa demora injustificadamente la reincorporación tras excedencia voluntaria, el trabajador tiene derecho a una indemnización por daños y perjuicios equivalente a los salarios dejados de percibir, sin que se deba descontar la prestación por desempleo consumida.

Cuando un trabajador en excedencia voluntaria solicita reincorporarse y existe vacante en su categoría o similar, tiene derecho a la reincorporación inmediata y a una indemnización por daños y perjuicios equivalente a los salarios dejados de percibir desde la fecha en que la vacante estaba disponible y se realizó la solicitud efectiva de reincorporación hasta la efectiva reincorporación, descontando únicamente los ingresos obtenidos por el trabajador en otras ocupaciones durante dicho período y sin descontar la prestación por desempleo consumida.

El Tribunal estima parcialmente el recurso de suplicación formulado por el trabajador, reconociendo su derecho a una indemnización por daños y perjuicios derivados de la tardía reincorporación tras la excedencia voluntaria, revocando así la parte de la sentencia que negó dicha indemnización. Se concluye que el trabajador tiene derecho a indemnización calculada sobre la base del salario establecido, desde la fecha en que estuvo disponible una vacante coincidente con su categoría y se realizó su última solicitud válida de reincorporación, hasta la efectiva reincorporación, teniendo en cuenta deducciones por ingresos obtenidos en otros empleos pero sin descontar prestaciones por desempleo que ya se han consumido.

El fallo establece un criterio que reafirma la obligación del empresario de reincorporar y compensar retrasos indemnizatoriamente en las condiciones descritas, dando así un paso importante en la concreción del derecho a la indemnización derivada de la demora en la reincorporación tras excedencia voluntaria.

La sentencia aborda con detalle la delimitación temporal desde la que se devenga la indemnización por demora en la reincorporación tras excedencia voluntaria, estableciendo que la solicitud de reincorporación debe coincidir con la existencia de vacante y que la indemnización debe incluir períodos de percepción de prestación por desempleo sin deducciones, lo cual consolida criterios sobre la cuantificación indemnizatoria en estos supuestos.

A) Introducción.

Un trabajador con contrato indefinido en la Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas solicitó una excedencia voluntaria de cinco años, al término de la cual solicitó su reincorporación en varias ocasiones sin que la fundación accediera argumentando falta de vacantes, mientras el trabajador estuvo empleado en otras entidades y percibiendo prestaciones de desempleo.

¿Tiene derecho el trabajador a una indemnización por daños y perjuicios derivados de la demora en su reincorporación tras la excedencia voluntaria, y, en caso afirmativo, cuál es el período y el importe de dicha indemnización?.

Se reconoce el derecho del trabajador a una indemnización por daños y perjuicios por la tardía reincorporación, debiendo calcularse dicha indemnización desde la fecha de la última solicitud de reingreso hasta la efectiva reincorporación, descontando las remuneraciones obtenidas durante ese período, pero sin descontar las prestaciones por desempleo.

La Sala establece que el retraso en la reincorporación del trabajador excedente genera una presunción de indemnización basada en los salarios dejados de percibir conforme al artículo 46 del Estatuto de los Trabajadores y los artículos 1100 y 1101 del Código Civil, siguiendo la doctrina del Tribunal Supremo y jurisprudencia consolidada que permiten reconocer indemnización integral sin descontar prestaciones por desempleo para evitar enriquecimiento injusto.

B) Antecedentes.

La sentencia dictada en fecha 6 de mayo de 2024 por la Sección de lo Social del Tribunal de Instancia de Madrid, Plaza nº 1, estimando parcialmente la demanda declara el derecho del actor a la reincorporación inmediata en un puesto de trabajo de la categoría de Técnico de Gestión Económica o similar, condenando a la empresa a estar y pasar por tal declaración, no accediendo, por el contrario, al reconocimiento a su favor de una indemnización por daños y perjuicios al considerar que los mismos no han quedado acreditados.

Frente al fallo, se interpone el presente Recurso de Suplicación por la representación Letrada del demandante DON Jesus Miguel, habiéndose presentado escrito de impugnación por la contraparte, la empresa FUNDACION INTERNACIONAL Y PARA IBEROAMERICA DE ADMINISTRACION Y POLITICAS PUBLICAS.

En el escrito de impugnación del recurso de suplicación, en la página 7 del mismo, penúltimo párrafo en relación con el motivo de impugnación segundo, se contiene la siguiente alegación:

"...Por último y para el eventual e improbable evento de estimar que tiene derecho a las cantidades hasta su reincorporación , aportamos como DOC 1 (documento admisible por ser posterior a la sentencia de instancia) en la que la FIAPP reincorpora a la actora en fecha 10 de marzo de 2026 , siendo que posteriormente la actora renuncia a su plaza (DOC 2) por lo que el abono debe hacerse, en su caso hasta la fecha de reincorporación , esto es, 10 de marzo de 2026."

El Artículo 233 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social, relativo a la "Admisión de documentos nuevos" establece en su párrafo 1º lo siguiente:

"1. La Sala no admitirá a las partes documento alguno ni alegaciones de hechos que no resulten de los autos. No obstante, si alguna de las partes presentara alguna sentencia o resolución judicial o administrativa firmes o documentos decisivos para la resolución del recurso que no hubiera podido aportar anteriormente al proceso por causas que no le fueran imputables, y en general cuando en todo caso pudiera darse lugar a posterior recurso de revisión por tal motivo o fuera necesario para evitar la vulneración de un derecho fundamental, la Sala, oída la parte contraria dentro del plazo de tres días, dispondrá en los dos días siguientes lo que proceda, mediante auto contra el que no cabrá recurso de reposición, con devolución en su caso a la parte proponente de dichos documentos, de no acordarse su toma en consideración. De admitirse el documento, se dará traslado a la parte proponente para que, en el plazo de cinco días, complemente su recurso o su impugnación y por otros cinco días a la parte contraria a los fines correlativos".

Por tanto, de tal precepto se deriva que, tras establecer el principio general según el cual en los recursos de suplicación la Sala no admitirá a las partes documento alguno ni alegaciones de hechos que no resulten de los autos, principio que se basa en que el juicio laboral lo es en única instancia y el citado recurso tiene naturaleza extraordinaria, establece también la correspondiente excepción, al añadir, acto seguido, que no obstante si alguna de las partes presentara alguna sentencia o resolución judicial o administrativa firme o documentos decisivos para la resolución del recurso que no hubiera podido aportar anteriormente al proceso por causas que no le fueran imputables, la Sala resolverá.

Pues bien, según tal precepto, los casos en los que cabe admitir tan excepcional medida introductoria de elementos novedosos son los que se especifican en el mismo y no cualesquiera otros diferentes de aquellos.

Cuando el documentos o documentos aportados reúnan todas las anteriores exigencias, la Sala valorará en cada caso el alcance del documento -art. 271 LEC- en la propia sentencia o auto que haya de dictar.

Examinada la documentación que la parte señalada quiere introducir en esta fase de suplicación cabe observar que la misma no se encuentra en ninguno de los casos o supuestos a que se refiere el artículo 233 de la LRJS lo que determina la necesidad de acordar el rechazo a la unión a las presentes actuaciones de dicha documental, existiendo coincidencia entre las partes en el hecho de que -de acogerse la petición contenida en el recurso- la indemnización tendría como fecha final aquella que coincidiera con la de reincorporación de D. Jesus Miguel, con independencia del día concreto en que tal situación se produjera.

C) Derecho a la indemnización tras la reincorporación de la excedencia voluntaria.

Con amparo procesal en el apartado c del artículo 193 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social por entender que se ha infringido el artículo 46 del Estatuto de los Trabajadores en sus apartados 2, 5 y 6, en relación con los artículos 1100 y 1101 del Código Civil.

En este sentido, se mantiene por la parte recurrente que, partiendo de la acreditación de vacantes, ello debe conllevar no solo el derecho a ser incorporado, que ya ha sido reconocido en la sentencia recurrida, sino también el derecho a ser indemnizado por el retraso de dicha incorporación por el salario dejado de percibir , con cita de la sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo de 4/20/2015, rec. 148/2014.

Seguidamente mantiene las siguientes peticiones:

-Petición principal: "... entendemos que se debe condenar al abono del salario dejado de percibir desde el 3/4/2018, fecha de la última solicitud de reincorporación (hecho probado tercero), hasta que se proceda a la reincorporación efectiva del trabajador que a fecha de hoy no se ha producido".

-Petición subsidiaria: "En la sentencia se da por reproducida la vida laboral del trabajador ... Como es lógico en los periodos de inactividad laboral que se recogen en la vida laboral y... que son: -15/2/2018 a 2/4/2018. -16/10/2018 a 21/10/2018. -8/12/2018 a 11/3/2019. -1/5/2023 a 16/7/2023, es claro que se debe condenar al abono de la indemnización por lucro cesante".

Finaliza indicando que, respecto a la prestación de desempleo y su deducción, entiende que procede la indemnización por la totalidad del salario dado que la prestación de desempleo se ha consumido, por lo que el perjuicio causado es que ese desempleo ya no se va a percibir en el futuro al estar ya consumido o de forma subsidiaria, el abono de la diferencia entre el salario y la prestación.

Respecto de la procedencia de una indemnización por daños y perjuicios cuando existiendo una vacante, la misma no es ofrecida al trabajador en excedencia, supuesto declarado probado en la instancia y que ha determinado que en el fallo de la sentencia se recoja el reconocimiento del derecho del Sr. Jesus Miguel a su reincorporación inmediata a su puesto de trabajo, como mantiene el Tribunal Supremo (Sala de lo Social), en la sentencia de 12-02-2015, la declaración del derecho del actor a ser reintegrado a su puesto de trabajo puede llevar consigo el derecho a ser indemnizado, y se presume que la reincorporación tardía del trabajador excedente da lugar a una indemnización de daños y perjuicios, cuya cuantía se cifra -en principio- en los salarios dejados de percibir a causa de la conducta de incumplimiento de la empresa, correspondiendo al trabajador la acreditación de los daños y perjuicios superiores que considere se le han producido y correspondiendo al empresario la acreditación de los hechos impeditivos de las indemnizaciones reclamadas.

Partiendo, por tanto, de tal derecho, deben ser varias las cuestiones a las que dar respuesta en atención a las concretas solicitudes del recurrente en su suplicación: fechas de inicio y fin de la indemnización, importe de la misma en función del salario a tener en cuenta, e influencia de las situaciones profesionales en las que se ha encontrado el demandante.

1. Fechas.

Teniendo en cuenta los términos del suplico del escrito de formalización de la suplicación, se interesa el pago de la indemnización desde el 3 de abril de 2018, fecha que se identifica con la de última solicitud de reincorporación , lo que efectivamente se hace constar como acreditado en el relato fáctico, hecho tercero y hasta la efectiva reincorporación del actor.

A la fecha inicial habrá de estarse porque ese día ya existían vacantes que pudieron ser adjudicadas a D. Jesus Miguel conforme se recoge -con innegable valor de hecho probado- en el fundamento de derecho tercero de la sentencia, f. 12/14 de la misma, todo ello conforme al contenido de la sentencia dictada por la Sección 6ª de esta Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, en fecha 25-03-2019, nº 319/2019, rec.1073/2018, donde se hace un estudio sobre la doctrina del Tribunal Supremo en esta materia, que es la siguiente:

"La cuestión planteada a través del presente motivo, por lo tanto, consiste en determinar a partir de qué día incurre la empresa en mora en el cumplimiento del deber de reincorporar al excedente voluntario a su puesto de trabajo...

La doctrina unificada de esta Sala sobre la materia, resumidamente, viene situando el referido "dies a quo" en la fecha de presentación de la papeleta de conciliación previa a la demanda, cuando se trata de supuestos en los que la vacante se ha producido en fecha posterior a la petición de reingreso ( sentencias de 14 de marzo 1995 (Rec-1300/94 ) y de 21 de enero de 1997 (Rec-2004/96 ) dictada por el Pleno de la Sala).

Tal doctrina no se aplica, como dice la sentencia de 13 de febrero de 1998 (Rec-1076/1997 ), cuando al terminar el periodo de excedencia existe vacante de la categoría del trabajador excedente, pues en este caso los daños y perjuicios... serán los causados desde el día en que terminó la excedencia voluntaria.

Como se puede observar la solución se determina en función de dos factores: La fecha de producción de la vacante y la de petición de reingreso (...).

La cuestión litigiosa ha sido, ya, últimamente unificada por reiteradas sentencias de esta Sala y concretamente por la STS dictada en fecha 4 de junio de 2009 (Rec. 3322/2008 ...), en su fundamento de derecho tercero del recurso, 3.b) "La petición de reingreso efectuada en momento en que no existe vacante idónea disponible, aun cuando ciertamente demuestra la voluntad del excedente para el que finaliza el periodo que abarca esta situación de que quede alzada la suspensión que pesa sobre su contrato de trabajo, no constituye, sin embargo, interpelación eficaz para constituir a su empresario en mora, dado que en tal momento el derecho al reingreso no es aún exigible, por lo cual dicha interpelación no debe generar los efectos resarcitorios que derivan de lo dispuesto por el citado artículo 1.100, en relación con el artículo 1.101, también del Código Civil .

La petición de reingreso , aun cuando en función de la buena fe y lealtad recíproca, debe dar lugar a que el empresario proporcione al trabajador que recaba información la de las vicisitudes de su plantilla que le afectan -información que también puede obtener de la representación unitaria o sindical-, no ha de producir, sin embargo, un desplazamiento de la responsabilidad en la gestión del propio interés que exima al trabajador de efectuar interpelación que fuera apta para generar la mora, por realizarse cuando la obligación es exigible e incluir ofrecimiento de puesta a disposición para la prestación de servicios, eludiendo con esto último lo que dispone el último párrafo del tantas veces citado artículo 1.100 con relación a las obligaciones recíprocas."

2. Importe del salario como módulo para el cálculo de la indemnización.

Dentro de los hechos probados, el único salario fijado lo ha sido por importe de 2.259,00 euros al mes con prorrateo de pagas extras y al mismo, respetado por el recurrente, habrá de estarse.

3. Influencia de las situaciones profesionales en las que se ha encontrado el demandante.

Nuevamente, ha de partirse de los hechos probados, aquí del apartado 4º, donde se recoge que el trabajador -según su vida laboral- ha figurado dado de alta en diversos periodos como empleado para otras empresas, también ha percibido desempleo y en otras ocasiones ni ha prestado servicios ni ha percibido prestaciones económicas, todo ello en los términos que figuran en el citado documento, cuyo íntegro contenido se dio por reproducido en la sentencia y que permite que para una mayor concreción y fijación clara de los diversos períodos en alta y en prestaciones por desempleo seguidamente se trascriben:

-Fundación Ayuda en Acción.

Del 3-4-2018 al 8-7-2018

-Fundación Ayuda en Acción.

Del 10-7-2018 al 15-10-2018

-Zabala Innovation Consulting, S.A.

Del 22-10-2018 al 7-12-2018

Vacaciones retribuidas y no disfrutadas del 8-12-2018 al 11-12-2018.

-Empresa Transformadora Agraria, S.A.

Del 12-3-2019 al 23-3-2022

Vacaciones retribuidas y no disfrutadas del 24-3-2022 al 30-3-2022

-Prestación desempleo extinción

Del 1-4-2022 al 19-3-2023

-TSK Electrónica y Electricidad, S.A.

Del 20-3-2023 al 30-4-2023

-Madiba Mineral, S.L.

Del 17-7-2023 al 3-1-2024

-Shefa Gold, S.L.

Del 4-1-2024 no constando datos de fecha posterior.

Partiendo, por tanto, de que el trabajador excedente con derecho a reingreso se puso a disposición de la empresa para reanudar su prestación de servicios, y la negativa empresarial a su ocupación le pudo causar una pérdida indemnizable de rentas de trabajo, su derecho e importe varía según la situación en la que se encontró el actor/recurrente a partir del 3 de abril de 2018, sobre un baremo para su cálculo de 2.259 euros al mes, lo cual deberá ser fijado en ejecución de sentencia, dado el contenido de los hechos probados en los que no figuran los ingresos obtenidos por la actividad profesional del Sr. Jesus Miguel ni -en su caso- por su situación de desempleo:

En las fechas en que no haya prestado servicios por cuenta ajena para otras empresas ni haya percibido prestación por desempleo, la pérdida ha sido total, por lo que en esos días deberá percibir la indemnización equivalente al salario de esos períodos.

En las fechas en que sí ha prestado servicios por cuenta ajena para otras empresas e incluso ha figurado en alta en la seguridad social por vacaciones que le han sido abonadas porque no se disfrutaron en días en descanso, la indemnización será equivalente al salario de esos periodos previo descuento de lo percibido en esos otros trabajos, sin que el resultado pueda ser negativo para el actor. De esta manera, sólo se podrá fijar indemnización en favor del actor si las ganancias obtenidas por esos otros empleos lo han sido por cuantía inferior al salario que hubiera percibido de haberse producido la reincorporación de manera correcta temporalmente y únicamente por la diferencia.

Y por lo que se refiere a las fechas en que cobró la prestación por desempleo, ha de estarse a lo mantenido por la Sección 1ª de esta Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, en sentencia de 22-02-2019, nº 216/2019, rec.833/2018, en el sentido de que debe reconocerse la indemnización equivalente a los salarios por esos períodos sin descuento de lo cobrado por desempleo, con base en la siguiente argumentación:

"El recurrente ha consumido una prestación de desempleo a la que tenía derecho por reunir los presupuestos legales para ello, al haber trabajado para otra empresa que no es la demandada, sin que exista en nuestro ordenamiento un mecanismo de regularización para que esa prestación, que ya ha producido efectos, se compense con una indemnización en base al art. 1.101 del Código Civil, ausencia de previsión legal que tiene su correlato en la falta de obligación de cotización por la empresa demandada, produciéndose un enriquecimiento injusto a favor de esta última en el caso de deducirse de la indemnización lo percibido por el actor por desempleo. Es por ello que ... debe suprimirse del fallo de la sentencia recurrida la mención a que ha de descontarse de la indemnización por lucro cesante lo percibido por el actor por desempleo ... y, en su lugar, entender que no deberá descontarse de la indemnización por lucro cesante lo percibido en concepto de prestación por desempleo".

En el mismo sentido, sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía-Sevilla de 28-03-2019, nº 926/2019, rec.113/2018:

"B) La tercera pretensión formulada en el recurso a examen consiste en que... no se detraiga el importe de la prestación por desempleo percibida en el mismo. En su apoyo la representación letrada del actor arguye con cita de los arts. 1100 , 1101 y 1106 del Código Civil y 46.5 del Estatuto de los Trabajadores y de la doctrina como infringidos, que la solución que propone no supone un enriquecimiento injusto para quien consume el derecho a la prestación y no podrá volver a lucrarla hasta que reúna un nuevo período de carencia, y que la aplicada en la sentencia conlleva un enriquecimiento sin causa de la empresa que aprovecha el consumo de un derecho que pertenece a la esfera patrimonial del demandante para ahorrarse parte de la indemnización generada como consecuencia de su conducta incumplidora. Esta petición debe ser acogida de conformidad con la doctrina fijada por la Sala de lo Social del Tribunal Supremo en sentencia de 23 de diciembre de 1997 (Rec. 2362/97) en el sentido de que no procede descontar las prestaciones por desempleo de la indemnización de daños y perjuicios reconocida por la demora en el reingreso del trabajador tras una excedencia voluntaria. Con arreglo a este criterio el hecho de que el importe de la indemnización se cifre en las retribuciones dejadas de percibir por el trabajador en un período en que estaba percibiendo prestaciones por desempleo no supone, a falta de previsión legal específica, que el empresario pueda financiar su incumplimiento con una prestación pública...".

A ello debe añadirse que en este pleito no es parte la entidad gestora del desempleo ni se ha planteado / debatido el deber de reintegro por el trabajador de la cantidad previamente recibida por desempleo..."

Y en los términos expuestos se acoge el recurso, al considerar que la sentencia de instancia sí incurrió en las infracciones puestas de manifiesto en el mismo, cuando denegó cualquier tipo de indemnización en favor de la parte actora/recurrente.

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