La sentencia de la Sala de lo Civil del Tribunal
Supremo, sec. 1ª, de 13 de marzo de 2023, nº 362/2023, rec. 4354/2020, establece que los gastos del hijo
incluyendo el importe del alquiler de su vivienda han de ser sufragados por los
progenitores en la proporción y porcentaje que los tribunales consideren
adecuados a la vista de las circunstancias acreditadas, siendo materia
reservada al tribunal de instancia y que no puede ser objeto de casación salvo
clara vulneración del juicio de proporcionalidad.
Validez y eficacia de un acuerdo prematrimonial por el que los futuros contrayentes renuncian a reclamarse por cualquier concepto o acción que pudiera generarse por razón del matrimonio, la convivencia, gastos, bienes, derechos u obligaciones matrimoniales, independientemente de la cuantía de los ingresos de cada uno de ellos.
Resultan plenamente admisibles los
pactos en capitulaciones matrimoniales previstos para crisis matrimonial, sobre
renuncia a pensión compensatoria y compensación por el trabajo para la casa,
por regir el principio de autonomía de la voluntad de los cónyuges siempre que
se cumplan los requisitos de los contratos.
Los acuerdos entre los cónyuges con
válidos cuando el consentimiento de ambos ha sido libremente formado y emitido,
así como tampoco se perjudiquen los intereses de los hijos que deben quedar
garantizados con los alimentos a su favor.
La argumentación de la sentencia
recurrida de la AP dirigida a privar de eficacia a la renuncia incorporada a
las capitulaciones matrimoniales no es correcta.
A) Hechos.
1º) El presente recurso trae causa de
una demanda de divorcio interpuesta por la esposa quien, además de la
disolución del vínculo, solicita la adopción de medidas definitivas referidas
al hijo común del matrimonio, así como una pensión por desequilibrio y una compensación
por extinción del matrimonio.
Con anterioridad a la celebración del
matrimonio, las partes otorgaron una escritura de capitulaciones matrimoniales
en la que acordaron que el matrimonio proyectado se regiría por el régimen de
separación de bienes y que, en caso de divorcio, nada se reclamarían el uno al
otro por cualquier concepto o acción que pudiera generarse por razón del
matrimonio, la convivencia, gastos, bienes, derechos u obligaciones
matrimoniales, independientemente de la cuantía de los ingresos de cada uno de
ellos.
Atribuida la custodia del niño a favor
de la madre, la Audiencia Provincial impone al padre, en concepto de alimentos
ordinarios del hijo, la obligación de pago de una pensión de 500 euros
mensuales, el pago de los gastos de educación, y el pago del 70% de la renta
que se abona por el alquiler de la vivienda en la que el niño reside con la
madre. La Audiencia reconoce además a favor de la exesposa una pensión
compensatoria de 500 euros al mes durante tres años y una compensación por
dedicación a la casa y a la familia de 30 000 euros.
Recurre en casación el esposo por un
único motivo en el que denuncia que la sentencia recurrida no ha respetado lo
acordado por las partes, infringiendo el principio de autonomía de la voluntad
y la jurisprudencia de la sala sobre negocios jurídicos de familia.
2º) Son antecedentes necesarios los
siguientes.
1. La sentencia de primera instancia,
estimando en parte la demanda interpuesta por la esposa, declara disuelto por
divorcio el matrimonio civil contraído el día 12 de diciembre de 2012 entre
Julio y Covadonga.
La sentencia del juzgado, demás, confirma como definitivas las medidas acordadas en el auto de medidas provisionales en el que se atribuyó a la esposa la guarda y custodia del hijo menor común ( Urbano, nacido en 2014), se atribuyó a la madre y al hijo el uso del piso que había venido constituyendo la vivienda familiar, se fijó a cargo del padre el pago de una pensión de alimentos a favor del hijo por importe de 500 euros mensuales, así como el pago de los costes íntegros de la escolarización del menor, el setenta por ciento de los gastos extraordinarios, y se decía también que "el padre contribuirá igualmente a los alimentos mediante el abono del importe de la renta de 1 400 euros mensuales del arrendamiento de la vivienda en que reside el menor". Finalmente, el juzgado declaró "no haber lugar a establecer pensión compensatoria ni indemnización a favor de D. ª Covadonga".
Por lo que se refiere a los alimentos a
favor del niño, el juzgado razonó:
"Por lo que respecta a la pensión de alimentos y a la contribución del padre a los gastos de formación y mantenimiento del hijo común, incluido el coste del arrendamiento de la vivienda en que reside, no se ha demostrado en el acto de la vista que haya mediado una alteración sustancial de los factores que se ponderaron para acordar las medidas coetáneas adoptadas en el auto de 20 de septiembre de 2018 cuya parte dispositiva ha quedado transcrita, siendo lo procedente, en consecuencia, corroborar lo decidido. En todo caso, no ha lugar a añadir a la aportación del padre los gastos de desplazamiento del hijo al centro escolar en que cursa sus estudios ya que tal solicitud se plantea de forma extemporánea en el acto de la vista y sin perjuicio del aconsejable cambio a un colegio más cercano al domicilio en que reside, cuestión ésta que, de subsistir desacuerdo, deberá solventarse acudiendo al expediente regulado en el art. 86 de la Ley de la Jurisdicción Voluntaria".
Por lo que se refiere a la pretensión de
la esposa de reconocimiento a su favor de una pensión compensatoria de 800
euros mensuales durante dos años o un pago único en la cantidad de 71 195,62
euros, así como la solicitud de indemnización de 51 200 euros al amparo del
art. 1438 CC, el juzgado basa su desestimación en las siguientes
consideraciones:
"A este respecto, debe significarse que en la escritura de capitulaciones matrimoniales de fecha 23 de noviembre de 2012 otorgada ante el notario de Madrid D. Miguel Mestanza Iturmendi con el nº 1878 de orden de su protocolo, se estipula en su apartado quinto: "Los comparecientes reconocen poseer la suficiente formación y cualificación profesional como para poder ejercer una actividad profesional que les permita satisfacer a día de hoy sus necesidades privativas de manera independiente, así como cooperar, de manera proporcional a sus respectivos recursos económicos, al sostenimiento de los gastos comunes y cargas del matrimonio. Finalmente, los comparecientes manifiestan su intención de mantener en el futuro una dedicación paritaria a las cargas y deberes de su matrimonio y, en su caso, al cuidado de los hijos, bien directamente o mediante la contratación de terceros que complementen dichas funciones".
"En la estipulación sexta de la citada escritura pública se indica que: "manifiestan asimismo los señores comparecientes, aun advertidos por mí, (el notario) de la trascendencia y contundencia de este pacto, que quieren pactar, y en efecto pactan, que, en caso de disolución, divorcio o nulidad del matrimonio proyectado nada se reclamarán el uno al otro por ningún concepto o acción que pudiera generarse por razón del matrimonio, la convivencia, gastos, bienes, derechos u obligaciones matrimoniales, independientemente de la cuantía de los ingresos de cada uno de ellos. A excepción de las acciones que amparen a los hijos comunes, en su caso".
"(...)
"En el presente caso, los cónyuges concertaron en la referida escritura de 23 de noviembre de 2012, aportada como documento nº 2 con la demanda rectora, no sólo capitulaciones matrimoniales para establecer un régimen económico matrimonial de separación absoluta de bienes, sino también el mismo día, de forma consciente y ante el mismo notario un convenio regulador prenupcial, por lo que si bien tal acuerdo jurídico prematrimonial no viene regulado expresamente en nuestro ordenamiento jurídico, cabe otorgar plena validez y eficacia al mismo si, como acontece en este caso, se ha suscrito libremente al amparo del principio de la autonomía de la voluntad consagrado en el art. 1255 del Código Civil y de la posibilidad de los cónyuges de celebrar entre sí toda clase de contratos permitida en el art. 1323 de dicho texto legal.
"Partiendo de lo dicho, es inestimable la concesión de pensión por desequilibrio económico o indemnización alguna a favor de la actora y, en este sentido, la frívola invocación por parte de su defensa del art. 1328 del Código Civil, que en relación con las capitulaciones matrimoniales proclama que "será nula cualquier estipulación contraria a las leyes o a las buenas costumbres o limitativas de la igualdad de derechos que corresponde a cada cónyuge", carece de referendo legal ya que el referido precepto tiene como finalidad evitar que por vía de la convención privada puedan derogar los cónyuges normas que tienen carácter de orden público en la regulación de sus derechos, lo que no es el caso al tratarse de materias disponibles para las partes y susceptibles de transacción. La radical separación e independencia de las esferas patrimoniales de cada uno de los esposos que se pactó en dicha escritura hace inviable cualquier reclamación económica sin que, por otro lado, sea en este procedimiento donde quepa plantearse cualquier cuestión relativa al error en el consentimiento otorgado".
2. Las dos partes recurrieron en
apelación la sentencia del juzgado. Por lo que interesa a efectos de este
recurso, la Audiencia revoca parcialmente la sentencia del juzgado y fija que:
"3.- El padre abonará, dentro de los alimentos ordinarios, el 70% de la renta que se abona por el alquiler de la vivienda donde reside el menor con su madre.
"4.- D. Julio abonará a D.ª Covadonga, como pensión compensatoria la suma de 500 € mensuales, durante tres años a contar desde la notificación de esta sentencia. Pensión que se actualizará cada mes de enero, según las variaciones del IPC, y se abonará entre el 1 y el 10 de cada mes, mediante ingreso en la cuenta bancaria que al efecto se designe por D.ª Covadonga.
"5.- Como compensación por dedicación a la casa y familia, D. Julio abonará a D.ª Covadonga la suma de 30 000 euros".
3. Por lo que se refiere a los alimentos
del niño, la Audiencia afirma:
"Por lo que respecta al importe de la pensión de alimentos que el padre debe abonar al hijo, en concreto lo relativo al pago del alquiler íntegro de la vivienda donde reside el menor y la madre, no considera este tribunal justificado y proporcional que el padre tenga que abonar el 100 % del mismo; dado que con ello se está abonando así mismo por esta vía, un derecho de habitación, es decir unos alimentos a favor de la exesposa, pese al divorcio acordado. Por ello consideramos más ajustado a derecho y proporcional a los ingresos netos/disponibilidad económica del padre que se sitúan, como mínimo, en torno a unos 100 000 € al año, si descontamos de sus ingresos recogidos en la última declaración de IRPF aportada, los gastos que enumera en su recurso, donde se incluyen la contribución a los alimentos de tres hijos de una relación anterior, que se abone por este concepto el mismo porcentaje que los gastos extraordinarios, es decir el 70 % de dicha renta. Al respecto, se debe tener en cuenta, que D. Julio pese a las alegaciones que hace en este motivo del recurso, en relación a su matrimonio anterior, firmó un convenio regulador, de fecha 19/6/09, en el que asumía abonar el 100 % de las cuotas de comunidad de la vivienda que siguen usando los hijos de dicha relación, folios 115 y ss.".
4. Por lo que se refiere a la pensión
compensatoria y a la compensación por dedicación a la casa solicitadas por la
esposa la Audiencia, tras citar jurisprudencia sobre la validez y eficacia
general de los convenios entre los cónyuges, añade que:
"De cara a una posible renuncia a
pensiones compensatoria, art. 97 del CC o indemnización por dedicación a la
casa y a la familia, art. 1438 del CC, es necesario que los mismos se hayan
realizado y se mantengan dentro de ciertos límites, previstos y previsibles, a
fin de evitar posibles situaciones de desigualdad, desequilibrio o precariedad,
que puede conllevar una nulidad o reajuste de dichos pactos.
"En el presente caso ha quedado
acreditado que al menos desde que nació Urbano, ha sido la madre quien se ha
dedicado fundamentalmente a su cuidado y atenciones personales, por lo que el
padre, D. Julio, no ha cumplido esa contribución paritaria pactada en las
capitulaciones matrimoniales; por ello esa renuncia estipulada en ellas sobre
posibles reclamaciones patrimoniales entre los cónyuges, como consecuencia del
matrimonio o convivencia, queda en cierto modo mitigada por no darse las
condiciones y circunstancias establecidas en dichas capitulaciones. Por lo que
no rige de forma absoluta esa renuncia pactada en las capitulaciones,
debiéndose examinar las circunstancias del caso, para ver si procede o no
reconocer a D.ª Covadonga las compensaciones que pide al amparo de los arts. 97
y 1438 del CC.
"En relación al art. 1438 del CC;
inicialmente a la vista del texto de las citadas capitulaciones matrimoniales,
donde se pacta como régimen económico matrimonial el de separación de bienes y
una renuncia a reclamaciones futuras entre ellos por causa del matrimonio,
convivencia, etc., se puede decir que existe una plena igualdad entre los
cónyuges, dada su cualificación profesional y formación, así como por la
información y advertencias recibidas del notario autorizante de las mismas; sin
que en ellas se hable que ambos cónyuges estén realizando ya una actividad
profesional o vayan a empezarla, sino más bien se habla de las facultades y
posibilidades que ambos tienen para ello. Pero esa renuncia, está estrechamente
vinculada la asunción por ambos cónyuges de contribuir también de forma paritaria
a las cargas y deberes del matrimonio, así como al cuidado de los hijos, si los
hubiera; sin que se haya acreditado en modo alguno la imposibilidad o carencia
por parte de D.ª Covadonga de conocer e interpretar el alcance y contenido de
las cláusulas pactadas".
B) Recurso de casación.
1º) El recurrente impugna el
reconocimiento de la pensión compensatoria y la indemnización que fija la
sentencia recurrida en favor de la esposa, así como el pronunciamiento relativo
a la obligación del padre de abonar, dentro de los alimentos ordinarios a favor
del hijo común, el setenta por ciento del alquiler de la vivienda en la que
reside el niño con su madre, y que el recurrente considera como una pensión
compensatoria encubierta.
Argumenta que en la escritura de capitulaciones otorgada antes de la
celebración del matrimonio pactaron que nada se reclamarían en caso de divorcio
en atención a la radical separación de patrimonios que las partes querían
mantener. Considera que la sentencia recurrida infringe los arts. 1255 y 1323
CC porque no respeta los acuerdos recogidos en una escritura pública, en contra
de la seguridad jurídica y de la jurisprudencia de la sala, que admite la
validez de los contratos entre los cónyuges. Razona que no consta que haya
quedado acreditado que el padre no atendiera al hijo, que la renuncia era
independiente de la cuantía de los ingresos, que no se hizo constar que
estuvieran ligadas la renuncia y la contribución paritaria a las cargas y al
cuidado del hijo, y que no consta que la dedicación al cuidado de la familia,
el matrimonio y la maternidad impidieran a la esposa desarrollar su carrera
profesional.
2º) El Ministerio Fiscal, en su informe, manifiesta que el pronunciamiento relativo al pago por el padre de un porcentaje de la renta del alquiler de la vivienda se impone al padre en concepto de gastos ordinarios, por lo que su petición en este extremo debió ser inadmitida y debe ser desestimada, por cuanto la fijación de la cuantía de los alimentos es facultad discrecional del juez de instancia y en el caso la sentencia recurrida, y previamente la de instancia, motivan su decisión en interés del menor.
C)
Objeto de la litis.
La cuestión básica planteada por el
recurrente es jurídica y se refiere a la eficacia de un acuerdo prematrimonial
por el que los futuros contrayentes renuncian a reclamarse por cualquier
concepto o acción que pudiera generarse por razón del matrimonio, la
convivencia, gastos, bienes, derechos u obligaciones matrimoniales,
independientemente de la cuantía de los ingresos de cada uno de ellos. También
se ha invocado el interés casacional con cita de la jurisprudencia de la sala.
Procede por tanto que entremos a analizar la cuestión jurídica planteada en el
recurso de casación.
El recurso se funda en un único motivo
porque trata de incluir en el ámbito de la renuncia contenida en las
capitulaciones matrimoniales no sólo lo que pudiera corresponderle a la esposa
como prestación por desequilibrio e indemnización compensatoria, sino también
la cuantía que el tribunal de apelación ha reconocido, dentro de los alimentos
debidos al hijo, referida al alquiler de la vivienda donde reside el menor con
su madre.
El argumento que utiliza el recurrente
es que, de esta forma, se está reconociendo a la madre una pensión encubierta.
Este argumento del recurrente no puede
prosperar porque realmente lo que está haciendo es cuestionar en casación la
cuantía de los alimentos reconocidos a favor del hijo menor sin acreditar la
vulneración del juicio de proporcionalidad entre los recursos de los
progenitores en que se ha basado la Audiencia para fijar los alimentos.
Por ello, desestimamos la impugnación
efectuada por el recurrente de la condena a abonar, dentro de los alimentos
ordinarios, el setenta por ciento de la renta que se abona por el alquiler de
la vivienda donde reside el menor con su madre.
La sala comparte las alegaciones de la
fiscal sobre este particular cuando razona que, dado que el pronunciamiento
relativo al porcentaje del alquiler se impone al padre en concepto de gastos
ordinarios, su petición en este extremo afecta al interés del menor, pues
gastos ordinarios son todos aquellos necesarios para el sustento, habitación,
vestido y asistencia médica de los hijos. Los gastos ordinarios son, por lo
tanto, todos aquellos gastos previsibles, periódicos e indispensables para
atender las necesidades primarias y elementales de los hijos.
Como advierte la fiscal, las sentencias
de primera instancia y de apelación atribuyen la guarda y custodia del niño a
la madre, y a la madre y al hijo les atribuyen el uso de la vivienda que ha
venido constituyendo el domicilio familiar y en el que han venido viviendo y
viven en régimen de alquiler.
Dado que el hijo común menor vive en dicho domicilio, el importe del alquiler
ha de ser sufragado por los progenitores necesariamente, si bien y a falta de
acuerdo, en la proporción y porcentaje que los tribunales consideren adecuado y
procedente a la vista de las circunstancias que concurran y se estimen
acreditadas.
En este sentido, de acuerdo con
reiterada jurisprudencia hay que tener en cuenta que la fijación de la entidad
económica de la pensión y la integración de los gastos que se incluyen en la
misma entra de lleno en el espacio de los pronunciamientos discrecionales,
facultativos o de equidad, que constituye materia reservada al tribunal de
instancia y, por
consiguiente, no puede ser objeto del recurso de casación salvo clara
vulneración del juicio de proporcionalidad que el recurrente no justifica,
alterando los parámetros tenidos en cuenta por la sentencia recurrida
(recogiendo el criterio de la sala, recientemente, autos del TS de 20 de
febrero de 2023, rc. 5066/2022, de 8 de febrero de 2023, rc. 5218/2022).
La sentencia recurrida explica y
argumenta las razones de su decisión, atendiendo a los ingresos, los gastos y
la disponibilidad económica del padre, por lo que en este punto no puede
admitirse el recurso de casación.
D) La supresión de la pensión por
desequilibrio y de la compensación por el trabajo para la casa.
En el caso, los pactos discutidos se
incluyeron en una escritura de capitulaciones en las que, además de pactar el
régimen de separación de bienes, acordaron que "en caso de disolución,
divorcio o nulidad del matrimonio proyectado nada se reclamarán el uno al otro
por ningún concepto o acción que pudiera generarse por razón del matrimonio, la
convivencia, gastos, bienes, derechos u obligaciones matrimoniales,
independientemente de la cuantía de los ingresos de cada uno de ellos".
La exesposa entiende, al igual que el
exesposo, que los términos acordados en la escritura de capitulaciones
comportan una renuncia tanto a la prestación por desequilibrio (art. 97 CC)
como a la compensación por el denominado trabajo para la casa ( art. 1438 CC),
pero argumenta, y su tesis ha sido acogida por la sentencia recurrida, que en
este caso no rige la renuncia acordada porque, al no haberse dado la
contribución paritaria en el cuidado del hijo, no se dan las condiciones y
circunstancias pactadas en las capitulaciones. Partiendo de este presupuesto,
la sentencia recurrida analiza si concurren los requisitos para reconocer la
prestación por desequilibrio y la compensación por el trabajo para la casa,
entiende que sí, y condena al exesposo a pagar por los dos conceptos.
El recurso de casación va a ser estimado
porque la argumentación de la sentencia recurrida dirigida a privar de eficacia
a la renuncia incorporada a las capitulaciones matrimoniales no es correcta.
La jurisprudencia de la sala ha venido
admitiendo con amplitud el juego de la autonomía de la voluntad en el ámbito de
las relaciones económicas entre las personas casadas, a las que se reconoce el
poder de autorregulación de sus propios intereses cuando se trata de materias
disponibles. Ello de conformidad con el principio de libertad contractual (art.
1255 CC) y la libertad de contratación entre los esposos, que desde 1981
consagra el art. 1323 CC, en la línea con los principios constitucionales de
libertad (art. 1 CE), igualdad (art. 14 CE) y libre desarrollo de la
personalidad (art. 10). Con carácter general, además de las sentencias citadas
por el recurrente, la sala ha dictado otras que han reconocido la validez y
eficacia de pactos entre los esposos o entre los futuros esposos. Entre las más
recientes, las sentencias del TS nº 428/2022, de 30 de mayo, STS nº 315/2022,
de 20 de abril, STS nº 130/2022, de 21 de febrero, y STS nº 59/2022, de 31 de
enero, y las que se citan en ellas.
En el caso que debemos resolver, la
renuncia por los futuros esposos a los derechos y acciones que pudieran
corresponderles en el momento de divorcio se introdujo de manera preventiva en
unas capitulaciones matrimoniales, junto al contenido típico referido al
establecimiento de un régimen económico matrimonial de separación de bienes (art.
1325 CC).
Nos encontramos por tanto ante unos
pactos en previsión de una crisis matrimonial, plenamente admisibles como
negocios de familia siempre que se cumplan los requisitos de los contratos (en
especial, art. 1261 CC) y que respeten los límites infranqueables que resultan
de la Constitución y del resto del ordenamiento (arts. 1255 y 1328 CC), en el entendido de que el orden público
como límite a la autonomía de la voluntad para la ordenación de los efectos de
la crisis matrimonial se identifica sustancialmente con los principios y
valores constitucionales. Así, señaladamente, los pactos no pueden romper la
igualdad jurídica en la posición de los esposos, dando lugar a situaciones de
sumisión en lo personal o en lo patrimonial, ni excluir la libertad personal de
permanecer o poner fin a la relación matrimonial (art. 32 CE), ni ser
contrarios al interés de los hijos menores (art. 39 CE). Tampoco pueden
contravenir normas imperativas, como la renuncia a alimentos futuros, cuando
procedan.
En la regulación del Código civil la
compensación por desequilibrio y la compensación por el "trabajo para la
casa" tienen carácter disponible, tanto en su reclamación, que puede
renunciarse, como en su configuración. Ambas se conceden solo a petición de
parte y su determinación judicial debe hacerse teniendo en cuenta los acuerdos
a que hubieran llegado los cónyuges (art. 97 CC (EDL 1889/1), para la
compensación por desequilibrio), o a falta de acuerdo entre los cónyuges (art.
1438 CC, para la compensación por el trabajo doméstico). Los acuerdos sobre
estos derechos, y en particular, los que incluyen su renuncia, pueden formar
parte de convenios reguladores de la crisis matrimonial que, de conformidad con
lo dispuesto en el art. 90.2 CC, "serán aprobados por el juez salvo si son
dañosos para los hijos o gravemente perjudiciales para uno de los
cónyuges". Se introduce así con carácter excepcional un denominado
"control de lesividad" que resultaría también aplicable a los pactos
prematrimoniales que incluyan contenido propio de un convenio regulador. Por la
excepcionalidad con la que se regula, es evidente que la lesividad no puede
apreciarse sin más por el hecho de que se renuncie a derechos que
corresponderían legalmente en caso de no existir renuncia, pero que se
configuran por el legislador como derechos disponibles.
Partiendo del respeto a la autonomía de
la voluntad de los cónyuges, la validez de sus acuerdos exige la formación
libre del consentimiento. En el caso, no se ha denunciado por la esposa ningún
vicio del consentimiento ni tampoco cabe presumir una relación de superioridad
del futuro esposo respecto de ella que diera lugar a que su consentimiento no
fuera libremente formado y emitido. Se trata de un matrimonio celebrado por dos
personas con cierta madurez, que llevaban cuatro años de relación sentimental,
incluido un periodo de convivencia. Cuando otorgaron las capitulaciones, días
antes de contraer matrimonio, los dos se encontraban divorciados (él con tres
hijos de su matrimonio anterior e importantes cargas económicas), es decir,
contaban con una experiencia matrimonial fracasada y el conocimiento de lo que
eso conlleva. La futura esposa disponía de una trayectoria personal y vital que
impide hablar de una parte "débil" o ignorante que pudiera haber
padecido error sobre las consecuencias de su renuncia: tenía en ese momento 43
años y era, según ha mantenido el recurrente, y ella no lo ha negado,
licenciada en economía y empresaria autónoma. Por otra parte, la intervención
del notario que autoriza la escritura pública de capitulaciones matrimoniales
garantiza que la futura esposa pudiera ser consciente de lo que implicaba la
renuncia que firmaba, y en este sentido es significativo que en la escritura el
notario hiciera constar lo siguiente: "manifiestan asimismo los señores
comparecientes, aun advertidos por mí, (el notario) de la trascendencia y
contundencia de este pacto, que quieren pactar, y en efecto pactan, que, en
caso de disolución, divorcio o nulidad del matrimonio proyectado nada se
reclamarán el uno al otro por ningún concepto o acción que pudiera generarse
por razón del matrimonio, la convivencia, gastos, bienes, derechos u
obligaciones matrimoniales, independientemente de la cuantía de los ingresos de
cada uno de ellos. A excepción de las acciones que amparen a los hijos comunes,
en su caso".
Partiendo por tanto de un consentimiento
libre y consciente, en el caso debemos rechazar que pueda apreciarse, por el
contenido del pacto y su objeto, referido a derechos patrimoniales disponibles,
algún límite a la autonomía privada que permita considerar que es lesivo. Como hemos dicho, para ello no es
suficiente que en el momento de la disolución del matrimonio concurran los
presupuestos para el reconocimiento de los derechos a que se ha renunciado,
porque precisamente esa es la finalidad del pacto que los futuros esposos
quisieron libremente por entender que así convenía a sus intereses. En la
escritura no se exoneró al futuro esposo de contribuir a las cargas del
matrimonio y ambos se reconocieron "la suficiente formación y
cualificación profesional como para poder ejercer una actividad profesional que
les permita satisfacer a día de hoy sus necesidades privativas de manera
independiente, así como cooperar, de manera proporcional a sus respectivos
recursos económicos, al sostenimiento de los gastos comunes y cargas del
matrimonio". En el momento de celebrarse el pacto, por tanto, partiendo
del reconocimiento de la cualificación y capacidad de ambos, y en consecuencia
de la posibilidad de obtención de ingresos propios y de la voluntad de mantener
esa situación independientemente de la cuantía de sus patrimonios, la renuncia
preventiva no puede considerarse lesiva para la esposa. En el caso, tampoco se
perjudican los intereses del hijo común, que quedan garantizados por los
alimentos reconocidos a su favor, en los términos que ya hemos expuesto.
Cierto que la aparición de
circunstancias no previstas puede colocar a un cónyuge en una situación que,
por no serle imputable, puede hacer irracional exigir el cumplimiento de la
previsiones negociales de los esposos, pero no es el caso , ni puede aceptarse
el argumento de la sentencia recurrida acerca de que no se han cumplido las
premisas de la renuncia porque el Sr. Julio continuara ejerciendo actividades
profesionales remuneradas y, llegado el nacimiento del hijo común, la Sra.
Covadonga se dedicara a su cuidado, sin que el cuidado personal del Sr. Julio
fuera paritario. En el propio pacto acordado por las partes se contemplaba la
posible contratación de terceros que complementaran la función de cuidado de
los hijos, y la sentencia recurrida (al cuantificar las prestaciones que
reconoce) tiene en cuenta que la dedicación de la esposa no fue
"excluyente". En todo caso, la dedicación personal de la esposa, si
además se dieran todos los respectivos presupuestos legalmente exigidos para
una y otra figura, podría dar lugar al reconocimiento del derecho a la
prestación compensatoria y de la compensación económica por el trabajo, pero no
permite concluir que la renuncia previa a tales derechos sea ineficaz, tal y
como hemos advertido ya.
En el caso no se ha alegado, ni la
sentencia menciona, que por alguna circunstancia extraordinaria la esposa no
pudiera trabajar, primero tras la celebración del matrimonio y luego tras el
nacimiento del niño.
Tampoco se ha alegado que por concurrir alguna circunstancia fuera de lo común
el cuidado del niño requiriera una dedicación especial que, al ser asumida en
exclusiva por la madre, la hubiera colocado, por no poder trabajar, en una
situación de precariedad económica que las partes no pudieron contemplar al
pactar las consecuencias económicas de un eventual divorcio. El presupuesto
común de las previsiones de los futuros esposos fue que ambos contaban con
capacidad para obtener ingresos separados y su voluntad libre fue mantener esa
situación de total independencia de los patrimonios y excluir las prestaciones
económicas y compensaciones que, de no mediar la renuncia, pudieran ser
exigibles. Y ello, según recoge expresamente el pacto, "independientemente
de la cuantía de los ingresos de cada uno" que, tal como resulta
acreditado en la instancia, eran ya desiguales con anterioridad a la
celebración del matrimonio.
De acuerdo con lo expuesto procede
estimar parcialmente el recurso de casación, casar parcialmente la sentencia
recurrida y, al asumir la instancia, declarar que no ha lugar a establecer
pensión compensatoria a favor de la exesposa ni tampoco a la indemnización al
amparo de lo establecido en el art. 1438 CC.
En consecuencia, para el caso de que se
hubiera solicitado y obtenido el pago, procede la devolución de las cantidades
abonadas por tales conceptos con sus intereses.
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