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viernes, 30 de octubre de 2026

La obligación de anonimato en la realización de ejercicio de oposiciones de ingreso a la función pública debe exigirse aunque las bases de la correspondiente convocatoria no la contemplen.

 

La sentencia de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo, sec. 4ª, de 14 de octubre de 2026, nº 1152/2026, rec. 5981/2024, establece que, el hecho de que las bases generales del proceso selectivo sólo impusiesen de manera expresa la exigencia de anonimato en los dos primeros ejercicios de la fase de oposición, no puede considerarse como causa suficiente para excluirla del tercer ejercicio, de carácter teórico, escrito y eliminatorio, que era leído directamente por el órgano de valoración y luego puntuado.

La acreditación de la identidad de los aspirantes no es más que un sistema propio de control de algún participante individual para asegurar la concurrencia válida de personas o por otras circunstancias concretas, sin que esa facultad pueda ser confundida con una exigencia global de identificación con nombres y apellidos de todos los participantes en el ejercicio.

No cabe exigir la identificación de los opositores en los ejercicios con el fin de facilitar su corrección, debe garantizarse el anonimato de los opositores.

El Tribunal Supremo clarifica que la potestad de controlar o verificar la identidad de los opositores (para evitar suplantaciones o asegurar la concurrencia válida) es una medida de control individual. Esta facultad de comprobación no puede confundirse ni utilizarse como pretexto para imponer una identificación global (con nombres y apellidos) en las cabeceras o contenidos de los exámenes de todos los participantes durante su fase de corrección o evaluación.

La obligación de garantizar el anonimato de los aspirantes en las pruebas selectivas es consustancial con los principios constitucionales del acceso a la función pública (artículos 23.2 y 103 de la Constitución), siendo posible su exclusión solo si concurren circunstancias objetivas con finalidad legítima que aseguren la igualdad; la mera finalidad organizativa de facilitar o agilizar la corrección de exámenes no justifica la supresión del anonimato.

El Tribunal Supremo estima el recurso de casación presentado por el recurrente y revoca la sentencia anterior que justificó la identificación nominal en el tercer ejercicio del proceso selectivo. Argumenta que el anonimato es un principio consustancial que protege la igualdad, mérito y capacidad en el acceso a la función pública y que sólo puede suprimirse mediante justificaciones objetivas y legítimas que aseguren la observancia de dichos principios. La mera organización o agilización de la corrección no constituye una causa válida para eliminar el anonimato.

Asimismo, la admisión implícita de la no imposición del anonimato en el tercer ejercicio, debido a que las bases expresamente sólo lo exigían para los primeros dos ejercicios, es insuficiente para justificar su supresión. En consecuencia, se anula la corrección del tercer ejercicio y se ordena su repetición respetando el anonimato, salvaguardando a terceros de buena fe.

El fallo es de estimación parcial del recurso contencioso-administrativo y casación, con una fijación y matización doctrinal que complementa y limita la exigencia del anonimato en procesos selectivos.

La sentencia matiza la doctrina sobre el anonimato en procesos selectivos al reconocer que, aunque no es absoluto, su exclusión debe estar justificada objetivamente para asegurar la igualdad real de acceso, descartando como causa válida la mera conveniencia organizativa para la corrección de los exámenes. Además, clarifica que la facultad de requerir acreditación de identidad no implica la supresión general del anonimato en las pruebas.

A) Introducción.

1º) Un trabajador fue excluido del proceso selectivo para ingreso al Cuerpo de Gestión Procesal y Administrativa por no alcanzar la nota mínima en el tercer ejercicio, cuyo desarrollo exigía que los opositores consignaran sus nombres y apellidos, lo que fue impugnado por violar el principio de anonimato en pruebas de acceso a la función pública.

¿Puede la convocatoria de un proceso selectivo permitir o exigir que los candidatos indiquen sus nombres y apellidos en algunas pruebas, específicamente en aquellas que no sean corregidas por medios mecánicos, sin vulnerar los principios constitucionales de igualdad, mérito, capacidad y el principio de anonimato en el acceso a la función pública?.

Se confirma que el principio de anonimato en las pruebas de acceso a la función pública es consustancial a los principios constitucionales y generalmente exigible cuando la naturaleza de la prueba lo permita, pero la exclusión de este principio solo es posible si concurren circunstancias objetivas con finalidad legítima que aseguren la igualdad, descartándose que la mera finalidad de facilitar o agilizar la corrección justifique la exclusión del anonimato. El tribunal confirma y complementa la doctrina previa sin cambio sustancial en la misma.

Basándose en los artículos 23.2 y 103 de la Constitución Española y la jurisprudencia consolidada del Tribunal Supremo, se establece que el anonimato es una garantía instrumental para la imparcialidad y objetividad en la evaluación; sin embargo, la exclusión del anonimato requerirá una justificación objetiva que no puede limitarse a razones organizativas o de eficiencia administrativa, ya que ello podría afectar la igualdad y equidad del proceso selectivo.

2º) El anonimato de los opositores como garantía constitucional.

- Principio consustancial: El Tribunal Supremo determina que el anonimato es una garantía instrumental inseparable de los principios constitucionales de igualdad, mérito y capacidad (artículos 23.2 y 103 de la Constitución Española). Su finalidad es asegurar la absoluta imparcialidad y objetividad del órgano de valoración.

- Carácter general: Debe aplicarse y respetarse siempre que la naturaleza de la prueba (escrita, teórica, eliminatoria) lo permita, con independencia de que el ejercicio sea leído posteriormente por el opositor ante el tribunal.

3º) Criterios de exclusión estrictos:

- Insuficiencia del silencio o de las bases: El hecho de que las bases de la convocatoria solo exijan el anonimato de forma expresa para determinados ejercicios no faculta a la Administración a suprimirlo en los demás. La falta de mención explícita en una prueba escrita no es causa suficiente para identificar nominalmente a los aspirantes.

- Justificación objetiva y legítima: La exclusión del anonimato no es absoluta, pero solo es válida si concurren circunstancias objetivas con una finalidad legítima que persiga, precisamente, asegurar la igualdad real.

- Rechazo a la eficiencia organizativa: Motivos puramente administrativos o logísticos, tales como facilitar, agilizar u organizar la corrección de los exámenes, no justifican bajo ningún concepto la supresión del anonimato.

B) Recurso de casación.

1.- La representación procesal de don Epifanio, recurre en casación la sentencia de 25 de abril de 2024, dictada por la Sección Séptima de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, en el recurso contencioso administrativo n.º 439/2021. Impugnaba entonces las resoluciones administrativas que acordaron su exclusión del proceso selectivo para ingreso al Cuerpo de Gestión Procesal y Administrativa convocado por Orden/JUS/764/2019, de 10 de julio, por no alcanzar la nota mínima de 12,50 puntos exigida en el tercer ejercicio de la fase de oposición, en el que había obtenido 12,41 puntos. También atacaba la desestimación por silencio del recurso de alzada interpuesto por el recurrente contra la resolución de 23 de diciembre del 2020 que hizo pública la relación de aspirantes que habían superado la fase de oposición de dicho proceso selectivo. El recurrente había participado en las pruebas selectivas en el ámbito territorial de Andalucía.

2.- La Orden JUS/764/2019, de 10 de julio, convocó el proceso selectivo para ingreso, por el sistema general de acceso libre, en el Cuerpo de Gestión Procesal y Administrativa de la Administración de Justicia. Contiene las Bases Comunes y Específicas del proceso selectivo:

a) En cuanto a las Bases Comunes dispone: "Las bases comunes por las que se regirá la presente convocatoria son las establecidas en la Orden JUS/291/2019, de 4 de marzo, por la que se establecen las bases comunes que regirán los procesos selectivos para el acceso a los cuerpos de funcionarios al servicio de la Administración de Justicia.".

La Base Decimocuarta, sobre el desarrollo del proceso selectivo, fase de oposición, dispone:

"5. El Tribunal adoptará las medidas necesarias para garantizar que en los ejercicios de la fase de oposición que deban ser corregidos por medios mecánicos no se conozca la identidad de los aspirantes en el momento de la corrección. El Tribunal podrá excluir a aquellos opositores en cuyas hojas de examen figuren nombres, rasgos, marcas o signos que permitan conocer la identidad de los mismos.

6. El Tribunal podrá requerir, en cualquier momento del proceso selectivo, la acreditación de la identidad de los aspirantes. Asimismo, si tuviera conocimiento de que alguno de los aspirantes no cumple cualquiera de los requisitos exigidos en la convocatoria, previa audiencia al interesado deberá proponer su exclusión a la autoridad competente del Ministerio de Justicia.".

b) La Bases Específicas las desarrolla la convocatoria incluida en la Orden JUS/764/2019, de 10 de julio y, en lo que a este recurso de casación afecta, dispone:

Según la Base 2.1 "El proceso selectivo tendrá lugar por el sistema de concurso-oposición. La fase de oposición será eliminatoria y se desarrollará en primer lugar con los ejercicios, puntuaciones y valoraciones que se especifican en el anexo I-A de esta convocatoria.".

La Base 7.3 regula la fase de oposición y dispone:

"Los ejercicios de la oposición se detallan en el anexo I-A de esta convocatoria.

El primer y segundo ejercicio se celebrarán conjuntamente en un mismo acto, el mismo día y a la misma hora en todas las sedes de examen, dentro de los 45 días siguientes a la publicación de la Resolución por la que se eleva a definitiva la relación de admitidos y excluidos, publicándose en el «Boletín Oficial del Estado» la fecha, hora y lugares de su celebración.

El tercer ejercicio se realizará en la fecha que el Tribunal determine.

El Tribunal hará públicas en la página web del Ministerio de Justicia (www.mjusticia.gob.es ) las listas de opositores de cada ámbito territorial que hayan alcanzado el mínimo establecido que se haya considerado para superarlo, con indicación de la puntuación obtenida y, en su caso, la convocatoria al siguiente. Los opositores que no se hallen incluidos en cada relación de aprobados tendrán la consideración de no aptos, quedando eliminados del proceso selectivo.

Las listas de aprobados también se podrán publicar en las páginas web de las Comunidades Autónomas."

El Anexo IA de las Bases, cuando describe el tercer ejercicio de la fase de oposición, dispone:

"1.3. Tercer ejercicio.

De carácter teórico, escrito y eliminatorio. Consistirá en contestar sin ayuda de texto alguno y con letra legible a 10 preguntas de contenido procesal referidas a distintos temas del Programa.

La duración de la prueba será de 90 minutos.

El espacio para la respuesta de las preguntas se limitará a una página para la contestación de cada una de las mismas.

El Tribunal del ámbito correspondiente, procederá a la lectura del ejercicio y lo puntuará de 0 a 25 puntos, a razón de un máximo de 2,5 puntos por pregunta, atendiendo al nivel de conocimientos de los aspirantes, la claridad y el orden de ideas y la calidad de expresión escrita, su forma de presentación, así como al número de plazas convocadas. Para superar la prueba se precisará un mínimo de 12,5 puntos.".

3.- La sentencia dictada por la Sala Territorial realizó un pronunciamiento estimatorio parcial por admitir únicamente el primero de los vicios alegados y referido a la falta de motivación, ello porque tras su solicitud de revisión del tercer ejercicio "no existe el más mínimo dato en las actuaciones que permita intuir las razones de por qué la aplicación de los criterios de valoración establecidos por el Tribunal de Selección actuante se tradujeron en la puntuación numérica que se le otorgó en el tercer ejercicio, y no cualquier otra; ni qué valoraciones cuantitativas se otorgaron al actor por los distintos componentes del Tribunal de Selección actuante". Ordenó por ello que el Tribunal calificador actuante en la convocatoria emitiese un informe suficientemente motivado y detallado sobre "por qué la aplicación de los criterios establecidos condujo al resultado individualizado que determinó la concreta valoración que se otorgó al recurrente en el tercer ejercicio, que le impidió la superación del mismo".

En lo que a este recurso de casación interesa, la citada sentencia rechazó el vicio referido a la vulneración del anonimato en el tercer ejercicio, que fue alegado por haberse exigido durante su práctica que cada opositor hiciese constar su nombre y apellidos. La Sala Territorial consideró que las bases de la convocatoria no contenían ninguna exigencia de anonimato en la realización del tercer ejercicio: "Es de destacar, en este sentido, la Orden JUS/291/2019, de 4 de marzo, por la que se establecen las bases comunes que regirán los procesos selectivos para ingreso o acceso a los cuerpos de funcionarios al servicio de la Administración de Justicia, que si bien prohíbe "la introducción de nombres en los ejercicios de la fase de oposición que deba ser corregidos por medios mecánicos", (es decir, en los dos primeros ejercicios del proceso selectivo que examinamos), pero nada se dice respecto del tercer ejercicio, disponiendo, además, el apartado 6 de las referidas Bases Comunes, que" el Tribunal podrá requerir, en cualquier momento del proceso selectivo, la acreditación de la identidad de los presentes.". Rechazó el motivo de impugnación añadiendo que el órgano de valoración "decidió que se identificaran cada una de las hojas, ya que, dado el volumen de participantes en este proceso selectivo y la mecánica de corrección de este tercer ejercicio resultaba muy difícil la adecuada corrección de los mismos, así como la remisión al TCU, (así se desprende de la respuesta que obra en el expediente administrativo, de fecha 23 de febrero de 2023 al requerimiento de la Subdirección General de Acceso y Promoción del Personal de la Administración de Justicia)".

C) Por auto dictado el 14 de enero de 2026 por la Sección Primera de esta Sala se acordó admitir a trámite el presente recurso de casación fijando como cuestión de interés casacional a resolver el determinar:

"Si, a la luz de los principios constitucionales que rigen el acceso a la función pública (artículos 23.2 y 103 de la Constitución) las propias bases pueden permitir o incluso exigir, de manera expresa o implícita, que los candidatos en un procedimiento de acceso a la función pública hagan constar sus nombres y apellidos en algunas pruebas, con el fin facilitar la corrección de las mismas."

El auto identificó como preceptos que, en principio y sin perjuicio de que la sentencia haya de extenderse a otros si así lo exigiere el debate finalmente trabado en el recurso ex artículo 90.4 LJCA, deberían ser objeto de interpretación son los artículos 23.2 y 103 de la Constitución, así como la jurisprudencia expuesta en la sentencia de la Sala Tercera (Sección Cuarta) del Tribunal Supremo n.º 582/2025, de 19 de julio, recaída en el recurso de casación n.º 8561/2022.

En su escrito de interposición la parte recurrente denuncia la vulneración del principio de anonimato en el acceso a la función pública como garantía de la imparcialidad y objetividad en el proceso selectivo, a efectos del respeto a los principios constitucionales de igualdad mérito y capacidad ex artículo 23.2 y 103.3 de la Constitución española, tal y como ha sido declarado por diversas sentencias de esta Sala 3ª del TS, con mención de las sentencias del TS de 19 de enero de 2009 (recurso de casación 8098/2004), de 8 de julio de 2015 (recurso de casación 1460/2014), y las STS núm. 1443/2017, de 26 de septiembre (recurso de casación (recurso de casación 1553/2015), y STS nº 582/2025, de 19 de mayo (recurso de casación 8561/2022).

Sostiene que según nuestra jurisprudencia el anonimato en la corrección de pruebas escritas constituye una garantía instrumental al servicio de los principios de igualdad, mérito y capacidad, en cuanto mecanismo objetivo dirigido a preservar la imparcialidad del órgano calificador y a excluir cualquier riesgo de influencia subjetiva -consciente o inconsciente- en la valoración técnica. El anonimato es, por tanto, consustancial a la objetividad del proceso selectivo cuando el ejercicio es escrito y no está sometido a lectura pública, pues en tales supuestos nada justifica que el juicio técnico se emita con conocimiento previo de la identidad del autor.

Afirma que la sentencia impugnada es contraria a esta doctrina en cuanto realiza una interpretación restrictiva al admitir que, conforme a las bases generales, solo es exigible el anonimato en las pruebas que deban ser corregidos por medios mecánicos y no en los dos demás, y cuando de forma indebida y extensiva justifica la exigencia de identificación en el tercer ejercicio de la fase de oposición por la facultad que las bases otorgan al órgano calificador para requerir, en cualquier momento del proceso selectivo, la acreditación de la identidad de los aspirantes. Cuestiona que pueda justificarse el sacrificio del anonimato por razones organizativas.

Por todo ello solicita la confirmación de la doctrina ya fijada por la Sala, con estimación del recurso de casación y la revocación de la sentencia impugnada. Además, al amparo de lo dispuesto en el artículo 93 LJCA y en aplicación de los principios de tutela judicial efectiva, economía procesal y plenitud de jurisdicción, pide que se valore la procedencia de resolver definitivamente su situación jurídica individualizada, de manera que si la Sala aprecia que la retroacción no resulta idónea para restablecer plenamente el derecho fundamental vulnerado, declare directamente la aptitud del recurrente en el tercer ejercicio, con los efectos administrativos inherentes a tal pronunciamiento.

D) No cabe exigir la identificación de los opositores en los ejercicios con el fin de facilitar su corrección, debe garantizarse el anonimato de los opositores.

1.- De conformidad con los fundamentos de Derecho segundo y tercero del auto de admisión, la respuesta que demos a la cuestión de interés casacional exige partir de que nuestra sentencia del TS nº 582/2025, de 19 de mayo (recurso de casación 8561/2022), sentencia que, tras tomar en consideración otras anteriores que citan y analizan las partes implicadas en este proceso casacional, concluyó su fundamento de Derecho Sexto de esta manera: "Pues bien, no existiendo razones en Derecho para una interpretación distinta, los principios de seguridad jurídica y de igualdad en la aplicación de la Ley, nos llevan a reiterar la anterior doctrina en el sentido de que la obligación de garantizar el anonimato de los aspirantes en las pruebas que por sus características así lo permitan es consustancial con los principios constitucionales que rigen el acceso a la función pública (artículos 23.2 y 103 de la constitución), por lo que no resulta necesario que en las bases de la convocatoria del proceso selectivo se establezca expresamente esta previsión.".

2.- Nuestra doctrina ha declarado que la obligación de anonimato en la realización de ejercicio de oposiciones de ingreso a la función pública debe exigirse aunque las bases de la correspondiente convocatoria no la contemplen y ello porque está íntimamente vinculada y es consustancial con los principios constitucionales que rigen el acceso a la función pública (artículos 23.2 y 103 de la constitución), siendo una herramienta al servicio de lograr en la mayor medida posible la eficacia del principio de igualdad en el acceso. Y es importante resaltar que esa doctrina ha sido fijada no en forma abstracta sino en función de las características de las pruebas.

La Sala entiende que procede mantener nuestra jurisprudencia y las eventuales matizaciones vendrían dadas, no tanto en su formulación como en la aplicación ya al caso por razón de las concretas circunstancias de hecho.

3.- Lo que ahora se nos pide es declarar si cabe la posibilidad de que las bases permitan o incluso exijan, de forma expresa o implícita, que en algunas pruebas los aspirantes hagan constar sus nombres y apellidos. Es decir, si es posible que las bases contemplen la exclusión de la obligación de anonimato en alguna prueba de los procesos selectivos.

Es evidente que hasta ahora nuestra doctrina no ha declarado que la obligación de garantizar el anonimato de los aspirantes sea absoluta y total, ello hasta el punto de impedir que las bases que regulen las convocatorias pueden excluirla en función de determinadas circunstancias. No se ha declarado que el anonimato sea el único medio que permite salvaguardar tales principios y que, por lo tanto, sea imprescindible o estructural en todas las pruebas que integren el proceso selectivo y que su exigibilidad derive directamente de la Constitución. Es más, de la propia doctrina fijada se infiere fácilmente que esa posibilidad existe y que dependerá del tipo de pruebas y de las circunstancias que se aduzcan para ello. No en vano, se ha admitido la no exigencia de anonimato en casos de pruebas escritas que luego deben ser leídas públicamente ante el órgano de valoración (sentencia de 19 de enero de 2019, en recurso de casación nº. 8089/2004).

Por tanto, siendo el anonimato un principio consustancial que rige el acceso a la función pública como una herramienta al servicio de lograr la mayor eficacia del principio de igualdad en el acceso, su exclusión será posible siempre que concurren y queden justificadas circunstancias objetivas que tengan una finalidad legítima y hagan posible la observancia del principio de igualdad en el acceso. En este sentido complementaremos nuestra doctrina.

4.- Pero la cuestión de interés casacional nos exige dar un paso más en nuestro análisis. Nos exige determinar si la exclusión del anonimato puede justificarse con el fin de facilitar su corrección.

Esta justificación -facilitar la corrección de las pruebas- se entiende en su verdadero alcance si reparamos en lo que resolvió la sentencia impugnada: el órgano de valoración "decidió que se identificaran cada una de las hojas, ya que, dado el volumen de participantes en este proceso selectivo y la mecánica de corrección de este tercer ejercicio resultaba muy difícil la adecuada corrección de los mismos, así como la remisión al TCU, (así se desprende de la respuesta que obra en el expediente administrativo, de fecha 23 de febrero de 2023 al requerimiento de la Subdirección General de Acceso y Promoción del Personal de la Administración de Justicia)".

Estamos pues ante una justificación que tiene su origen en una causa derivada de la organización de la Administración que, sin una justificación que entronque directa y objetivamente con el principio de igualdad, no puede condicionar las exigencias constitucionales.

5.- Como conclusión, respondemos la cuestión de interés casacional reiterando la doctrina hasta ahora fijada, con las matizaciones que ahora añadimos.

1º) La obligación de garantizar el anonimato de los aspirantes en las pruebas que por sus características así lo permitan es consustancial con los principios constitucionales que rigen el acceso a la función pública (artículos 23.2 y 103 de la constitución), por lo que no resulta necesario que en las bases de la convocatoria del proceso selectivo se establezca expresamente esta previsión.

2º) La exclusión del anonimato será posible siempre que concurran y queden justificadas circunstancias objetivas que tengan una finalidad legítima y hagan posible la observancia del principio de igualdad en el acceso, sin que la mera finalidad de agilizar la corrección de las pruebas del proceso selectivo pueda integrarlas.

E) Conclusión.

1.- La aplicación de esta doctrina al caso concreto debe llevarnos a la estimación del recurso de casación, con revocación de la sentencia de instancia, que justificó la falta de anonimato por la finalidad de agilizar el resultado del proceso selectivo.

Además, el hecho de que las bases generales del proceso selectivo sólo impusiesen de manera expresa la exigencia de anonimato en los dos primeros ejercicios de la fase de oposición, no puede considerarse como causa suficiente para excluirla del tercer ejercicio, de carácter teórico, escrito y eliminatorio, que era leído directamente por el órgano de valoración y luego puntuado (apartado 5 de la base general decimocuarta, en relación con el apartado 1.3 del Anexo IA de la convocatoria). Se trataba, por tanto, de un supuesto contrario a lo declarado en nuestra sentencia de 19 de enero de 2019 (recurso de casación nº. 8089/2004), donde admitimos la no exigencia de anonimato en casos de pruebas escritas que luego debían ser leídas públicamente ante el órgano de valoración.

Finalmente, el hecho de que esas bases generales (apartado 6 de la base general decimocuarta) contemplasen que el órgano de valoración pudiese requerir, en cualquier momento del proceso selectivo, la acreditación de la identidad de los aspirantes no es más que un sistema propio de control de algún participante individual para asegurar la concurrencia válida de personas o por otras circunstancias concretas, sin que esa facultad pueda ser confundida con una exigencia global de identificación con nombres y apellidos de todos los participantes en el ejercicio, que es lo que integran el anonimato.

2.- La sentencia que dictamos como órgano de instancia ex artículo 93.1 de la Ley jurisdiccional 29/1998 (LJCA) debe ser estimatoria parcial del recurso contencioso administrativo. Este pronunciamiento estimatorio conllevará:

a) lo ya declarado por la sentencia inicial de instancia, que no ha sido objeto de impugnación, en orden a que el Tribunal calificador actuante en la convocatoria efectuada por la Orden JUS/764/2019, de 10 de julio, emite un informe suficientemente motivado y detallado de los extremos que fijó;

b) la declaración de nulidad del tercero de los ejercicios. En este punto hay que decir que no es posible acceder a la solicitud de reconocer la aptitud del recurrente en el tercer ejercicio, con los efectos administrativos inherentes a tal pronunciamiento, por cuanto no existe base alguna para que podamos darlo por superado. Es más, nunca lo superó. Ese tercer ejercicio deberá ser repetido con observancia de lo declarado en esta sentencia y con la reiterada doctrina de esta Sala sobre la no afectación de los terceros de buena fe que participaron en el mismo de buena fe y tuvieron éxito. Véanse en este sentido, entre otras muchas, nuestras sentencias del TS de 14 de febrero de 2023 (recurso de casación nº. 3686/2021), STS de 4 de octubre de 2023 (recurso de casación nº. 5352/2021) y STS de 13 de junio (recurso de casación nº 1240/2022).

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